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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 18 de agosto de 2006

La publicación de otras 1.613 llamadas del 11-S completa el puzle del horror

«Voy a morir, ¿verdad?», pregunta una voz trémula de mujer a la operadora. «Escúcheme, señora -se rebela ésta ante lo que era ya una realidad inminente-, usted no se está muriendo, está en una mala situación, eso es todo, señora».

 

Minutos después, Melissa Doi fallecía durante la conversación, y la línea se quedaba muda, para horror de la operadora.

Foto: ABC

Las palabras de la que fuese jefa de finanzas de la firma IQ Financial Systems son las únicas pertenecientes a una civil que se oyeron ayer, cuando el Departamento de Bomberos de Nueva York hizo públicas 1.613 llamadas que accidentalmente se habían quedado fuera del paquete entregado a los medios por orden judicial en marzo pasado. La ciudad sólo ha hecho públicas las voces de sus empleados por ser éstos funcionarios públicos, pero ha ocultado las de quienes se vieron atrapados en las Torres Gemelas ese fatídico 11-S de 2001.
La mayor parte de las llamadas duran apenas unos segundos, y el hecho de que sólo se oiga a uno de los dos interlocutores dificulta su sentido. Los cuatro minutos de conversación entre Melissa Doi y la operadora que la acompañó hasta su final forman parte de una llamada que duró 24 minutos, pero estos cuatro fueron utilizados como testimonio en el juicio contra Zacarias Moussaoui, el único condenado por estos atentados. El jurado no tuvo entonces la oportunidad de escuchar a la operadora.
A excepción de 31 personas -19 bomberos, dos técnicos médicos de emergencias y diez civiles- que no salieron con vida, las voces que se escuchan pertenecen a funcionarios que se encontraban fuera del World Trade Center y, a menudo, vieron la tragedia por televisión. La disparidad entre lo que percibían desde la distancia y lo que experimentaban los protagonistas mortales era evidente.
Humo y confusión
«El humo es muy denso y hay grandes llamas, pero la administración del edificio está diciendo (por los altavoces) que todo está bien, y no es así, están confundidos», protestaba uno de los bomberos, que aspiraba a rescatar a alguien en la planta 82.
Dado que los ascensores no funcionaban, alcanzar las plantas superiores que quedaron por encima de los aviones estrellados hubiera tomado horas, pero la primera torre se desplomó sólo una hora y dos minutos después del impacto del ataque.
Una de las llamadas recoge lo que fue el principio de uno de los rescates más heroicos del día, el de una mujer en silla de ruedas que buscaba ayuda a través de la operadora. «¿Sabe en qué apartamento de la planta 68 se encuentra?», preguntaba una operadora, ajena a que el edificio era de oficinas. Dos hombres acabaron rescatando a la mujer, a la que transportaron en su silla de ruedas por las escaleras 68 pisos, con la ayuda de otros que se encontraron por el camino.
El elemento común en las cintas es la confusión y la frustración por las dificultades de comunicación, ya que los teléfonos dejaron de funcionar. Dennis Devlin, jefe del escuadrón de bomberos número 9, relata ofuscado estos detalles a la operadora mientras pide que le envíen un mensajero con «todos los walki-talkies que haya a mano». El jefe de bomberos intentaba sacar a sus hombres del edificio cuando éste se vino abajo con todos dentro.
La nueva oleada de testimonios llega a tres semanas del quinto aniversario de los atentados que cambiaron el curso de la historia, con toda su carga emocional. Originalmente, la ciudad se había negado a hacer públicas estas grabaciones, pero el diario The New York Times, en representación de diez familias afectadas, demandó al Ayuntamiento al amparo de la ley de Libre Información hasta lograr la entrega.

Fuente: www.abc.es
17.08.06

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

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