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Jueves, 11 de octubre de 2018

Atún rojo: la historia de la mayor operación policial contra el mercado negro en el mundo

Una organización, a cuya cabeza estaría la empresa Ricardo Fuentes e Hijos, habría introducido en 'B' no menos de 2.500 toneladas de atún rojo en España desde Malta en los últimos años

 

Foto: Banco de atunes rojos en el Mediterráneo. (ICIJ)
Banco de atunes rojos en el Mediterráneo

Una larga investigación de la Guardia Civil ha puesto al descubierto un entramado de empresas pesqueras y distribuidoras a cuya cabeza está el Grupo Ricardo Fuentes e Hijos que se habría dedicado en los últimos años a importar atún rojo no declarado desde Malta y a comercializarlo a través de España a los mercados nacional e internacional. Fuentes del instituto armado estiman que la red habría importado anualmente, en avión y camiones, unas 1.250 toneladas legales y unas 2.500 en 'B', un cálculo conservador, según entienden los propios investigadores.

La cifra comercializada en negro supondría un valor de ventas cercano a los 23 millones de euros por año. El producto comercializado, además, podría implicar un peligro para la fauna y para la salud de los consumidores, ya que el pescado no fue tratado con unas mínimas garantías sanitarias y eludió los controles oficiales. En 2017 se produjeron varias intoxicaciones por un alto grado de histaminas en atún, hecho que dio origen a las primeras diligencias policiales. De momento, no está confirmado que estas fueran provocadas por este atún intervenido, pero la Guardia Civil no lo descarta. La investigación continúa aún abierta y de hecho esta semana se ha producido una nueva detención.

El grueso de la operación se llevó a cabo el pasado junio, cuando agentes de la Unidad Central Operativa Medioambiental (Ucoma) de la Guardia Civil realizaron 29 registros que también afectaron a mercados mayoristas y a una decena de sociedades pesqueras y distribuidoras en las provincias de Almería, Barcelona, Cádiz, Málaga, Madrid, Murcia y Valencia. Las diligencias judiciales las coordina el Juzgado número 3 de Picassent (Valencia).

Años de sobrepesca y pirateo

Ni el atún rojo es un pez ordinario ni el Grupo Ricardo Fuentes e Hijos SA es una empresa al uso. El 'thunnus thynnus', además de ser un manjar codiciado por los gurmés, es un animal extraordinario que recorre miles de millas en su migración anual entre el Atlántico norte y el Mediterráneo a velocidades de crucero que alcanzan los 75 kilómetros por hora. El conocido como 'cerdo del mar' —de ese pez se aprovecha todo— se lleva pescando desde hace miles de años.

Tan delicioso es el atún rojo atlántico que el auge de la gastronomía japonesa en todo el mundo causó que ávidos pescadores se lanzaran a capturarlo de forma masiva y sin control entre mediados de la década de los noventa y finales de los primeros años del siglo XXI. Hasta el punto de que Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT por sus siglas en inglés) tuvo que adoptar medidas drásticas de vigilancia para evitar un mercado negro que en 2010 se estimó en más de 400 millones de euros anuales.

Atunes rojos a bordo del barco 'Nuevo Panchilleta', propiedad del Grupo Fuentes. (ICIJ)
Atunes rojos a bordo del barco 'Nuevo Panchilleta', propiedad del Grupo Fuentes

Una de las empresas que lanzaron sus barcos cerqueros a pescar atún rojo de forma masiva fue Ricardo Fuentes e Hijos, domiciliada en Cartagena. Fundada en 1984 por Francisco Fuentes, 'Paco-san' para sus clientes y socios de Japón, creó en 1996 una granja de engorde de atún rojo en las aguas de la bahía de Portmán, a unos 20 kilómetros al este de Cartagena, para abastecer al exigente mercado del país asiático.

Según contó uno de sus exgerentes, Fuentes se jactaba en 2003 de haber capturado 16.000 toneladas de atún rojo, la mitad de todo lo pescado en el Mediterráneo. Esto lo reveló un trabajo de ocho meses del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que tuvo un impacto global y que coadyuvó a regular con mayor eficacia la pesca de atún rojo atlántico en el mundo.

Desde 1996, 'Paco-san' —hoy fallecido— y sus hijos han expandido su imperio desde Cartagena hasta Barbate (Cádiz) y países como Chipre, Croacia, Francia, Italia, Libia, Malta, Marruecos, Panamá, Portugal, Túnez y Turquía. Hoy es el mayor operador de atún rojo atlántico, tanto de almadraba como el de engorde, que es pescado en alta mar y llevado a grandes jaulas donde es alimentado con la mejor carnada para lograr la excelencia.

