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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 31 de agosto de 2011

El infierno, a un paso de Canarias

Mauritania ha decidido acabar con los campamentos de AQMI en la frontera con Malí

 

La decidida apuesta de Mauritania y de Malí por erradicar los reductos de Al Qaeda para el Magreb Islámico (AQMI) –que han buscado refugio en la zona boscosa de Wagadou, al oeste de Malí cerca de la frontera– ha obligado a que los terroristas levanten sus campamentos y se trasladen hacia el interior del desierto del Sahel.


La pobreza en la que se encuentra sumida Mauritania es un caldo de cultivo
para que los integrantes de AQMI puedan captar nuevos terroristas




El balance de los combates varía según quién emita el parte. El peso del operativo ha sido llevado a cabo por fuerzas mauritanas desde el pasado 21 de junio y han contado con el apoyo de tropas francesas.

Precisamente, han sido los mauritanos los más afectados por las actividades de estos grupos, que en los enfrentamientos llegaron a emplear armas pesadas, lo que da idea de la capacidad para dotarse de armamento cada vez más moderno y sofisticado por los insurgentes.

De hecho, en la última reunión de los ministros de Interior del G-6, un grupo informal de los seis mayores países de la Unión Europea, estos expresaron su preocupación por "la aparición de las armas del Ejército libio en manos de los terroristas". " La crisis de Libia tiene una influencia en AQMI", admitió el entonces ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba. De esta manera, destacaba el riesgo de expansión de la organización terrorista en la región. Además, instó a sus colegas europeos a tomar medidas urgentes para frenarlo.

Conviene tener en cuenta que tanto EEUU como los países del África Subsahariana intentan neutralizar este despliegue de AQMI, que aprovecha las fronteras deficientemente controladas para la infiltración. En este sentido, el ministro de Asuntos Exteriores de Malí reconocía que los cuatro países del Sahel "tienen dificultades para controlar la zona, donde Al Qaeda en el Magreb Islámico ha incrementado sus ataques, operando junto a traficantes, insurgentes y delincuentes locales". El ministro de Exteriores maliense, Soumeylou Maiga afirmó: "El número de soldados de la fuerza conjunta que combatirá a AQMI se incrementará hasta llegar a los 75.000 hombres en los próximos 18 meses".

El actual ministro de Interior, Antonio Camacho, ha animado a los países de la zona a seguir una estrategia conjunta. Durante el primer Seminario Internacional sobre Lucha contra el Terrorismo y el Crimen Organizado en el Sahel, destacó que la región del Sahel "se ha convertido en un escenario central para la seguridad mundial y España está dispuesta a implicarse de manera decidida en la solución de los problemas que vive la zona". Añadió que "la única implicación verdaderamente eficaz pasa por desarrollar una estrategia conjunta con los países de la zona".

A este respecto, cabe recordar que en Mauritania hay en estos momentos un contingente policial formado por guardias civiles, de casi una treinta de personas, dedicadas a combatir el tráfico ilegal de seres humanos y de preparar a la Gendarmería de ese país.

Los españoles allí destacados se encuentran en máxima alerta al tenerse conocimiento de que tres salafistas pretendían inmolarse en Nouakchott. La propia prensa de la república islámica se hacía eco de que AQMI "utiliza cada vez más los ataques suicidas". Con ellos, aprovecha por un lado su impacto en los medios de comunicación y, por otro, la continuidad de las directrices impuestas por Al Qaeda.

El último ataque suicida en Mauritania tuvo lugar el 26 de agosto de 2010 en la sede de la Quinta Región Militar. El atacante fue identificado como Idriss Ould Mohamed Lemine alias Abus Is´Hagh Ech-Chinguitty. Según las autoridades musulmanas, se trataba del cuarto terrorista suicida que se unió a la organización criminal en 2005 y que actuaba con Sidina Ould Khattar, Abu Zainab Al Mouritani. Estos terroristas forman parte de una célula que ya atentó contra un cuartel del Ejército de Nigeria en marzo de 2010 y contra la embajada de Francia en Nouakchott, en agosto de 2009.

A todo esto, se añaden las protestas de los partidos de la oposición, que ya han manifestado que boicotearán las elecciones convocadas para el próximo mes de octubre. En este sentido, conviene recordar que Mauritania es tierra abonada para los golpes militares.

La población mauritana está sufriendo cortes de luz de manera intermitente. Incluso han llegado a estar aislados del mundo exterior sin conexión de internet, según denuncias de la prensa local.

A esta situación ya complicada, se vienen a unir los problemas que mantienen con su vecino Senegal. El efecto contagio es patente. El enfrentamiento con la población senegalesa que vive en Mauritania podría acarrearles graves problemas económicos. Así, las autoridades del país han dictado una norma que prohibe a marineros no mauritanos salir a pescar en los cayucos de siempre, y que una vez finalizado el paro biológico, se encuentran en situación de desempleo.

Son más de 50.000 pescadores senegaleses, que conocen la técnica de pescar en cayuco. Ello ha originado que los marineros senegaleses se hayan planteado marchar con sus cayucos a otros lugares como Canarias, buscando de esta manera una solución a su pésima situación. Lo único que les detiene, según la prensa mauritana, son sus familias que están malviviendo con ellos en casetas de madera, sin ningún servicio ni comodidad en forma de campamentos, lo que hace aún más dura su difícil situación.

Esta imposición de las autoridades musulmanas viene originada por las trabas de Senegal a los mauritanos que viajan por motivos médicos a su país. Necesitan obtener un visado para traspasar sus fronteras. Los mauritanos se ven obligados a volar en aviones de otra bandera, por la prohibición de las autoridades de Aviación Civil Internacional a Mauritania Airlines para que opere fuera de su país.
Por ello, tienen que pagar un precio elevado en los billetes hasta Dakar o San Luis desde Nuakchott. Además, no les dejan cambiar las reservas en caso de cambio de fecha de las consultas médicas. Esta coyuntura ha sido aprovechada por los pescadores mauritanos para salir a la calle y exigir subidas de sueldo entre el 10 y el 50%.

Todas estas circunstancias crean el caldo de cultivo ideal para que se produzcan revueltas como las sucedidas en el norte de África en Mauritania, un país con el que España mantiene acuerdos comerciales. Conviene no olvidar que después de Francia, antigua potencia colonizadora, España es el segundo país inversor en esa república islámica. De esta manera, la tranquilidad de Mauritania es la tranquilidad de España y por añadidura la del Archipiélago canario.

Fuente: La Opinión de Tenerife
08/08/11

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