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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 30 de enero de 2014

Al Qaeda masacra a Al Qaeda en Siria

Al Baghdadi, la estrella rebelde del yihadismo

 

Combatientes rebeldes antes los cuerpos de yihadistas del ISIS ejecutados en Alepo (Reuters).
Combatientes rebeldes antes los cuerpos de yihadistas del ISIS ejecutados en Alepo

Dicen de él que es carismático, rebelde, egocéntrico y capaz de arrastrar a cientos de hombres para conseguir su objetivo. Abu Bakar Al Baghdadi es el líder del temido Estado Islámico para Iraq y Siria (más conocido por su acrónimo en inglés, ISIS, Islamic State for Irak and Syria), el movimiento islámico radical que pretende crear un califato único en ambos países para luego extenderlo por todo Oriente Medio (al estilo del califato abasí que en el siglo octavo sucedió al de los omeyas).

Aunque su nombre real es Ibrahim Awad Ibrahim Al Badri, parece que hace uso de diversos apodos, según le convenga en cada momento, presentándose como Dr. Ibrahim -se doctoró en Estudios Islámicos por la Universidad de Bagdad- o como Abu Dua. Según dicen es también un maestro del disfraz y de la caracterización, después de llevar años viviendo en la clandestinidad.

Hasta en el seno del movimiento chiíta libanes Hizbolá, que cuenta con la organización guerrillera más profesionalizada y disciplinada de la región, se refieren a él con el apodo de El Fantasma. De hecho, sólo se le conoce una fotografía, que aparece colgada en la página web del Departamento de Estado de EEUU, tan neutra que bien podría no tener absolutamente nada que ver con su actual aspecto.

La última serie de atentados acaecidos en Irak y de brutales ajustes de cuentas entre las diferentes facciones rebeldes que luchan en Siria, han permitido al ISIS y a su principal dirigente, Al Baghdadi, pasar a un primer plano. Designado como terrorista global por el Departamento de Estado norteamericano en octubre de 2011, sobre su cabeza pende una recompensa de 10 millones de dólares, cuantía sólo superada por los 25 millones ofrecidos por cualquier tipo de pista que lleve a la captura o muerte del actual líder de la red terrorista Al Qaeda, el egipcio Ayman Al Zawahiri.

Después de haber sobrevivido a un bombardeo efectuado por aviones de combate estadounidenses en octubre de 2005 contra un piso franco en el que, supuestamente, se encontraba en la frontera entre Siria e Irak, Al Baghdadi ha extremado sus medidas de seguridad internas para evitar terminar siendo ejecutado, como le ocurrió en 2006 a su mentor, el igualmente temido terrorista de origen jordano Abu Musab Al Zarkawi.

Mini-estados en manos del ISIS

El asesinato de Osama Bin Laden, que tuvo lugar el 2 de mayo de 2011 tras una espectacular redada nocturna efectuada por las unidades especiales de la Armada de los EEUU (Navy SEALS) en el complejo en el que se escondía en Abottabad (Pakistán), llevó a Al Baghdadi a emitir un comunicado haciendo apología del líder supremo de Al Qaeda y amenazando con llevar a cabo acciones de represalia.

A los pocos días un ataque coordinado en la ciudad de Hila, situada unos 100 kilómetros al sur de Bagdad junto a la histórica Babilonia, se saldó con la muerte de 24 policías. El brutal atentado, cuya autoría fue reclamada por Al Baghdadi, dejó también a otros 72 agentes heridos de diversa consideración. Entonces, al cargo de Al Qaeda en Iraq -la organización predecesora del ISIS-, este sanguinario terrorista amenazó con perpetrar hasta un centenar de atentados para vengar la muerte de su antiguo jefe.

A Al Baghdadi se le podría definir como el más fiel heredero del pensamiento de Bin Laden, al perseguir la creación de un Califato único regido por los principios del Islam en el conjunto de países que forman Oriente Medio, el Golfo Pérsico y el Norte de África. Para ello, y a diferencia de la mayoría de las organizaciones rebeldes que combaten en Siria, subordina la caída del régimen de Bachar al Asad a la conquista de territorios -por pequeños que éstos sean- en los cuales tomar el poder y a aplicar la Ley Islámica o Sharía.

