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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Martes, 10 de enero de 2006

Entrevista: Javier Martín Gil, comandante del Ejército y primer profesor español en la Academia Militar de West Point de Estados Unidos

"Lo que más me ha impresionado de West Point es la búsqueda de liderazgo"

 

El Ejército Español ha puesto su pica en la legendaria academia militar de West Point, forja de generales como Patton o Eisenhower, con el magisterio del comandante Martín Gil, oficial de Estado Mayor, cuyo currículo de vértigo le ha llevado a impartir la asignatura de Fundamentos de la Táctica Militar.

Foto: ABC 

El comandante Martín Gil en la explanada de formaciones, con el monumento a George Washington y el Comedor de Cadetes al fondo

Las palabras del comandante Martín Gil son un torrente de optimismo, y todas sus razones se ven asaltadas por el pragmatismo que ha dominado su vida y que le ha llevado a ser elegido como parte del cuadro de profesores del Departamento de Instrucción Militar de la prestigiosa Academia Militar norteamericana de West Point. Pero, amén de la fuerza de la realidad, algo más intenso cala en cada una de sus ideas: el sentimiento trascendente de que su misión -y la de los suyos- tiene como principio y fin el servicio a España.  Hasta el punto de que su familia se ha convertido, como él mismo dice, «en una pequeña embajada de nuestro país en West Point». Y el pabellón, para empezar, no puede estar más alto: mientras que el mayor de sus hijos, Javier, de ocho años -el pequeño Rodrigo tiene sólo tres-, ha conseguido poner su foto en el cuadro de honor del colegio al ser «master» en matemáticas entre los de 1º, 2º, 3º y 4º grado, su esposa, Ascensión -que dejó su trabajo en Madrid para apoyar la carrera del oficial en Estados Unidos-, se ha convertido en una de las grandes promotoras del semestre de la cultura hispana en este rincón nevado de Nueva York. «Sin ella, sin su apoyo, como ha sido decisiva tantas veces la labor callada de las mujeres de los militares -aprovecha el comandante la ocasión para rendirles tributo-, nada de esto hubiera sido posible». Motivación, entusiasmo y alegría para afrontar, a partir de ahora, un destino de tres años en la capital del mundo.

Pregunta.- Ha abierto brecha donde muchos ilustres militares españoles ni siquiera soñaron. ¿Qué significa para usted ofrecer su magisterio en tan legendaria academia?

Respuesta.- Es un reto apasionante por todo lo que se puede aportar y aprender, a la vez que una gran responsabilidad porque, en definitiva, se trata también de transmitir mi experiencia profesional y de representar a nuestro país en todas las actividades académicas.

P.-Es el único profesor extranjero de habla no inglesa que realiza su labor en el departamento que se encarga de las materias militares, el de mayor peso en la formación de los cadetes, mientras que sus colegas de otros países recalan en el Departamento de Lenguas Extranjeras. ¿Cómo ha llegado hasta ahí?

R.-A mi llegada a West Point se barajaron fundamentalmente dos posibilidades: o bien encuadrarme en el Departamento de Lenguas Extranjeras, impartiendo clases de español, o bien dentro del Departamento de Instrucción Militar. Finalmente, en función de mi currículo eminentemente práctico y mi experiencia profesional, se escogió la segunda opción. Se consideró muy importante e interesante la visión que pudiera transmitir al Cuerpo de Cadetes un oficial español.

P.-¿Por qué hazañas como la suya dan tanto prestigio a nuestras Fuerzas Armadas en el exterior, prestigio que tanto cuesta transmitir en la propia patria?

R.-Es una realidad que nuestras Fuerzas Armadas gozan de un elevado prestigio a nivel internacional. Cabe preguntarse si realmente en nuestro país se conoce a fondo  la labor que sus Fuerzas Armadas llevan a cabo dentro y fuera de sus fronteras, para que de esta forma se pudiera valorar el grado de prestigio del que gozan.

