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Miércoles, 30 de marzo de 2016

Por qué es tan difícil derrotar a ISIS y al terrorismo islámico

Los atentados de Bruselas ratificaron lo demostrado por los de París hace sólo cuatro meses: Estado Islámico puede matar en cualquier lugar de mundo, y los gobiernos no saben cómo evitarlo

 

El momento posterior al estallido de una de las bombas en el aeropuerto de Bruselas
El momento posterior al estallido de una de las bombas en el aeropuerto de Bruselas

El 13 de noviembre de 2015 el mundo se estremeció con la terrorífica demostración de fuerza de ISIS en París. En un ataque simultáneo realizado en distintos puntos de la ciudad asesinó a 137 personas e hirió a más de 400. El presidente François Hollande anunció que Francia estaba en guerra y que destruiría a Estado Islámico.

Este 22 de marzo de 2016 quedó demostrado que los anuncios se quedaron en la retórica. ISIS volvió a atacar en el corazón de Europa con un doble atentado en Bruselas, que dejó 31 muertos. En los cuatro meses que pasaron de poco sirvieron los controles de inteligencia para prevenir estos eventos. Tampoco se produjeron avances significativos en Siria e Irak, donde el Califato que intenta construir este grupo resiste los embates del ejército de Bashar al Assad y los ataques aéreos de Rusia y la coalición internacional liderada por Estados Unidos.

"Hubo una subestimación generalizada de ISIS desde que comenzó el conflicto"

"Hubo una subestimación generalizada de ISIS desde que comenzó el conflicto. Caracterizarlo como 'un grupo de fanáticos medievales' esconde algunos puntos importantes. Si bien su liderazgo político no es muy sofisticado, el militar está compuesto por generales de la era de Saddam Hussein, que dirigieron los esfuerzos sunitas en la guerra civil iraquí de 2006 y 2007. Perdieron, pero aprendieron mucho sobre guerra urbana. Son bastante buenos en logística y planeamiento, en montar redes, transportar armas y explosivos", contó a Infobae David Chuter, especialista en políticas de seguridad e inteligencia con décadas de experiencia como asesor en defensa de los gobiernos de Francia y Reino Unido.

"Ese entrenamiento permitió que los atacantes en París y Bruselas fueran casi profesionales. Creo que los gobiernos occidentales genuinamente no podían creer que un grupo de jinetes de camellos pudiera llegar desde miles de kilómetros y atacar sus ciudades capitales para vengarse y cambiar sus políticas en Medio Oriente", agregó.

Los límites de la inteligencia

Una de las preguntas que se hacen muchas personas en Europa es por qué no se pudieron prevenir estos ataques, que se veían venir de bastante lejos. ¿Para qué sirven los aparatos estatales de inteligencia?

"Los ataques en París se podrían haber previsto por la participación de Francia en las operaciones realizadas contra ISIS y porque su gran comunidad magrebí facilitaba que se escondieran los que regresaran de Siria. Pero con este tipo de atentados la cuestión es dónde y cuándo. En París hay miles de bares y restaurantes, y decenas de teatros. Protegerlos a todos, todo el tiempo, es imposible. Para los belgas, con menos recursos, es aún más difícil", dijo Chuter.

"Había cientos de personas que encajaban en el perfil de los que atacaron en Francia —continuó—. ¿A quiénes elegir si no se puede espiar a todos? Los hermanos que participaron en los atentados en Bélgica estaban en las fichas de la Policía, pero sólo por delitos comunes. ¿Cómo anticipar que se iban a volcar a estas actividades?".

"El problema con el terrorismo es que no se puede controlar todo y a toda la gente"

Es cierto que lo ocurrido en Bruselas evidenció fallas de seguridad. Por ejemplo, la laxitud de los controles en el ingreso del aeropuerto. Pero no es menos verdadero que los terroristas se podrían haber inmolado en la puerta o en el estacionamiento. Además, otra de las bombas estalló en el metro, donde serían impracticables las medidas de seguridad que existen en las terminales aéreas.

"El problema con el terrorismo es que no se puede controlar todo y a toda la gente. Los sistemas de protección más elaborados no son suficientes contra personas decididas a matarse. Otro desafío inusitado es el número de voluntarios para la Yihad. Durante los 20 años anteriores, los grupos terroristas estaban limitados a unos cientos de miembros y de simpatizantes, pero ahora estamos frente a miles de personas", explicó Jean-François Daguzan, director adjunto de la Fundación para la Investigación Estratégica, y ex miembro de la Secretaría General de la Defensa Nacional de Francia, en diálogo con Infobae.

¿Eso significa que no hay nada que se pueda hacer para mejorar la situación? No. Europa viene cometiendo errores en materia de seguridad que se pueden corregir. El resultado esperable no es el fin del terrorismo, pero sí un combate más efectivo.

"Bélgica tiene una organización antiterrorista, el Órgano para la Coordinación del Análisis de las Amenazas (OCAD por su sigla en neerlandés). Tiene una lista de 900 personas de interés, que están en el radar de los servicios de inteligencia. Esto requiere una vigilancia de 24 horas. A pesar de que los riesgos se incrementaron después de los atentados en París, el presupuesto del OCAD creció sólo un 20%, hasta alcanzar apenas 50 millones de euros", contó Christina Schori Liang, directora del Curso Nuevos Problemas en Seguridad del Centro de Ginebra para Políticas de Seguridad, consultada por Infobae.

"A la inteligencia belga le falta infraestructura —continuó—. No está en condiciones de investigar y monitorear a aquellos que tienen que ser observados. Las Fuerzas de Seguridad se encuentran subfinanciadas y completamente agobiadas. No sólo tienen que ocuparse de su problema interno, sino también de los terroristas que cruzan la frontera de afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera".

"A la inteligencia belga le falta infraestructura"

Los expertos coinciden en que es esencial que mejore la cooperación entre los organismos de inteligencia europeos, que aún son presa de las divisiones y enfrentamientos del pasado. Esta debilidad es explotada por los yihadistas, que no distinguen entre Bélgica, Francia o Alemania. Para ellos, todos son europeos y occidentales, y los quieren destruir a todos por igual.

"Un buen ejemplo de esta falta de confianza es que Bélgica no compartió con Francia la información que tenía de Abdelhamid Abaaoud (uno de los organizadores de los atentados en París). Era un desconocido para los servicios de seguridad franceses, mientras que los belgas lo tenían marcado como peligroso. Con mejor colaboración entre las agencias europeas y una recolección de datos más rigurosa se podrían detener y prevenir algunos ataques, aunque no todos", dijo a Infobae Dalia Ghanem Yazbeck, especialista en terrorismo del Centro Carnegie del Medio Oriente, con sede en Líbano.

"Esto sin mencionar los problemas en los controles fronterizos: Abaaoud pudo ir a Siria y volver varias veces sin ser atrapado. Salah Abdeslam (otro de los organizadores) pudo regresar a Bélgica después de los ataques del 13 de noviembre. Las diferentes células de ISIS aprovechan estos puntos débiles para organizar sus atentados en Europa", agregó.

Mirage 2000 Francia

 

Fuente: Infobae América
27.03.2016

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