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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Martes, 30 de junio de 2015

Éxodo de turistas de Túnez

La propietaria del Imperial Marhaba afirma que el 'resort' era el objetivo de los terroristas. De los 620 turistas que había alojados el día del atentado, hoy quedan menos de 100. 'No culpo a los que han partido, han visto cosas muy difíciles de asimilar', dice la dueña

 

Miles de turistas iniciaron ayer un éxodo inusual, huyendo del sol y la playa. Un paraíso que el viernes se convirtió en un infierno de muerte, cuando un estudiante radical abrió fuego contra decenas de veraneantes que disfrutaban del mar en el hotel Riu Imperial Marhaba en Port El Kantaoui (cerca de Susa) y acabó con la vida de 38 personas, 15 de ellas británicas. Tras el 'shock', unos 3.000 turistas partieron ayer de los aeropuertos cercanos a Susa en vuelos chárter fletados por los touroperadores europeos, según confirmaron a EL MUNDO fuentes del aeropuerto de Enfidha. Más de 5.000 dejaron el país.

Muchos fueron evacuados durante la madrugada desde este aeródromo, situado a medio camino entre Túnez y Susa y considerado como la última 'obra' de Ben Ali. Pero la gran huida continuaba durante el día de ayer, con vuelos prácticamente cada 20 minutos. "No queremos hablar de lo de ayer", rechazaba un matrimonio de ingleses. "Nos vamos porque teníamos previsto volver hoy, pero hemos pasado horas de pánico. Estábamos en el hotel de al lado", comentaban parcas tres amigas alemanas en la cincuentena antes de apresurarse a la puerta de embarque.

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"Mi mujer ayudó a una de las heridas en la playa", confiesa un holandés al verse abordado por EL MUNDO. "Tenía una herida de bala en el muslo. La ayudé primero a trasladarse a otro lugar y luego taponé la herida con toallas", cuenta la mujer. "No nos vamos porque estemos asustados, esto podría pasar en cualquier sitio, en Amsterdam o Madrid, como ya ocurrió. Teníamos planeado volver hoy", explican casi a la carrera hacia el avión. "Llevamos 10 años viniendo de vacaciones a Túnez", añade la hija adolescente. ¿Volverán? "¡Por supuesto! Túnez es un país pacífico que rechaza el terrorismo", asienten todos antes de escaparse.

Decenas de autobuses turísticos se apilan en el aparcamiento del aeropuerto. Una vez vaciadas sus barrigas, parecen inservibles para nuevos trayectos con nuevos turistas que no llegarán. En las pantallas de la sala de llegadas, los vuelos se mantienen, pero sólo traen en su interior un puñado de personas. La seguridad en el aeropuerto no ha sido reforzada.

El hotel Riu Imperial Marhaba, escenario del ataque, el día después amaneció silencioso y encerrado en sí mismo. Un dispositivo de seguridad ha dejado blindada la entrada. Al fondo podían verse los efectivos de las fuerzas de seguridad realizando sus pesquisas. Según la dirección del hotel, el Imperial Marhaba ha sido el primero en sufrir una oleada de cancelaciones de reservas que ha contagiado a toda la zona. De los 620 turistas que había alojados en el 'resort' el día del atentado, hoy quedan menos de 100.

"Respeto su decisión, no culpo a los que han partido, han visto cosas muy difíciles de asimilar y es normal que quieran irse", declara Zohra Driss, la propietaria del hotel que gestiona en partenariado con la cadena mallorquina Riu. Un equipo de psicólogos continúa prestando asistencia a los turistas que han decidido continuar su estancia y la seguridad del hotel mantiene a los periodistas alejados."Creo que los que querían marcharse ya lo han hecho. Muchos me han dicho que se van, pero que volverán en septiembre", añade descartando que el éxodo se prolongue.

'Objetivo terrorista'

Pero lo que sí asegura Driss es que el atentado no fue por casualidad en su hotel. "Los terroristas no han atacado el primer hotel que encontraron. Pasaron de largo muchos hoteles antes de llegar aquí, ¿por qué? Pienso que este hotel era el objetivo. Es uno de los más conocidos, trabaja muy bien. Y además, la propietaria también es diputada por el partido Nidaa Tunis, una formación que ha luchado mucho contra los extremistas", afirmó a los periodistas hablando de sí misma en tercera persona. "Yo siempre he luchado por las libertades de la mujer, por la democracia y siempre he dicho que defenderé mi país", añadió.

Hija del millonario Mhammed Driss, Zohra ha destacado en política como miembro del partido laico Nidaa Tunis, que lidera el presidente tunecino, Beji Caid Essebsi, y que en octubre ganó las elecciones parlamentarias desbancando a los islamistas de En Nahda con un discurso que hacía énfasis en la seguridad y el laicismo.

El patriarca Driss es dueño de varios complejos hoteleros por todo el país y ha repartido su 'imperio' entre sus hijos, tres mujeres (además de Zohra, Aisha y Mariam) y un varón (Hisham). "La familia Driss no es muy popular en Susa, porque tiene fama de no pagar bien a sus trabajadores. En los tiempos de Ben Ali, Mhammed Driss era incluso más fuerte que el gobernador de Susa", señala a este periódico un abogado de la ciudad que prefiere no dar su nombre.

Driss, aunque ya muy anciano, es además muy conocido en Susa por ser el patrón del equipo de fútbol de la ciudad, el Etoile Sportive, un verdadero símbolo local. La notoriedad de la familia es evidente y no parece que sea casual, como considera Zohra Driss, que los terroristas hayan dejado la elección de este hotel a la casualidad.

El escudo rojo de la escuadra futbolística de Susa preside, junto a un mural con una azora del Corán y el juramento hipocrático, el despacho de Anis Hamsa, director médico de la clínica Les Oliviers, a pocas manzanas del Riu Imperial, y propiedad también de Zohra Driss. Allí fueron ingresados 15 de los 38 heridos del atentado la tarde del viernes, reivindicado por Estado Islámico.

Volcados con los turistas

"A las 12 en punto sonó el teléfono para pedirme que enviáramos dos ambulancias al hotel Riu Imperial Marhaba. A los pocos minutos, comenzaron a llegar más turistas heridos que traían los trabajadores del hotel y los vecinos en sus propios coches", cuenta Hamsa.

"Los pacientes tunecinos que estaban en la clínica cedieron su turno a los turistas y dimos la prioridad exclusiva a salvar la vida de los heridos en el atentado. Todos los doctores y el personal hicieron todo lo que pudieron e incluso doblaron sus turnos para atenderles", recuerda apenas recuperado del 'shock' horas después de lo ocurrido.

Hamsa relata la labor de los médicos y enfermeras como una gesta heroica, aunque muchos sanitarios lloraban mientras les atendían. No podían creer que el terrorismo hubiera puesto los ojos en la azul y soleada Susa. "Tenían heridas de todos los tipos y logramos salvarlos a todos, excepto a una persona, que ya llegó muerta a nuestra clínica. Le reanimamos, pero falleció poco después. Estoy muy orgulloso de mi equipo. Logramos salvar heridas muy graves".

La mayoría de los heridos han sido evacuados ya a sus países de origen, algunos en aviones medicalizados. Sólo quedan dos británicos, que siguen en cuidados intensivos, aunque fuera de peligro. "Estamos todos conmocionados y tristes. Esto no es Túnez. Espero que el mundo entienda que los tunecinos no somos así. Me enfada que esto haya ocurrido en Susa, donde recibimos a turistas de todo el mundo. Odiamos la violencia, el terrorismo es un extraño para nosotros", dice con rabia. 

 

Fuente: El Mundo
28/06/15

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