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Revista de Prensa: Noticias

Lunes, 7 de agosto de 2006

La película de Oliver Stone sobre el 11-S se proyecta por primera vez en Nueva York

El director de cine estadounidense Oliver Stone ha presentado oficialmente en Nueva York (EEUU) su filme 'World Trade Center', que relata la tragedia que vivió la ciudad tras los atentados terroristas en EEUU el 11 de septiembre de 2001 (11-S) y que se estrenará mundialmente el 9 de agosto

 

La proyección para los profesionales de la industria cinematográfica congregó en el teatro Ziegfeld de Manhattan no sólo a actores, directores y productores, sino tambien a destacados politicos.

Stone, que ha dirigido 'Wall Street', 'Natural Born Killers', 'JFK' y 'Comandante', entre otros muchos filmes, llegó al teatro acompañado por los principales actores de la cinta, Nicholas Cage, Michael Peña y Maggie Gyllenhaal.

'World Trade Center' cuenta la historia real de dos bomberos que participaron en las tareas de salvamento de los supervivientes de los atentados terroristas del 11-S y que fueron rescatados tras permanecer casi 24 horas atrapados bajo las toneladas de escombros de las Torres Gemelas.

Siempre atrevido y polémico en la elección de sus argumentos, Stone es el primero en acercarse a lo que sucedió durante los ataques a las Torres Gemelas y las caóticas horas posteriores, a través de los ojos de los bomberos John McLoughlin y Will Jimeno.

"Es una historia que debía contarse. Ese día murieron casi 3.000 personas y hubo sólo 20 supervivientes. Estos dos hombres estuvieron en el centro de la tragedia. De su equipo, solo ellos fueron capaces de sobrevivir", aseguró el director.

La historia de las víctimas 18 y 19, rescatadas con vida de debajo de los escombros de las Torres Gemelas de Nueva York, sirve como pretexto para contar el hermanamiento de miles y miles de personas en aquel martes negro.

Aunque la cinta adquiere un gran dramatismo en algunos momentos, Stone ha tratado de huir de la polémica y el dolor gratuito, por lo que considera que se trata de su película más "políticamente correcta".

Apoyada en numerosas imágenes extraídas de la cobertura televisiva, la película muestra muchas estampas y lugares comunes aquellos días, desde la cortina de humo que cubría Manhattan, hasta los miles de carteles de desaparecidos que inundaron casi cualquier espacio libre de la ciudad.

"Vamos a buscar los demonios"

Con el preestreno ayer en Nueva York de World Trade Center, que se verá en el resto de Estados Unidos a partir del 9 de agosto, Hollywood afronta una de sus mayores pesadillas, la que comenzó la mañana del 11 de septiembre de 2001. Fue un momento que cambió la historia incluso en la industria del cine, temerosa de que las cosas nunca volvieran a ser como antes. Cinco años de distancia y una cartelera llena de violencia y explosiones dejan claro que tras el periodo de luto las cosas siguen igual en el negocio del espectáculo. Ahora World Trade Center propone el último paso hacia la normalización con la reconstrucción cinematográfica de unas horas dramáticas a través de los ojos de sus protagonistas, dos de los últimos supervivientes de las ruinas de las Torres Gemelas. Y los espectadores tendrán que decidir si tienen el estómago o el interés de revivir esas horas en una versión dirigida por un director como Oliver Stone que en esta ocasión quiere ser todo menos polémico. "No hay ningún daño en mirar a esa fecha y buscar los demonios que nos han llevado hasta aquí", reflexiona el realizador que se acerca a los 60 años siempre dispuesto a saltar al foso de los leones con cintas como Platoon, JFK, Nixon o Salvador. Él lo dijo siempre, incluso cuando el resto de la industria hablaba de una moratoria de la violencia en el cine y la imposibilidad de reflejar los acontecimientos del 11-S en la pantalla. "Yo le dije a The New York Times ese mismo día que por qué no. Me acuerdo de que les dije que era cierto que el mundo había cambiado para siempre pero que llegaría el día en el que se haría un filme sobre esos actos de terrorismo", afirma el realizador.

El día ha llegado, o mejor dicho el año, pero World Trade Center no es una historia de terrorismo sino de heroísmo, aclara tanto el realizador como los productores de una cinta en la que han invertido 35 millones de dólares en una peculiar campaña de promoción para una película singular. Como subraya Stone, "se trata de una historia simple, doméstica, casi cliché", que reproduce paso a paso la vida de dos personas en las que habitualmente Hollywood no se fijaría, dos agentes de la policía del puerto de Nueva York, John McLoughlin, de 53 años, y Will Jimeno, de 38, cuyo mayor heroísmo fue quedarse atrapados en el corazón de las Torres Gemelas y ser dos de los 20 supervivientes que vivieron para contarlo. Ni salvaron a nadie ni pudieron salir por sus medios, atrapados entre los cascotes. Ni tan siquiera sabían lo que les había pasado. "No fui el origen de este proyecto. A mí me lo presentaron", añade Stone en una frase que suena a medias a disculpa de un egocéntrico o a satisfacción de un elegido. Tampoco era la historia que Stone había pensado sobre el 11-S o la que gran parte del público espera de este cineasta polémico y liberal pero es la que se comprometió a hacer porque le emocionó en su cotidianeidad. "Y a mí me encantan las historias personales. Una historia subjetiva contada desde dentro, desde el corazón de la zona cero con la que rindo homenaje a los héroes de ese día, sus esposas, sus familias, los que participaron en el rescate", añade el realizador.