P.-Profesor de Fundamentos de la Táctica Militar. ¿Por qué pensó en ir a enseñar a Nueva York y qué le llevó a impartir esa materia?

R.-Todo surge como consecuencia de un acuerdo bilateral, y se decide crear un nuevo puesto en la Academia de West Point para un oficial español, con un determinado perfil. De los motivos que me llevaron a optar por esta vacante destacaría la oportunidad de poder conocer desde la cuna la formación de los oficiales de Estados Unidos, estudiarla, analizarla y compararla con la española, y de esta manera poder mejorar ambos sistemas. Por otra parte, me movió el hecho de poder conocer a fondo la cultura y costumbres de este país, y, a su vez, poder transmitir las nuestras, dando a conocer, más si cabe, a España.

P.-Ya lleva allí cinco meses enseñando. Y usted, ¿qué ha aprendido?

R.-El afán de conocer te lleva a aprender día a día de todo lo que te rodea. Las relaciones establecidas, tanto a nivel académico como a nivel social, y el conocimiento más profundo de otras culturas te enriquecen y te permiten ser crítico con estilos de vida muy diferentes a los propios de tu país.

P.-¿Cómo valora este último escalón de West Point en una carrera profesional trufada de conquistas?

R.-Personalmente, y con todo respeto, no considero que se trate de una carrera profesional trufada de conquistas, únicamente son retos profesionales conseguidos que lo único que hacen es animarme y motivarme para seguir adelante en el día a día y donde quiera que esté. Sin lugar a dudas, es un orgullo poder trabajar en esta academia, y el reto se presenta apasionante y no exento de las dificultades propias de enseñar a futuros oficiales de otro país y abrir camino a los siguientes oficiales españoles.

P.-¿Conserva esa Academia Militar sobre el terreno todo lo que de legendaria se le presupone por la historia y, sobre todo, por las películas? (Parece que estamos viendo a Errol Flyn-general Custer encontrándose con Olivia de Havilland-señora Custer en West Point, antes de morir con las botas puestas).

R.-West Point ha gozado y goza de un gran prestigio a nivel nacional e internacional, derivado de una formación basada en la excelencia y en la capacidad de liderazgo de sus graduados. Esa es la verdad legendaria que encierran estos muros. 

P.-¿Qué es lo que más le llamó la atención nada más pisar la academia?

R.-La fusión entre el marco en el que se encuentran ubicadas sus instalaciones y la sobriedad de su arquitectura.

P.-Rod Lurie, un liberal convencido que se graduó en West Point, dirigió en 2001 «La última fortaleza», con Robert Redford de protagonista. En ella se habla de la esencia del auténtico liderazgo. Lurie ha dicho que de su paso por esa academia aprendió que el líder nace, no se hace, y que, por tanto, en esa institución «no fabrican líderes sino que los encuentran». ¿Cree que esa búsqueda es lo que proporciona la excelencia que emana de esta institución?

R.-Parte de esta excelencia puede provenir de un riguroso proceso de selección, pero, sin lugar a dudas, esa excelencia se busca, se potencia y se consigue día a día con una formación exigente y global, que sin duda ha dado, da y dará grandes líderes.

P.-¿Piensa que vivimos tiempos de escasez de adalides de verdad, como ese Redford convertido para el celuloide en general Irwin, la forja de un líder?

R.-Desde luego, hay que decir que un líder tiene que ser de verdad, de otra forma no sería líder. En el ámbito militar, cuando estás al frente de un grupo de personas, cualquiera que sea su entidad, y en circunstancias excepcionales, esa capacidad de liderazgo no puede ser teórica; al contrario, debe ser lo suficientemente fuerte y verdadera como para motivarles e impulsarles al cumplimiento de misiones no siempre fáciles.

P.-En junio, el responsable de admisiones de West Point, el coronel Michael Jones, explicaba que se había producido un descenso del 9 por ciento de solicitudes de ingreso y que esto era debido a que se empezaba a olvidar el 11-S, aunque otros expertos militares lo atribuyen a las dificultades en Irak y Afganistán. ¿Qué lleva a un joven del siglo XXI a formarse en una academia como West Point?