Operación Tarantelo

El Grupo Fuentes ha sido uno de los actores siempre sospechosos de declarar en 'A' solo una parte del atún que realmente capturaba y luego comercializaba internacionalmente en un mercado negro muy lucrativo por los altos precios del producto. La investigación de la Ucoma viene a confirmar esas sospechas que venían albergando otros operadores del gremio, cuerpos policiales y activistas desde hace años.

El tarantelo es una de las partes más nobles del corte del atún rojo. Se localiza sobre la ventresca y tiene una cantidad de grasa perfecta para que se pueda cocinar de varias formas para deleitar al comensal. La operación de la Guardia Civil se denominó así por ese corte.

Tal es la magnitud de la investigación policial que lo que comenzó como unas diligencias por un delito contra la fauna ahora se ha ampliado a otros cuatro más: contra la salud pública, blanqueo de capitales, por organización criminal y contra la hacienda pública. En los registros realizados por el Seprona en un solo día se decomisaron hasta 8.000 kilos de atún rojo. La cadena del frío se había roto en la mayoría de los casos, lo que supone un grave peligro para la salud de los consumidores.

Europol está muy interesada en recibir toda la información posible desde España para colaborar en la investigación transnacional cuyas indagaciones conducen también a países como Malta, Italia, Francia y Portugal. Además, según explican fuentes de la Guardia Civil, por la naturaleza internacional de la investigación, es bastante probable que el caso pase del juzgado de Picassent a la Audiencia Nacional, competente para rastrear delitos que afectan a más de una comunidad autónoma.

No obstante, los barcos con pabellón español han sido los segundos por nacionalidad que más atún rojo han pescado en el siglo XXI. Les superan los franceses. Sin embargo, también es cierto que muchos cerqueros galos, tunecinos, argelinos o italianos trabajan hasta la fecha para granjeros de atún españoles.

Las pesquisas de la Ucoma comenzaron con la vigilancia de dos empresas valencianas: Pescnort Mar y Mafishval. Ambas tienen naves en el polígono industrial de la localidad de Albal. Según fuentes próximas a la investigación, esas dos sociedades eran la tapadera para el negocio ilegal. Importaban atún rojo no declarado de Malta a través de Italia por medio de camiones.

Un ciudadano español y otro marroquí se encargaban entonces de la logística para llevar la mercancía ilegal desde Valencia hacia otras empresas distribuidoras: Lara en Málaga, Petaca Chico y Pesconil en Cádiz, Seyfu Productos del Mar y Ricardo Fuentes e Hijos en Murcia, Juan Roqueta e Hijos y Peixos J Arrom en Barcelona. Se da la circunstancia de que Seyfu está participada en un 15 por ciento por el Grupo Fuentes y que este tiene el 50 por ciento de la almadraba de Barbate (Cádiz) junto a Petaca Chico.

El Instituto Armado clasifica la organización delictiva en tres niveles: en lo alto de la pirámide de mando estarían los directivos de la empresa familiar del Grupo Fuentes; luego, las dos sociedades valencianas que actuarían como las grandes distribuidoras; y, finalmente, el resto de compañías que serían pequeñas distribuidoras que llevarían el atún a exportadoras como Petaca Chico y mercados mayoristas como Mercabarna o Mercamadrid.

Como consecuencia de los registros que se llevaron a cabo a finales de junio, la Guardia Civil detuvo a seis personas. Dos de ellas son los hermanos José y Juan Pedro Fuentes, ambos accionistas del ‘holding’ de empresas del Grupo Fuentes. Además, fueron detenidos una pareja de directivos de las sociedades valencianas y dos ejecutivos de Fuentes. Todos ellos están ahora en libertad con cargos.

Pescnort Mar y Marfishval tienen naves con actividad regulada en Albal. ¿Pero dónde se ubicaba la instalación a la que llegaba el atún ilegal? En un polígono de la localidad cercana de Beniparrell que custodiaba el ciudadano marroquí, según informan fuentes de la investigación. La nave no tenía actividad aparente, pero al final de la misma y, tras atravesar un gran trecho lleno de restos industriales, había unas cámaras frigoríficas camufladas donde descargaban los camiones. Cuando los agentes entraron a final de junio y sorprendieron a los operarios descargando la mercancía ilícita, se encontraron nueve ejemplares de atunes de unos 200 kg de peso la unidad. Los presuntos delincuentes de la red criminal llamaban a los atunes con el nombre clave de 'botijos'.

Atunes blanqueados

Oficiales al mando de la operación policial explican a El Confidencial que los presuntos delincuentes presentaban facturas dobles para blanquear los atunes ilegales. Los ejemplares en ‘A’ que se importaban desde granjas de engorde en Malta tenían un código de trazabilidad desde su pesca, llamado BCD ('Bluefin Tuna Catch Documentation’), pero ese mismo número se presentaba en otras facturas en otras comunidades autónomas para blanquear los capturados de forma pirata. No existe una comunicación fluida entre los inspectores de las diferentes regiones. Las competencias de control están transferidas a las CCAA.