Minucioso

Como describe en su crítica el periódico Variety, es un intento de "mostrar todo el alcance del 11-S visto a través de un microscopio". Stone ha sido minucioso en el realismo de su narración y en todos sus detalles, desde la sombra del avión que vio Jimeno reflejada en los rascacielos antes del ataque hasta las piedras que sacaban de su boca los equipos de emergencia. Las tan repetidas imágenes de los aviones chocando contra las Torres apenas tienen cabida en un filme que se limita a mostrar lo que vivieron, sintieron y vieron los dos agentes, sus familias o los que colaboraron en su rescate. Y nada de polémicas o conjeturas políticas sobre el porqué de los atentados. Stone ha querido evitar los estereotipos, tanto los que se esperan de esta historia como los que le atañen a él como director. "Tampoco quiero que me entiendan mal. Lo he dicho antes, en 2001, y lo vuelvo a decir. Las consecuencias que vivimos ahora son mucho peores que el 11-S. Pero ese debate es para otro foro", aclara el realizador preocupado por la política actual estadounidense. Pero como insiste, esa sería otra película. No la que ha hecho.

La ironía es que el filme, que se estrena casi un mes antes de que se lleven a cabo los actos oficiales del quinto aniversario de esta jornada de luto, se ha ganado las alabanzas de los que siempre han sido los mayores detractores de Stone. Como resume el columnista conservador Cal Thomas, World Trade Center es "una de las películas más americanas, a favor de la familia, de los valores religiosos, de los hombres y de la bandera que hayas visto nunca". No es una reacción casual y más allá de los planes de Stone para su historia, los estudios Paramount han querido estar seguros de ganarse para su cinta a aquellos que se llevaron las manos a la cabeza cuando se hizo público el anuncio de que Stone dirigiría World Trade Center. Para ello contrataron los servicios de la firma de publicidad Creative Response Concepts, los mismos que le asestaron el peor golpe al candidato demócrata John Kerry durante su campaña a la presidencia estadounidense en 2004 o los que ayudaron a los estudios Disney en la promoción del filme infantil con tintes religiosos Las crónicas de Narnia.

Stone ha negado estar al cargo de esta campaña publicitaria aunque se siente satisfecho con su película y con "los sentimientos positivos que pueda generar", vengan de donde vengan. "Me pasó lo mismo con Platoon. La gente quiso utilizar mi película con otros motivos", afirma este veterano del Vietnam de una de sus películas bélicas más pacifistas que este año cumple su vigésimo aniversario. "Pero somos seres humanos antes que animales políticos y tenemos que encontrar ese punto de conexión porque la política nos está dividiendo", añade.

Otro peculiar colectivo donde los estudios Paramount están haciendo mella con su campaña publicitaria son los jóvenes atraídos por unos anuncios que aúna la música de Coldplay con un único lema: "Cada generación tiene ese momento que la define". Así se han ganado el interés del 40% de las adolescentes en la veintena que en encuestas previas aseguran que seguro que irán a ver World Trade Center y la curiosidad del 37 % de los adolescentes varones. Tras el desastre de Alexander en Estados Unidos, Stone tuvo duras palabras contra la audiencia de su país, principalmente jóvenes entre los 18 y los 36 años, y sus escasos conocimientos históricos. Pero World Trade Center hace referencia a una experiencia mucho más cercana en la memoria de este colectivo. De hecho Stone utilizó durante todo el rodaje a sus hijos, de 10 y 14 años, como referencia para revivir un momento que muchos otros niños vieron ese día por televisión y aún intentan entender lo que pasó en esa jornada.

"Yo tampoco entiendo todo lo que está pasando, no puedo ver la imagen completa de ese día, su alcance, y por eso prefiero fijarme en los detalles", añade Stone a modo de explicación y de nuevo casi de disculpa. "Lo que sí sé es que el 11-S Estados Unidos superó sus miedos y la reacción fue de unión, de ayuda, de esperanza. Y por eso el mundo estuvo con nosotros. Por eso he querido volver a esa fecha", resume el director sin descartar esa otra película sobre el 11 de septiembre y sus consecuencias "pero cuando esté preparado".

World Trade Center es la primera gran producción de Hollywood sobre el 11-S, con un presupuesto de rodaje 63 millones de dólares y un reparto estelar que capitanea Nicolas Cage, quien al igual que Stone aceptó un salario negociado por debajo de su media que aumentará en función de los beneficios de la cinta. Pero ni es la primera ni será la última historia basada en los peores atentados terroristas vividos en Estados Unidos. Tan sólo hace tres meses el filme semidocumental United 93 sobrecogió al público con una fría y minuciosa reconstrucción del cuatro avión siniestrado.

