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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 21 de julio de 2006

Fallece Catherine Leroy, combativa retratista de la guerra

El periodismo crudo, transmitido desde las tripas del volcán, ha perdido a una de sus embajadoras.

 

Catherine Leroy, mito del reporterismo, falleció en Los Angeles, donde vivía, a consecuencia de un cáncer. Tenía 61 años. Su labor quedará como ejemplo de una profesión que aconsejaba husmear la vida allí donde ésta agitaba sus alas, fuera de los infinitos recursos suministrados por internet, ese guateque de plumas ateroescleróticas, y sí junto a las zanjas. Siguió el camino que aleja de nuestras ciudades para alcanzar el epicentro del miedo.

Foto: www.wral.com

Sus crónicas arrancaban mordiscos de vida y rebosaban humildad y entereza. Pocos supieron cubrir la guerra con tanta exquisitez como la menuda francesa, señora del daguerrotipo, siempre montada en un avión con rumbo incierto.

Leroy apenas tenía 20 años cuando viajó a Vietnam. Tuvo el cuajo y la oportunidad de realizar una de las series fotográficas más impactantes del conflicto. Periodista de agencia, comprometida con el tuétano de la noticia, sus compañeros recordaban ayer cómo aquellas instantáneas del joven soldado estadounidense Vernon Wilke, velando el cadáver de un amigo que acababa de morir, electrizaron las portadas en todo el mundo. Cuarenta años más tarde volvió a retratarlo. Wilke posó para ella en Arizona. Del joven delfín apenas quedaba un anciano devorado por sus memorias de guerra. Perdido en su laberinto posó para Leroy; en realidad seguía en Vietnam, como un embajador plenipotenciario de todos los pálidos fantasmas que aquella pesadilla dejó entre cañaverales, mangles, bosques defoliados y caminos mohosos, a merced de un sol barrenado por las imágenes de los muertos, bajo borbotones de sangre evaporada y cruces invisibles.

Su cobertura de Vietnam quedará porque fue realizada bajo las balas. Fue una de las contadas mujeres periodistas presentes en los cenagales. Todas las grandes batallas contaron con el ojo preciso de Leroy como garante de eternidad. Durante la operación del 173º Regimiento bautizada como Junction city, acompañó a los soldados -fue la única periodista autorizada a hacerlo- y asistió de primera mano a uno de los combates más sangrientos del año 67. Fue hecha prisionera por el Vietcong durante la batalla del río Hué. Junto a los muchachos que cebaban los rifles automáticos contempló un paisaje yermo. Años después, reconoció temblar cuando recordaba «los combates de la cota 180 o de la batalla de Hué».

Siempre dispuesta a salir zumbando allí donde hubiera un buen fuego, desde mediados de los 70 cubrió la guerra civil del Líbano, trabajo por el que recibió, en 1976, el premio Frank Capa, uno de los más prestigiosos. En la ciudad embrujada, una de las más hermosas del Mediterráneo, vivió junto a los civiles un conflicto que picaba carne inocente a ritmo vertiginoso. Fue secuestrada por un grupo y tratada como ganado. Contó que nunca logró sobreponerse por completo a aquellos días. Instalada en EEUU, abandonó su peligrosa vocación y dejó testimonio de su genio en géneros tan ajenos a su trayectoria como el retrato de moda. Evitaba así mirar de nuevo a quienes mueren, «ya que es mirarse morir». Colaboró con numerosas revistas y diseñadores, pero el veneno del plomo persistía alojado en su memoria, y junto al fotógrafo Tony Clifton elaboró el libro God Cried, sobre el sitio del Líbano. Sus instantáneas vibran como rosas de azufre; el oficio aúlla entre sus sombras destiladas.

Catherine Leroy, fotógrafa, nació en Francia en 1945 y falleció el 7 de julio de 2006 en Los Angeles (EEUU).

Fuente: www.elmundo.es
13.07.06

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

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