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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Martes, 25 de octubre de 2016

Los saudíes amenazan con 'volar' los mercados si se les implica en el 11-S

¿Qué hay en esas 28 páginas que aterroriza a los saudíes tanto que amenazan con llevar las finanzas internacionales al colapso si se hacen públicas? ¿Y qué grado de dependencia tiene Estados Unidos con respecto a ese régimen brutal para haberlas mantenido ocultas todos estos años?

 

En el informe que elaboró la comisión de investigación sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 hay un capítulo de 28 páginas dedicado a la implicación de Arabia Saudí que se ha mantenido en el mayor de los secretos todos estos años, y ahora solicitan en el Congreso que se haga público. La reacción del gobierno de Arabia Saudí solo puede calificarse de histérica.

Arabia Saudí informó a la Administración Obama a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Adel al-Jubeir, que venderá bonos americanos por valor de cientos de miles de dólares -hundiendo el mercado- si el Congreso aprueba una ley que permitirá hacer a los saudíes responsables subsidiarios en los tribunales por su papel en los ataques del 11 de septiembre. Obama ha presionado ya para que se rechace este proyecto de ley. El Reino tiene 750.000 millones de dólares en bonos del Tesoro norteamericano en su poder.

Para Sebastian Gorka, jefe de Seguridad Nacional del portal de noticias Breitbart, la "exportación de la yijad" ha acompañado al reino saudí desde su fundación, en un pacto diabólico entre la familia de los Ibn Saud y un predicador fundamentalista llamado Ibn Wahab. El clérigo, fundador de una de las ramas más rigoristas del islam moderno, el wahabismo, comprometía el apoyo de los religiosos a la Casa de Saud a cambio de que esta diera vía libre a sus planes de guerra santa universal y mano libre en las cuestiones religiosas del reino.

La operación para ocultar la responsabilidad de las autoridades saudíes en los ataques que inauguraron la Guerra contra el Terror en la que aún estamos inmersos se llevó a cabo en las más altas instancias del Gobierno, y va mucho más allá de esas infames 28 páginas, asegura Paul Sperry en el diario New York Post.

Prácticamente todos los caminos en la investigación llevan a la Embajada de Arabia Saudí en Washington, aseguran las fuentes consultadas por Sperry, quienes aseguran que las 28 páginas elididas del informe final de la comisión de investigación detallan "pruebas incontrovertibles" de ayuda saudí a, al menos, dos de los secuestradores, reunidas por la CIA y el FBI.

Sperry está convencido de que la amenaza es un farol, y de que el capítulo censurado podría no solo, como se pretende, hacer al Reino responsable civil subsidiario en demandas en torno a los ataques, sino incluso obligar a cursar órdenes de detención contra altos funcionarios saudíes. En cualquier caso, Sperry confía en que la apertura de la información citada ponga fin a la "alianza suicida e hipócrita" de Estados Unidos con Riad.

"Las huellas de los saudíes están por todo el 11-S, y nuestro Gobierno ha hecho lo imposible por borrarlas", señala Sperry en una entrevista concedida a Breitbart.  "Esas 28 páginas son explosivas, citan nombres de individuos que fueron cómplices de los ataques, claramente identificados. Es un un escándalo monstruoso, uno de los peores de nuestra historia, si no el peor".

Por su parte, Gorka sospecha que lo que contienen esas 28 páginas tiene que ser una bomba, o los saudíes no armarían tanto alboroto ni amenazarían con algo que, además, es un suicidio. En cualquier caso, añade, "no es un buen momento para estar en Arabia Saudí. Si uno mira lo que está sucediendo en la región, si se fija en el auge del poder iraní, la caída de la capital yemení, Sanaa, en manos de los chiíes, es normal que quienes pretenden mantener intactos sus privilegios reales estén asustados".

 

Fuente: La Gaceta
18.04.2016

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

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