Buenas críticas

Las críticas no pudieron ser mejores y en las salas no quedó un ojo seco pero su resultado en taquilla no pasó en EE UU de los 31,5 millones de dólares, cifra respetable pero un fracaso económico si eso se repite con una superproducción. La poca afluencia de público reabrió las dudas sobre el interés en revivir este momento en la gran pantalla a tan sólo cinco años de la tragedia. "Es la pregunta del millón", comenta Stone cansado de la pregunta. "El quinto aniversario es una coincidencia. O tenía que ser así. Pero no es demasiado pronto. Los gritos del silencio también la hicieron cinco años más tarde de la guerra civil de Camboya", añade como ejemplo.

En televisión el 11-S ha sabido captar mejor el interés de la audiencia y tanto The Flight That Fought Back como Flight 93 tuvieron no sólo el apoyo del público sino el de la crítica, ambos con candidaturas al Emmy. Además, la cadena generalista ABC emitirá con motivo del quinto aniversario la miniserie The Path to 9/11, épico de seis horas que cuenta en el reparto con Harvey Keitel o Patricia Heaton basada en el informe de la comisión creada para determinar cómo pudo ocurrir algo así. Son diferentes ángulos de una misma historia que confluyen en un mismo año aunque Stone prefiere no engañarse sobre las consecuencias de estos estrenos en la audiencia. "No podría decir qué impacto esperar. Hice Platoon, hice Nacido el cuatro de julio, hice Entre el cielo y la tierra -recuerda su trilogía sobre el conflicto del Vietnam- y ninguno de ellos pudo impedir otra guerra como la de Irak. Muchos de los chavales que están allí ahora ni las han visto. Sólo puedes intentarlo y dar lo mejor de ti pero sin saber cuáles serán sus consecuencias, si es que las hay", resume.

Nueva York blinda su corazón ante el estreno de 'WTC'

Los ataques suicidas contra las Torres Gemelas el fatídico 11-S son la mayor tragedia vivida en Nueva York. Y con el paso del tiempo también se ha convertido en un símbolo de la superación de la gente que vive en la ciudad. Pero cuando en las salas de cine pasan el trailer de World Trade Center, las caras de los espectadores se tornan solemnes y el silencio inunda la sala. Sentarse en las butacas del cine será duro para muchos.

Los pocos que han tenido la oportunidad de ver los pases previos se han quedado perplejos o han salido del cine con los ojos llorosos. La crítica del rotativo Daily News señala que es una película "horriblemente acertada y una memoria dolorosa" sobre las labores de rescate. El preestreno de la película de Oliver Stone, protagonizada por Nicolas Cage y Michael Pena, se proyectó ayer en el Ziegfeld Theater, con la celebración rebajada al tradicional desfile por la "alfombra roja", sin la recepción habitual. Un lanzamiento poco usual, pero, como reconoce Michael Shamberg, uno de los productores, "era inapropiado hacer algo festivo". A la cita estaban invitados supervivientes del 11-S y familiares de las víctimas.

World Trade Center se pone en cartelera a casi un mes de conmemorarse el quinto aniversario de los atentados. Todavía hay mucha gente que sigue sufriendo las secuelas psicológicas de la tragedia y se deprimen cuando llega el fatídico día, hasta el punto de que abandonan la ciudad. Bruse DeCell perdió a su hijo en una de la Torres: "Hace falta muy poco para que aflore la pena".

Cecily Traynor comenta que no está preparada para verla. De hecho, la película está clasificada como intensa y con contenido emocional. Los sindicatos de la policía los bomberos han advertido a su personal del impacto que puede provocar la película y aconsejan a quienes participaron en las labores de rescate que vayan al cine sólo si se sienten cómodos. "Ya sé cómo acaba", dice Charles Wolf. Su mujer murió en la Torre Norte. Hay otros neoyorquinos que lo vivieron indirectamente, como Gina Pagano. No les apetece ver la película porque opinan que está hecha para satisfacer la curiosidad de una audiencia que ese día estaba fuera de Nueva York. "La gente no necesita que nadie le cuente su historia de nuevo", explica la publicista, que sintió cómo pasaba uno de los aviones suicidas por encima de su oficina.

Mary Fetchet, que perdió a su hijo, dice sin embargo que es importante que la historia se documente en el cine. "La gente en Kansas no sabe lo que vivimos ese día", añade. Carie Lemack, fundadora de Families of September 11, dice que no irá al cine y lamenta que Stone estrene esta película sin transmitir enseñanzas al público "para que la tragedia no vuelva a suceder".

La controversia está servida. Y nadie se atreve a predecir la taquilla que tendrá el estreno el miércoles. El reto para Paramount será ver si atraerá a gente dispuesta a revivir ese día horrible. La productora ya ha dicho que donará el 10% de la recaudación del primer fin de semana -del 9 al 14 de agosto- al monumento que se construirá en la zona cero y a tres organización benéficas.

Fuente: www.elmundo.es y
www.elpais.es
04.08.06

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

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