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Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 13 de junio de 2018

Hackers chinos robaron información secreta de la Armada de EEUU

Entre la información sustraída se encontraban los planes secretos para desarrollar un misil supersónico antibuque para su uso en submarinos

 


El presidente chino, Xi Jinping, en una reunión hoy con el presidente ruso, Vladimir Putin
y el mongol, Khaltmaa Battulga, durante la Cumbre de la Organización de la Cooperación
de Shangái, en Qingdao

No es un secreto que China y EEUU llevan años enzarzados en una lucha cibernética por hacerse con la mejor tecnología militar, un campo en el que Washington lleva ventaja pero en el que Pekín está logrando rápidos avances. En esa pugna, informó hoy el diario The Washington Post, hackers del gobierno chino lograron hacerse con una gran cantidad de información confidencial relacionada con planes submarinos de los ordenadores de un contratista de la Armada estadounidense, un tanto a favor de Pekín frente a su adversario global.

Citando a funcionarios anónimos, el periódico estadounidense aseguró que los robos se produjeron en los meses de enero y febrero de este año, y que entre la información sustraída se encontraban los planes secretos para desarrollar un misil supersónico antibuque para su uso en submarinos. El contratista, cuyo nombre no citó, trabaja para el Centro Naval de Guerra Submarina, y lleva a cabo investigaciones y desarrollos para submarinos y sistemas de armas subacuáticas.

Los piratas no se contentaron con los datos del misil. Según el Post, también fueron capaces de hacerse con 614 gigabytes que incluían información relacionada con sensores, sistemas criptográficos submarinos y un proyecto lanzado en 2012 bajo el nombre Sea Dragon, del que el Pentágono sólo ha revelado que está destinado a adaptar las tecnologías militares existentes a nuevos usos.

Sin llegar a confirmar la información publicada por el diario por razones de seguridad, el comandante de la Armada estadounidense, Bill Speaks, aseguró que existen medidas que exigen que las empresas den parte al Gobierno cuando se produce un "incidente cibernético" que involucre "información controlada no clasificada". "La evolución de las ciberamenazas es un asunto serio y estamos reforzando nuestra cultura de ciberseguridad centrándonos en la concienciación de la amenaza cibernética y la adecuación de nuestras defensas y capacidades de tecnología de la información", añadió a la agencia France Press.

Varios medios norteamericanos apuntaron que tanto la anterior administración de Obama como la de Trump han estado luchando con fuerza para impedir la piratería informática china, pero que están encontrando serias dificultades a la hora de frenar los embites del gigante asiático.

De hecho, el robo de estos planes submarinos no es el más grande ni el más delicado de los diseños o sistemas pirateados por Pekín durante los últimos años. Es el caso del F-35, el caza furtivo más caro de toda la historia de EEUU, cuyos planos fueron sustraidos hace más de una década, así como los relacionados con el sistema de misiles avanzado Patriot PAC-3 y otros proyectos sensibles.

Pese a lo ocurrido, el New York Times vaticinó que es poco probable que Washington tome represalias ya que, para la mayoría de los funcionarios de inteligencia que consultó, éste es solo "otro caso de espionaje, que guarda similitudes con lo que hace Estados Unidos por todo el mundo".

En otro episodio independiente pero que afecta a las dos potencias, un ex agente de la CIA fue declarado culpable este viernes de espiar para China y proporcionarle información secreta a cambio de 25.000 dólares, por lo que se enfrenta a una posible condena de cadena perpetua.

Al parecer, Kevin Mallory, de 61 años, estaba desesperado por conseguir dinero, por lo que accedió a venderle información clasificada a los chinos. Según la Fiscalía, su caso no es un hecho aislado, ya que Pekín está "realizando esfuerzos sofisticados y conjuntos para robar los secretos de nuestra nación", aseguró el asistente del fiscal general, John Demers. "La condena de hoy demuestra que estamos atentos a esta amenaza y responsabilizamos a todos aquellos que ponen en riesgo a Estados Unidos a través del espionaje", añadió.

Por ahora, sus palabras no han obtenido respuesta desde el otro lado del oceáno Pacífico. Allí, concretamente en la ciudad portuaria de Qingdao, los máximos mandatarios chino y ruso (Xi Jinping y Vladimir Putin, respectivamente) lideran la cumbre inaugurada hoy de la Organización para la Cooperación de Shaghái (OCS), el organismo para coordinar la seguridad regional en Asia que cuenta con la presencia de otros destacados dirigentes como el de Pakistán, India o Irán.

Precisamente, la presencia de Hasan Rohaní en la reunión de la OCS, donde Irán no es miembro pero sí país observador, es considerada por los analistas como un apoyo de Pekín y Moscú al régimen de Teherán frente a las recientes dificultades diplomáticas que la república islámica atraviesa con la Administración de Donald Trump, que anunció que EEUU se retiraba de los acuerdos firmados en 2015 en torno al programa nuclear iraní. Frente a la postura estadounidense, tanto Rusia como China han dejado claro que continuarán colaborando con Irán en áreas como la energía nuclear o las finanzas.

Otros de los temas centrales durante el encuentro, que se celebra pocos días antes de la esperada cumbre en Singapur entre los mandatarios de EEUU y Corea del Norte, son el comercio, las inversiones -en especial el ambicioso proyecto chino de infraestructuras conocido como la Nueva Ruta de la Seda -, la seguridad y la lucha contra el terrorismo islámico.

La de Qingdao es la primera cumbre que la OCS celebra tras el ingreso de India y Pakistán como miembros de pleno derecho, dos gobiernos tradicionalmente enfrentados. Los otros integrantes son China, Rusia, Kazajistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguizistán, sumando entre todos ellos casi la mitad de la población mundial y más del 20% del PIB global. Además, Mongolia, Afganistán, Bielorrusia e Irán son países observadores y candidatos a formar parte de la OCS en el futuro, algo que apuntalaría su importancia estratégica e influencia política y la reforzaría como lo que algunos ya consideran la versión asiática de la OTAN.

 

Fuente: El Mundo
09.06.2018

Suplemento Temático: Hackers

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