El Registro Mercantil muestra que el Grupo Fuentes posee las empresas maltesas RF Malta Holding y Mare Blu Tuna Farm Ltd. Esta última se dedica al engorde de atún rojo al sur del pequeño archipiélago.

Jaulas de atún rojo de Mare Blu Tuna Farm en el sur de Malta, propiedad de Fuentes. (M. García Rey, ICIJ)
Jaulas de atún rojo de Mare Blu Tuna Farm en el sur de Malta, propiedad de Fuentes

Fuentes de la investigación señalan que la red vendía los atunes a unos nueve euros el kilo al por mayor, cuando el precio de mercado normal es de unos 12 euros. Esta rebaja facilitaba la venta de la mercancía ilícita al mismo tiempo que suponía un perjuicio para la competencia. De ese modo, si la organización introducía 2,5 millones de kilos al año, obtenían unas ventas de unos 23 millones de euros.

Este diario ha tenido acceso a facturas emitidas del Grupo Fuentes. En una de ellas, de diciembre de 2015, girada a una empresa de importación de atún rojo de Corea del Sur, la trama vendía 22.520 kilos de atún fresco de su granja de engorde de Portmán a 3.340 yenes el kilo, lo que equivale a 25 euros en esa fecha, para un total de 579.000 euros.

Un portavoz del Grupo Fuentes defiende que sus actividades siempre han sido legales. "Nuestras ventas de pescado fresco (atún rojo de vivero) en España se realizan principalmente de nuestras instalaciones nacionales, perfectamente en regla con la normativa regional, nacional e internacional, certificado por inspectores y observadores, y perfectamente trazable por los documentos de captura, y no de importaciones de otros países". "No se realizan importaciones desde Malta, solo algunas operaciones puntuales de compra si fuera el caso", añade.

Los trucos del mercado negro

El Grupo Fuentes lo conforman hoy más de 40 sociedades en España, Portugal, Francia, Italia, Croacia, Malta, Marruecos y Túnez. El 'holding' se dedica principalmente a la pesca del atún en alta mar con barcos cerqueros, su traslado a granjas de engorde y la posterior comercialización nacional e internacional. Aunque también captura con la técnica de la almadraba en Barbate, Portugal, Italia y Marruecos.

El padre de 'Paco-san' repartía salazones de pescado en los años sesenta con una bicicleta en los pueblos costeros de Murcia. Puerta a puerta. Pero, en la década de los noventa, la locura de la pesca sin límites de atún rojo hizo rico a Francisco Fuentes y su familia. 'Paco-san' comenzó entonces a viajar en jet privado desde el aeropuerto de San Javier hacia destinos internacionales. Ahora el Grupo Fuentes factura anualmente cientos de millones de euros.

Los escándalos y rumores de mercado negro se han cernido sobre los Fuentes desde hace más de 20 años. En 2008, según una investigación del International Consortium of Investigative Journalists, la sociedad croata Drvenik Tuna se vio forzada por ICCAT a liberar de sus jaulas de engorde a 712 ejemplares de atún rojo porque habían sido capturados de forma ilegal. Drvenik Tuna era propiedad del Grupo Fuentes y la multinacional japonesa Mitsubishi.

Igualmente, en 2007, las autoridades aduaneras japonesas decomisaron 3,5 millones de kilos de atún ilegal originario de las granjas de engorde de Malta. Parte de esa producción procedía de la sociedad Mare Blu Tuna Farm Limited del Grupo Fuentes.

En 2009, los funcionarios nipones también negaron la entrada en Japón de más de medio millón de kilos de atún engordado por Fuentes en Túnez tras ser pescado por barcos argelinos. Ninguno de los atunes que intentaban vender tenía el certificado oficial de captura.

Pero los trucos de los Fuentes y otros actores de este mercado parecen ser casi infinitos para declarar menos pescado del capturado y luego comercializarlo en 'B'. A pesar de que la pesca del atún rojo es la mejor controlada del mundo tras 2010, debido al problema grave de sobreexplotación que alertó a las autoridades internacionales, los artificios contables continúan hasta la fecha.

Granja de atún rojo en Portmán (Murcia) del Grupo Fuentes. (M. García, ICIJ)
Granja de atún rojo en Portmán (Murcia) del Grupo Fuentes

Entre esos artificios, las empresas piratas de engorde declaran menos atunes de los ingresados en las jaulas para luego comercializarlos en el mercado negro; toman atunes de la granja de forma clandestina y sin la presencia obligatoria de inspectores oficiales a la hora de sacrificarlos y luego cobran el seguro tras argumentar que se han escapado por mala mar; o introducen atunes en libertad que se aproximan a las jaulas donde están sus congéneres en la época de la reproducción. Estos trucos fueron explicados a este diario por buzos profesionales que trabajaron en la industria, por inspectores y por fuentes policiales.