R.-La formación que se recibe en West Point es altamente valorada y goza de gran prestigio en el conjunto de la sociedad de Estados Unidos.

P.-¿Qué tipo de alumnos tiene en sus clases?

R.-Actualmente estoy impartiendo lecciones a un total de cinco secciones de veinte cadetes cada una y de segundo curso. Son jóvenes con un impulso y una motivación enormes y con un gran potencial, tanto humano como profesional. Ellos han escogido venir aquí porque reciben una formación extraordinaria, muy completa y global. Y eso es lo que quieren para su preparación, aunque luego no vayan a llevar adelante una carrera militar.

P.-En España resulta curioso que la gente se alarme cuando los soldados van a la guerra. ¿Cree que se ha desvirtuado algo el papel del Ejército, hasta el punto de que se ha llegado a decir que a veces parece más una ONG que una Fuerza Armada? ¿Esta circunstancia se da en otros países además de España?

R.-Indudablemente, el que se llegue a afirmar que el papel del Ejército se parece más a una ONG que a una Fuerza Armada radica en un profundo desconocimiento de las misiones que se desarrollan. El papel y los cometidos de las Fuerzas Armadas están perfectamente definidos y de ello somos conscientes todos los que tenemos el orgullo de servir en ellas.

P.-He leído que la estrategia utilizada hace doscientos años por Bonaparte para derrotar a los ejércitos austriaco y ruso en Moravia se sigue enseñando en West Point. Sin embargo, desde entonces hemos pasado del cara a cara en el campo de batalla a la guerra televisada. ¿Cuál ha sido el mayor avance en la estrategia que usted enseña?

R.-La Historia es un buen referente que no debe despreciarse a la hora de enseñar Táctica Militar. Las bases apenas sufren modificaciones, tan sólo se adaptan y evolucionan con las nuevas tecnologías. Dichas tecnologías abarcan campos como sistemas de información, sistemas de armas. Es aquí donde mayores avances se han producido en las últimas décadas.

P.-Entonces, cuando Napoleón desplegó sus fuerzas en Austerlitz, el enemigo tenía rostro y la victoria o la derrota se jugaban en un cuerpo a cuerpo. ¿Cómo se vive una guerra en la que no se conoce la cara del enemigo?

R.-Puede que físicamente no se conozca la cara, pero sí se conoce al enemigo, es decir sus técnicas y procedimientos, las amenazas que representa y sus debilidades.

P.-¿La feroz aparición del terrorismo en el tablero internacional le ha obligado a modificar sus lecciones y a entender la táctica de otra manera?

R.-No se trata tanto de modificar las lecciones como de enriquecerlas, e incorporar todo lo que está pasando en los distintos escenarios actuales a la teoría y la práctica que imparto.

P.-¿Hay alguna cuestión en la que incida de modo especial en sus clases?

R.-En la seguridad en todo tipo de operaciones. Ante cualquier operación, hay que chequear todos los procedimientos, que todo el mundo sepa todo lo que tiene que hacer, protección de la fuerza y demás. Son temas muy importantes y muy complejos. Lo que se pretende es que estén al tanto de lo que está pasando actualmente, intentar transmitírselo a ellos, que sea una enseñanza realista.

P.-Ya decía otro ilustre alumno de West Point, el general Patton, que en la guerra el deber de un soldado no es morir por su patria sino hacer que el soldado enemigo muera por la suya.

R.-Esas son frases que están ahí, pero hay que verlas en la época en las que se circunscriben. No cabe duda de que son cosas importantes...

P.-Y hablando de frases, ¿les pasa a los militares españoles lo mismo que a los británicos, que, según Bernard Shaw, eran capaces de soportarlo todo, menos al Ministerio de la Guerra de su país?

R.-Nosotros estamos ahí, cumplimos las misiones que nos encomiendan y lo tenemos todo muy claro. Nuestra labor es callada y abnegada. No esperamos ningún reconocimiento.

