Ver Suplemento Temático...

Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 11 de agosto de 2006

Los explosivos líquidos son letales y fáciles de obtener

Los planes para cometer atentados terroristas en aviones utilizando explosivos líquidos, como supuestamente tenían previsto hacer los detenidos ayer en el Reino Unido, están siendo analizados por los expertos en seguridad. Y en una primera evaluación, consideran que tales explosivos son fáciles de camuflar -en botellas de agua o latas de refrescos o cerveza-, son también relativamente fáciles de obtener y de manipular y podrían tener unos efectos devastadores y catastróficos al estallar.

 

 El doctor Clifford Jones, un especialista en explosivos en la Universidad de Aberdeen, explicó ayer a la BBC algunas características de los explosivos químicos, y advirtió de que incluso una porción mínima de tales explosivos en un avión hubiera tenido unos resultados dramáticos.

El término altamente explosivo puede ser utilizado para elementos sólidos o líquidos. Los más famosos son sólidos, tales como la dinamita y el TNT, siglas del trinitrotolueno, conocido en su uso común como trilita. Los explosivos líquidos se utilizan habitualmente en canteras y minas.

El doctor Jones señala que no le sorprendería que los terroristas puedan producir explosivos sólidos en forma líquida. Con un superexplosivo (elemento altamente explosivo), la tasa de combustión es extremadamente rápida y supera la velocidad del sonido. Como resultado, se produce una sobrepresión, una presión mucho mayor que la presión atmosférica circundante. Y para causar daños no se necesita una sobrepresión masiva. Un exceso del 1% puede romper cristales; y un exceso del 10% puede herir o matar a una persona, o provocar daños en la estructura de un edificio. Un exceso del 2% podría romper los cristales de un avión, y un 10% rompería el avión y posiblemente mataría a los pasajeros antes.

Fáciles de camuflar

Hay explosivos líquidos altamente explosivos con efectos similares a los sólidos, como el TNT. Existen también explosivos conseguidos por la mezcla de un elemento sólido y otro líquido, uno haciendo de oxidante y otro de combustible. No contienen el oxidante y el combustible en la misma molécula, pero los tienen en un contacto suficiente como para poder causar una explosión.

Los componentes químicos necesarios no son difíciles de conseguir. En numerosos productos de limpieza caseros, que se adquieren en droguerías, se podrían obtener, y para un experto, entrenado al efecto, no resultaría complicado acabar fabricando un producto sólido altamente explosivo en forma líquida.

Por su tamaño, un artefacto de este tipo tendría que ir camuflado en una bolsa o equipaje de mano. Bastaría un neceser o un bolso tipo bandolera. Sería muy difícil de detectar porque sus elementos no responderían a los rayos X. Por ejemplo, un combustible líquido hidrocarbonado podría pasar como agua mineral.

Botes con líquido para lentillas convertidos en bombas

Entre enero y febrero de 1995, ningún viajero que salió de Australia rumbo a EEUU pudo llevar consigo algún líquido que no fuera leche de biberón. El motivo: el 7 de enero de aquel año, la policía filipina descubrió por casualidad un plan para asesinar al papa Juan Pablo II y hacer explotar 12 Boeing 747 en pleno vuelo sobre el Pacífico.
 
 
La meta de los terroristas era hacer saltar por los aires aviones de dos líneas aéreas estadounidenses que hubieran despegado de Seúl, Manila, Tokio, Singapur, Taipei y Bangkok. El nombre de la operación era Bojinka, una palabra en árabe callejero que significa explosión.

Sus cerebros eran Khalid Sheik Mohamad, el organizador del 11-S, y su sobrino Ramzi Yusef que en 1993 había dirigido el primer atentado contra las Torres Gemelas, en el que murieron seis personas. El método, simple: rellenar con explosivos botes de líquido para lentillas y hacerlos estallar con mecanismos activados con relojes digitales.

Mohamad y Yusef estuvieron a punto de matar con ese sistema a 4.000 personas. Cuando los activistas estaban preparando el explosivo -que, al igual que el de la trama descubierta ayer, no era detectable por los escáner de los aeropuertos-, la mezcla se incendió, lo que les obligó a huir de la vivienda en que se encontraban. La policía filipina descubrió así un laboratorio de explosivos de fabricación casera, pero indetectables por los sistemas de seguridad de los aeropuertos.

Ensayo en un 'jumbo'

Los terroristas habían planeado todo, hasta el punto de que tenían hasta los códigos de los vuelos que iban a dinamitar. Un mes antes ya habían llevado a cabo un ensayo, colocando una pequeña cantidad de explosivo en un jumbo de Philippine Airlines en un vuelo de Tokio a Manila. La explosión obligó al avión a realizar un aterrizaje de emergencia, y causó la muerte a un directivo de una empresa japonesa.

La diferencia más grande de Bojinka con el plan desarticulado ayer es que no incluía atentados suicidas. La idea era tomar vuelos con escalas, y abandonar el avión en los aeropuertos intermedios, dejando parte del equipaje de mano a bordo. En ese equipaje iban las bombas, programadas para explotar en vuelo.

Pocos días después de descubrir los explosivos, uno de los terroristas fue arrestado en Tailandia. Eso dio pie a la detención de Yusef, en Pakistán, y a su extradición a EEUU. Desde 1997, el cerebro de Bojinka está encerrado en una prisión de máxima seguridad en Colorado. Mohammad lleva más de tres años desaparecido, en manos de EEUU, que lo ha torturado y lo mantiene en un lugar secreto.

 

Fuente:www.elpais.es
www.elmundo.es
11.08.06

 Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

Especial: 07-J. Terror en Londres

Esta noticia ha sido vista por 13705 personas.