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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 12 de julio de 2018

Héroes con aletas y neopreno en el rescate de la cueva

Rescate en Tailandia

 

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"Estoy en el aeropuerto de Suvarnabhumi esperando a montar en el avión para unirme a la misión en Chiang Rai. Me acompañan médicos de la Marina y buceadores de SeaWorld que también donaron muchos equipos de buceo. Traeremos a los niños a casa". Estas son las premonitorias palabras que pronunció hace más de una semana Saman Gunan, el submarinista tailandés de 38 años años que el pasado viernes falleció en la gruta donde permanecían atrapados 12 niños y su entrenador. Fue su última misión.

Cinco días más tarde de aquel trágico suceso, sus compañeros le rindieron el mayor de los homenajes posibles al cumplir la promesa que le costó la vida. Los 13 de Tham Luang, como se apodó al grupo atrapado durante más de dos semanas en esa caverna, se recuperan en hoy un hospital gracias precisamente a la tarea de decenas de personas como Saman, auténticos titanes con aletas y trajes de neopreno que han logrado toda una proeza en una situación que corría el riesgo de acabar en tragedia.

No en vano, esta ha sido una de las operaciones de rescate en una gruta inundada más difíciles que se recuerda. "Es la misión más complicada que hemos hecho nunca. Cuanto más baja es el agua, más fuerte es la corriente. Cada paso en la extracción es arriesgado", explicaba recientemente Narongsuk Kaesub, buceador tailandés encargado de reponer las botellas de aire a lo largo del recorrido, a la CNN. "Solo podemos ver nuestras manos a una corta distancia, las piedras son afiladas y los pasos son muy estrechos", añadió. "Es una ruta muy traicionera", avisaba.

Quizás por eso, en este punto del norte de Tailandia se han dado cita provenientes de países tan dispares como Tailandia, China, Estados Unidos, Alemania o Japón la flor y nata mundial del buceo en cueva. Es el caso de los británicos Rick Stanton y John Volanthen (56 y 47 años, respectivamente), los submarinistas que hallaron el pasado lunes a los chicos en un caverna sita a cuatro kilómetros de la entrada y que están considerados la mejor pareja en esta disciplina de toda Europa.

"En situaciones extremas y hostiles tienes que trabajar con un compañero que conozcas bien y que esté entrenado a un nivel similar al tuyo. No puedes ir por tu cuenta, eso sería un suicidio, necesitas trabajar en equipo", explicó el buzo inglés Neil Bennet a The Guardian. "Tanto Volanthem como Stanton son buceadores de cuevas altamente capacitados que han logrado grandes hazañas en los principales sistemas de cuevas de Europa. Su especialización en el sistema de reciclado de aire es ideal para la situación a la que se enfrentan en Tailandia".

Al igual que muchos de sus compañeros, esta suerte de Equipo A del submarinismo mundial que ha llevado la batuta en la misión de rescate tienen trabajos cotidianos y no son muy dados a exponerse ante los medios de comunicación.

Así sucede con Fernando Raigal, el único voluntario español que se encuentra en la zona colaborando en las tareas de rescate. A sus 33 años, este hombre, oriundo de Ciudad Real, trabaja desde hace dos años como buzo para compañías petrolíferas en Tailandia, a donde llegó tras desarrollar parte de su actividad profesional en la Armada Española. Hoy, su labor fue alabada en Twitter por la Casa Real de España. "Nuestra admiración y reconocimiento para el buzo español Fernando Raigal, que ha trabajado sin descanso en un rescate memorable", decía esta cuenta, que también recordaba la figura del fallecido Saman.

"No todos los héroes llevan capa"

La aportación de todos y cada uno de estos buzos, locales y extranjeros, profesionales o aficionados, ha sido ampliamente reconocida por las autoridades tailandesas y el resto de la nación. "No todos los héroes llevan capa", rezaba una de las ilustraciones más compartidas el lunes en las redes sociales, en la que aparece una pareja de buceadores tendiendo las manos al grupo de pequeños atrapados. Más directo se mostró David Strike, australiano especializado en buceo que conoce a varios de los voluntarios extranjeros. "Son un equipo de personas excepcionalmente cualificadas y extraordinarias, dispuestas a sacrificar su propia comodidad, seguridad y bienestar por el beneficio de los demás. Es un término sobreutilizado, pero todos los involucrados son verdaderos héroes", apuntó al Sidney Morning Herald.

Ayer, al saberse de la liberación de los 13 jabalíes, la figura de buzo fallecido volvió a la memoria de todos. Tuits, mensajes de apoyo a su familia y hasta propuestas para erigir una estatua en su honor llegaron casi de inmediato. "Saman, descansa en paz. Tú eres el héroe de Tham Luang", le recordó el jefe del operativo y gobernador de Chiang Rai, Narongsak Osottanakorn, en la rueda de prensa. Por fin, él y sus compañeros de fatigas podrán descansar con la tranquilidad del deber cumplido.

Fuente: El Mundo
11.07.2018

Suplemento Temático: Protección Civil

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