El mejor ejemplo fue el control temporal ejercido por sus fuerzas en la ciudad siria de Raqqa y alrededores, donde el ISIS ha llegado a asumir la gestión de un territorio en el que reside casi un millón de personas, incluso haciéndose cargo de la red de transporte público entre Raqqa y los pueblos cercanos. También se hizo fuerte en la ciudad iraquí de Mosul, en donde llegó a recaudar algunos impuestos, pero no a gestionar servicios.

Combatientes rebeldes cerca de los cadáveres de milicianos del ISIS en Alepo (Reuters).
Combatientes rebeldes cerca de los cadáveres de milicianos del ISIS en Alepo

Rebelión contra Al Zawahiri, el sucesor de Bin Laden

Según el experto en contraterrorismo del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de Israel Yoram Schweitzer, Al Baghdadi “demostró tener una gran personalidad e independencia de juicio cuando desafió las órdenes de Ayman Al Zawahiri”, el médico egipcio que sucedió a Bin Laden en la dirección operativa y espiritual de Al Qaeda.

Esto ocurrió en abril del año pasado, después de que varios dirigentes del Frente Al Nusra exigiesen a Al Zawahiri que revocara la unión entre Al Qaeda en Irak y el Frente Al Nusra, que quiso incorporar al ISIS. A pesar de que Al Zawahiri le pidió que disolviera la fusión y se volviera a Iraq, Al Baghdadi hizo caso omiso y optó por continuar en Siria. Aparentemente, argumentó que si se veía obligado a elegir entre cumplir la voluntad de Dios y la de Al Zawahiri optaría, evidentemente, por la primera. “Esta reflexión muestra la gran confianza que tiene en sí mismo y su capacidad para aprovecharse de la situación en Siria, quizá con una ambición más personal”, explica a El Confidencial Schweitzer, que lleva años concentrado en el estudio de Al Qaeda.

Otra de las características que le definen es la alta sofisticación en la planificación y ejecución de atentados. El ataque más paradigmático efectuado bajo su dirección fue el registrado el pasado 21 de julio contra la Prisión Central de Bagdad (la odiada Abu Ghraib que se convirtió en el símbolo del uso de la tortura y los malos tratos por parte del Ejército de EEUU y sus aliados entre 2003 y 2011).

Aquella mañana de verano, varios proyectiles de mortero impactaron contra los muros de la prisión y, cuando los guardias y funcionarios comenzaron su huida, dos coches bomba situados junto a la entrada hicieron explosión, causando múltiples bajas entre ellos. Entonces, un grupo de unos 50 hombres fuertemente armados se abrieron paso, disparando a todo el que se movía y liberando de sus celdas a unos 500 islamistas (muchos de ellos expertos en la fabricación de artefactos explosivos), que se encontraban encarcelados.

El segundo hombre más temido de Siria

Esta sofisticación y gran despliegue de medios le han convertido en el segundo hombre más temido en Siria, sólo después del presidente Bachar Al Asad. Pero también en uno de los más odiados entre el resto de organizaciones rebeldes que luchan contra el régimen, como por ejemplo el Frente Islámico, el Ejército de los Muyahidin y el Frente Sirio Revolucionario (rama armada de la Coalición Nacional Siria apoyada por Occidente). Incluso ha provocado las iras de aquellos que decidieron mantener la autonomía del Frente Al Nusra y desvincularse del ISIS cuando Al Baghdadi procedió a fusionarlos la pasada primavera. Debido a estas enconadas rivalidades internas, “todo apunta a que el ISIS tendrá una duración efímera y terminará disolviéndose, tal y como ha ocurrido en otros conflictos”, presagia Schweitzer.

Segun otros expertos como Ely Karmon, investigador del Instituto Internacional de Contraterrorismo de Herzliya, el ISIS parece disponer a día de hoy de entre 5.000 y 6.000 combatientes extranjeros entre sus filas (procedentes de 60 países), un contingente que, aunque menor que otras organizaciones rebeldes sirias, está mejor preparado por su experiencia en el combate, después de haberse forjado en las guerras de Afganistán, Irak y Libia. Estos combatientes no sólo proceden de países árabes, sino también de Europa, Australia o Estados Unidos, lo que eventualmente podría llevar el terrorismo islamista a sus principales ciudades. No en vano, la guerra en Siria ha sido declarada en 2014 como la amenaza 'número uno' para la seguridad de Estados Unidos.

 

Fuente: El Confidencial
11/01/14

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

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