Los Fuentes añaden otra práctica más de magia bajo el agua para escamotear piezas de atunes al control de los inspectores, según relatan fuentes conocedoras de las investigaciones en curso. Por ejemplo, cuando llega un día de matanza, el buzo que se sumerge con el fusil subacuático dispara a la cabeza de 20 atunes, pero solo hace aflorar a la superficie diez. Así, el inspector registra una decena. La otra mitad los ata el buzo a las redes del fondo para que luego, una vez ido el notario de ICCAT, sean sacados los diez ejemplares con destino al mercado negro.

El empresario maltés Charles Azzopardi alimenta a mano a sus atunes en una jaula, un gesto para los reporteros. (M. García Rey, ICIJ)
El empresario maltés Charles Azzopardi alimenta a mano a sus atunes en una jaula, un gesto para los reporteros

Sin embargo, los Fuentes siempre pueden rizar aún más el rizo. En diciembre de 2016, su sociedad Tuna Graso SAU interpuso una demanda contra IRC Internacional de Redes y Cuerdas porque, según su argumentación, les habían vendido unas redes de escasa calidad para su granja de engorde atún rojo en Portmán. La supuesta mala mar de marzo de ese año habría malogrado las jaulas, circunstancia que habría permitido la fuga de 649 atunes con un perjuicio económico de un total 2,8 millones de euros, según reza el texto de la demanda ante el Juzgado de primera instancia número 5 de Orihuela (Alicante).

El abogado de IRC Internacional de Redes y Cuerdas, José María Ruiz, argumenta que llevaban cuatro años trabajando con Fuentes sin problemas y, además, están suministrando redes a su única competencia en España en el engorde y comercialización de atún rojo de granja, el Grup Balfegó de la localidad tarraconense de Ametlla de Mar. Tampoco han tenido problemas con los clientes catalanes.

El letrado argumenta que el tema de las reclamaciones a las aseguradoras o el supuesto robo de pescadores furtivos es un recurso ya agotado por el Grupo Fuentes. De acuerdo con su hipótesis, ahora está intentando sacar tajada de una empresa redera familiar que se iría a la quiebra si prosperara y perdiera la demanda que exige una compensación de casi tres millones de euros. El caso está listo para sentencia.

En este punto, es pertinente citar que las subvenciones públicas recibidas por Ricardo Fuentes e Hijos en España ascendieron a 9,4 millones de euros solo entre 2015 y 2016, según las últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil. Las subvenciones recibidas procedían del Gobierno Regional de Murcia, el Ministerio de Agricultura y Pesca y el Instrumento Financiero de Orientación de la Pesca de la Unión Europea (IFOP).

El cerquero 'Nuevo Panchilleta' del Grupo Fuentes en plena pesquería de atún rojo. (ICIJ)
El cerquero 'Nuevo Panchilleta' del Grupo Fuentes en plena pesquería de atún rojo

Una especie sobrexplotada

Saltaron todas las alarmas en 2007, cuando el total permitido de capturas (TAC) de atún rojo atlántico era de 29.500 toneladas para todos los países, pero el organismo internacional regulador, el ICCAT, estimó que realmente se habían pescado 61.000 toneladas, lo que puso en grave peligro la especie. Esto provocó la puesta en marcha urgente de un plan radical de recuperación que sigue en vigor.

"La situación del pirateo masivo ha cambiado radicalmente respecto a hace una década. Lo calculamos en un 10% en nuestro país, aunque en el conjunto del Mediterráneo resulta muy complicado de estimar por las especiales circunstancias políticas de países como Libia o Túnez", apunta Raúl García, coordinador de Pesquerías de WWF España. Agrega García que "en España sigue existiendo un furtivismo que vende directamente a los restaurantes".

La operación del Seprona pone los puntos sobre las íes en este asunto. Las organizaciones ecologistas siguen en alerta porque aunque reconocen que la población de atún se está recuperando tras dos décadas largas de sobrepesca, el ICCAT está aumentando en demasía y rápidamente la cuota de pesca. El organismo regulador internacional estableció una cuota máxima de 28.200 toneladas para este año, 32.240 para 2019 y 36.000 en 2020.

Si Europol están tan interesada en la operación liderada por la Guardia Civil significa que el mercado negro del atún rojo que tanto daño causó a finales del siglo pasado y comienzos del presente aún no se ha desvanecido. El optimismo de ICCAT, organismo regulador de la pesca de túnidos, podría no estar tan justificado.

Fuente: El Confidencial
28.09.2018

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