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Revista de Prensa: Noticias

Lunes, 20 de febrero de 2012

A la caza del enfermo impostor

La crisis dispara la investigación de falsas bajas y robos en las empresas entre los detectives privados

 


El coche suele ser una de las bases más utilizadas desde donde espiar a los objetivos

Averiguar presuntas infidelidades ha pasado a la cola de los casos que llegan a las mesas de los detectives privados que funcionan en Madrid (más de 200 licencias de un total de 2.000 que hay en España). Ahora, las carpetas se llenan de investigaciones para empresas. La casuística es amplia, especifica José María Alonso, director operativo de Zenit Detectives. Lo que más les solicitan las pymes es que vigilen a trabajadores que presentan un alto índice de absentismo laboral. «Se sigue produciendo sobremanera, pese a la crisis, generalmente por descontento producido por cambios de puestos. Queremos ser un cauce para erradicar el fraude laboral», sentencia Alonso.

En cuanto a las grandes empresas, lo que más les piden es indagar qué trabajadores roban de sus almacenes. «Infiltramos a detectives en las empresas como mozos de almacenes, pasando entrevistas de recursos humanos. Se hacen amigos de los trabajadores para analizar sus perfiles y comprobar quién roba. Si hace falta, seguimos camiones de mercancías», detalla el director de Zenit. Pese a que son investigaciones muy cuantiosas —y cuanto más se demora, más—, a muchas empresas les compensa por el alto nivel de pérdidas que les suponen esos hurtos —desde 400.000 a 700.000 euros—. Según su experiencia, la crisis ha generado que se robe más tecnología, prendas y colonias de marca para conseguir dinero extra en el mercado negro.

Investigaciones familiares

La recesión ha disminuido las investigaciones de los detectives madrileños. En la Asociación Profesional de Detectives Privados de España se han dado de baja licencias, dependientes de la Dirección General de la Policía. También se han modificado los casos. «El seguimiento de infidelidades ha descendido debido a la merma de poder adquisitivo de las familias de clases medias y bajas», señala Alonso. Ignacio Ochoa, director de Ochoa Detectives, tiene las mismas líneas de investigación que Zenit. «El 75% son problemas de empresa, en su mayoría bajas fraudulentas. Un 25% tiene que ver con los casos familiares en todas sus vertientes. Bajan los temas de infidelidad, pero suben otros como el seguimiento a hijos para cuestiones de suprimir o no pensiones alimenticias». «Gente con posición media-alta nos pide seguir a sus hijos para ver qué tipo de vida llevan», informa Zenit.

Seguir a un perro

En otras agencias de detectives consultadas, que prefieren mantener su anonimato, confirman que los casos que más les llegan son los de bajas y hurtos, además de fuga de información, de los servicios más caros. En Horcis Detectives, su director, Enrique Hormigo, además de las bajas falsas, también incluye los fraudes a seguros. «Lo que más cuesta demostrar son las bajas falsas en las que se argumenta depresión. La clave está en grabarles o fotografiarles tomando copas, ya que la medicación para esta patología contraindica el alcohol», destaca Ochoa. A las oficinas de detectives también llegan peticiones excéntricas. Algunos intentan vulnerar la legalidad. En Zenit, un cliente intentó contratarles para que siguieran al perro de un vecino y ver qué hacía en su jardín. «Lo declinamos», manifiesta su responsable. Desde Ochoa cuentan el caso de una mujer que sospechaba de su marido. Consiguieron saber que el hombre mantenía una doble vida desde 1974.

Los casos de investigación a morosos e impagos también se han incrementado en los últimos años; localizar deudores de empresas, e incluso el control de técnicos y comerciales. «Tuvimos que investigar a un técnico de ascensores. Comprobamos que a las pocas horas de comenzar su jornada se marchaba de su puesto de trabajo para tomarse unos carajillos, con el grave peligro que entraña para las personas», cuenta Alonso.

Las investigaciones culminan y los detectives presentan a sus clientes las pruebas de fraude, engaño o delito. Suelen acudir a juicios con sus informes y grabaciones. Inherente a la labor de investigador está la de psicólogo. «Hay muchas veces que es complicado, en el caso de particulares, mostrarles lo que hemos descubierto. Hay que tener mucho tacto», revelan.

Fuente: ABC
05/02/12

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