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Revista de Prensa: Noticias

Lunes, 21 de agosto de 2006

Las aerolíneas británicas claman contra la gestión de la seguridad en Heathrow

Las empresas aéreas creen que BAA no hace lo suficiente para agilizar los procesos de registro

 

 La operadora inglesa, en manos de Ferrovial, asegura que sólo cumple con las órdenes oficiales.

El quinto día de caos en los aeropuertos británicos y la relajación en la crisis terrorista –el Reino Unido ha bajado de crítico a grave su nivel de alerta- ha agotado la paciencia de las aerolíneas británicas, que están hartas de perder pasajeros y se han lanzado a la yugular de BAA, el principal operador británico de aeropuertos y recientemente adquirido por la empresa española Ferrovial por 16.000 millones de euros.

El plan asesino abortado el pasado jueves ya queda un poco lejos, pero el mayor aeropuerto de Europa –el londinense Heathrow- aún sufrió ayer la cancelación del 20 por ciento de sus 1.200 vuelos previstos y retrasos en la práctica totalidad de los que sí echaron a volar.
Como no puede ser de otra manera, las aerolíneas acatan de buen grado el exceso de celo en la seguridad –a partir de hoy también se relajará este aspecto-. Sin embargo, desde ayer han focalizado su frustración en un nuevo elemento. El gestor de los aeropuertos, que, según ellas, no cumple con su parte de agilidad a la hora de pasar los protocolos de registros.
“Estamos listos y capacitados para operar el programa completo de vuelos en Heathrow”, explica Willie Walsh, de British Airways, a The Times. Y luego añade: “Sin embargo, BAA es incapaz de proporcionar un proceso eficaz de inspección de seguridad y de operaciones de equipaje y nos vemos forzados a cancelar vuelos y a operar otros sin todos los pasajeros a bordo”.

¿Hace falta personal?
Mike Carrivick, de la Asociación de Aerolíneas británicas, agrega: “La elevación de los niveles de seguridad no son desconocidos y debería haber planes de contingencia para ello. BAA debe asumir responsabilidades. Necesitan más personal para los procesos de registro.”
Por su parte, un portavoz de BAA puntualizó que tiene a 4.000 personas en plantilla dedicadas a la seguridad y que el cacheo a cada pasajero supone un aumento del trabajo habitual del 400 por ciento. Un ejemplo más que elocuente: antes, un viajero tardaba entre seis y diez segundos en pasar los controles de seguridad; ahora, la media está entre ocho y diez minutos. (Aún así, el Gobierno decidió ayer rebajar los cacheos a un 50 por ciento de los usuarios).
En respuesta a las críticas, BAA también solicita a las aerolíneas más racionalidad en los vuelos y que unifiquen varios horarios, de forma que no salgan aparatos a mitad de capacidad cada hora, sino uno completo cada dos.

Algo en la mano
El enfrentamiento entre aerolíneas y BAA se produce justo en el día en que el Gobierno británico anunció la rebaja de la alerta en todo el país, que entrará en vigor hoy –con un día de retraso- por problemas de adaptación del personal de tierra. En general, las empresas aéreas recomiendan a sus usuarios que, pese a esta ampliación de posibilidades, sigan renunciando al equipaje de mano durante unos días.

Desde esta mañana, cada pasajero podrá subir al avión un bulto que no puede exceder de los 45 centímetros de largo, 35 de ancho y 17 de fondo. Por supuesto, será sometido a registro y en ningún caso podrá contener elementos líquidos.

Como excepciones, se aceptan medicinas con receta e imprescindibles durante el trayecto y leche y alimentos para bebés, que eso sí, deberán probarse por el pasajero ante la mirada de los agentes de seguridad antes de subir.

Continúa prohibido cargar con gel, pasta de dientes, lociones, champú, aerosoles, perfumes, desodorantes o espumas. Y, por último, los que viajen a Estados Unidos se encontrarán con un segundo registro en la puerta de embarque.

Frente a todos estos problemas, las aerolíneas empiezan a tomar medidas. Iberia, por poner un caso, ha decidido que los pasajeros que vuelen desde el Reino Unido podrán facturar diez kilos más (hasta los 30) para compensar el peso que no pueden desviar hacia el equipaje de mano. La empresa española se suma a easyJet, que ya incrementó el peso permitido de 20 a 25 kilos este fin de semana.

Susto en el aire
La anécdota –o más bien susto- del día se vivió en el vuelo 179 de British Airways entre Londres y Nueva York. Nada más despegar, empezó a sonar un móvil en el avión y nadie se responsabilizó del teléfono. Tras unos minutos de tensión, y como quiera que los dispositivos electrónicos están marcados en rojo como elementos prohibidos a bordo –sobre todo, en los enlace con Estados Unidos-, el piloto decidió dar la vuelta y volver a aterrizar. La compañía ha aclarado que si alguien hubiese admitido la propiedad del aparato, el viaje habría continuado.

LOS PROBLEMAS DE SER EL MAYOR AEROPUERTO
1.200 VUELOS. Son los aviones que aterrizan o despegan al día habitualmente del aeropuerto londinense de Heathrow en estas fechas de agosto.

4.000 PERSONAS. Son los integrantes de la seguridad que BAA tiene en plantilla en estos momentos. Muchos han dejado sus vacaciones para atender la crisis.



Fuente: www.eleconomista.es
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