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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 20 de septiembre de 2012

Una rama integrista del terrorismo islámico asienta sus bases en Melilla

Las avalanchas continuas de los ‘sin papeles’ provocan muertos y heridos en la valla.

 

Farhana, paso fronterizo de Melilla con Marruecos, tres de la madrugada del día 10 de julio de 2012, cuerpo de guardia de las Fuerzas Armadas Reales marroquíes destacadas en ese conflictivo paraje por donde se cuelan a borbotones numerosos ciudadanos subsaharianos que huyen del hambre y de la pobreza que atenazan a sus míseros países. Su anhelo es llegar a Europa porque están convencidos de que aquí se atan los perros con longanizas. El sargento de vigilancia oye ruido en la calle, se pone su gorra reglamentaria y sale al exterior para ver qué ocurre. No le da tiempo a enterarse de nada, porque una piedra lanzada por un subsahariano desde el otro lado de la valla que separa los dos países se estrella en su cabeza y le deja sin vida. Resultaron infructuosos los intentos de sus compañeros de trasladarlo al hospital Hassani de Nador para que lo sanaran, el suboficial ya estaba muerto. Acababa de cumplir los 45 años. Era casado y con hijos. Hace tiempo ya que el Ejército marroquí vigila desde su lado de la frontera para evitar el tráfico de personas y el paso de inmigrantes ilegales a España. Los puntos donde ejercen mayor vigilancia son los pasos fronterizos del Barrio Chino, Farhana y Beni Enzar. Los subsaharianos que intentan cruzar a Europa suelen aprovechar una zona llamada el “gancho de Farhana”, ya que en sus proximidades se asienta el barrio musulmán del Cerro de Palma Santa.

En ese barrio construyeron un gueto de chabolas que hasta ocho años después de su edificación no han sido derribadas. Pasaron varios delegados del Gobierno por Melilla desde entonces, pero hasta que no ha llegado a ocupar el cargo el neurocirujano musulmán Abdelmalik el Barkani no se ha acabado con estas chabolas ilegales.

Además de la inseguridad ciudadana que los habitantes del gueto producían a los vecinos del colindante barrio del Cerro de Palma Santa, las infraviviendas servían de apoyo e infraestructura, en una especie de efecto llamada, a numerosos inmigrantes ilegales a los que ayudaban a saltar la valla e introducían después en territorio español.

La Mehanía

La colaboración de los miembros de las Fuerzas Armadas Reales marroquíes con la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía no puede ser mejor, según aseguró a LA GACETA un alto mando policial destinado en esa ciudad autónoma. “Si no fuera por la eficacia y el empeño que ponen en su trabajo los mehaníes (nombre que se les da a los soldados marroquíes) para impedir el paso por la frontera de los subsaharianos y de otros inmigrantes ilegales, ya nos habrían comido a nosotros y se habrían apoderado de las calles de Melilla”.

“Hay que tener en cuenta que ellos, los mehaníes, tienen otra forma de actuar con los ilegales muy distinta a la nuestra. Sus métodos resultan mucho más eficaces que los nuestros. Constantemente hacen redadas de subsaharianos en el monte del Gurugú, los detienen y los trasladan a Oujda, cerca de la frontera con Argelia, o a Xauen”, prosigue. “Nosotros los detenemos, los internamos en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) y a los dos días ya están dando bandazos por las calles de las distintas ciudades españolas, y es que nuestra Ley de Extranjería es muy floja”.

“La Policía conoce que los subsaharianos esperan a miles de inmigrantes en las laderas del Gurugú a que les llegue la oportunidad para poder cruzar la valla y entrar en España”, afirma la misma fuente. “Entre estas personas hay numerosos bebés y mujeres embarazadas”. Resulta curioso que estos seres humanos sin papeles hayan elegido para descansar y esperar las laderas del Gurugú y del Barranco del Lobo. Han escogido, quizá a la fuerza, parajes que tantos y tristes recuerdos nos traen a los españoles. Allí, en 1909 y 1921, respectivamente, pelearon y perecieron cientos y cientos de españoles en nuestras continuas y crueles guerras con el reino de Marruecos.

Dentro de las muchas agresiones que los agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad españoles y marroquíes sufren por parte de los sin papeles en la valla de Melilla –mordiscos, patadas, pedradas, puñetazos, etc.–, cabe distinguir por su singularidad una de estas agresiones. Se trata del caso de un guardia civil que fue atacado en su puesto del paso del Barrio Chino por un inmigrante. Este le descargó a bocajarro una jeringuilla llena de sangre. Afortunadamente, al miembro de la Benemérita no le pasó nada.

Los ‘takfiris’

La emblemática ciudad de Melilla, situada en el cabo africano de Tres Forcas, tiene además otros problemas distintos a los de la inmigración y quizá mucho más peligrosos. Desde hace un par de años aproximadamente, se ve por las calles a mujeres vestidas de negro y totalmente tapadas con el burka y el niqab, aseguraron a LA GACETA fuentes de la Asociación de Estudios Melillenses. Estas mujeres que caminan por la calle con el burka o el niqab son las esposas de los takfiris, las esclavas del salafismo y del integrismo islámico, algo que hasta ahora era desconocido en Melilla.

No hace muchos días que funcionarios de la Comisaría General de Información detenían en la ciudad a dos presuntos islamistas sospechosos de haber torturado y asesinado a dos melillenses. Según estas informaciones, los detenidos pertenecen al grupo salafista Takfir Wal Hijra (Anatema y Exilio), una rama integrista muy violenta que desde hace algún tiempo se ha asentado en Melilla, donde ha encontrado algún que otro adepto. Los cadáveres de los dos melillenses musulmanes asesinados aparecieron tirados en las proximidades del río Farhana, en el interior del bosque de Buyafar, en territorio marroquí y a unos 16 kilómetros de Melilla.

Fuente: La Gaceta
03/09/12

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