P.-Ahora lo que se lleva es aplicar los valores del juego en equipo del deporte a la empresa, y vemos a deportistas de élite ilustrando a directivos de multinacionales. ¿Sería factible aplicar la táctica militar a otras cuestiones de la vida? ¿Por qué no hay militares como usted dando lecciones tácticas a los ejecutivos?

R.-Al igual que en el deporte, en la vida castrense es de suma importancia el trabajo en equipo, con un líder al frente.  No tengo la respuesta a por qué no se demandan militares para ilustrar a profesionales de otras disciplinas pero desde luego nosotros estamos ahí, somos parte de la sociedad y no me cabe duda de que lo que nosotros sabemos podría ser útil a otras profesiones, de la misma manera que nosotros podríamos sacar enseñanza de otros, como, por ejemplo, los médicos. 

P.-Entre sus objetivos está el hacer un estudio comparativo entre la enseñanza española y la estadounidense, una propuesta que ha sido acogida muy favorablemente en Nueva York. ¿Cuáles son las principales diferencias que ha apreciado por el momento?

R.-Una de las mayores diferencias radica en el período docente dentro de la Academia.  Mientras que en España este proceso académico dura un total de cinco años (tres en la AGM y dos en las Academias de las Armas), en Estados Unidos se acorta hasta cuatro años (todos en la USMA), saliendo graduados no solamente con el empleo correspondiente, sino también con una Ingeniería y una especialización académica o «major» (idiomas, ciencias sociales, historia, geografía,.). Otro punto digno de considerar es la especialización en las Armas. En la USMA, este proceso comienza «a posteriori» de la Graduación (aunque salen graduados con su Arma), una vez terminados los cuatro años académicos, y, salvo excepciones, no se alarga más de un año. En cuanto al sistema de enseñanza, haciendo una pequeña valoración inicial, lo más significativo es que en estos cuatro años en los que permanecen en la Academia las promociones no siguen el mismo plan de estudios. Es a partir de segundo curso  (segundo semestre, fundamentalmente) cuando se produce el desdoblamiento de estas promociones, en función básicamente de dos parámetros: uno, la elección de ingeniería correspondiente, y dos, la elección de «major» (especialización académica, que no Arma).

P.-¿Qué valores o enseñanzas podría la Academia General Militar española exportar a West Point y qué es lo que más nos convendría importar de los estadounidenses?

R.-Aunque es demasiado pronto para entrar a valorar estos conceptos, podría decir que después de este primer semestre en el destino, uno de los temas que más me ha impresionado, y que por ello recomiendo, es la gran importancia que desde la dirección del centro se da a todo aquello que esté relacionado con el liderazgo y con el aprendizaje de nuevos idiomas y sus culturas.

P.-Viendo lo que se cuece por ahí fuera sobre las relaciones entre sociedad y ejército, ¿qué echa de menos en España?

R.-Como mencioné anteriormente, me gustaría que se tuviera un mayor y más profundo conocimiento, por parte de la sociedad, acerca de sus Fuerzas Armadas.

P.-¿Cómo ve al Ejército del futuro, a medio plazo?

R.-De aquí a medio plazo no veo cambios significativos, veo un Ejército constante, con paso firme, mirando hacia adelante y convencido de su misión.

P.-¿Y cuál es el profundo sentido de ser militar en estos tiempos que corren?

R.-Es una vocación, basada en la fidelidad a España, el convencimiento de unos principios y la abnegación y el amor al trabajo.

La forja de un oficial español

Nacido en Jaca (Huesca) hace 39 años, el comandante Martín Gil pertenece a la XLV promoción de la Academia General Militar, lo que significa que ingresó como miembro de ella en 1985, recibiendo el despacho de teniente de Infantería en julio de 1990.

Posteriormente se incorporó al Curso de Aptitud para el Mando de Operaciones Especiales, tras el cual pasó destinado al tercio «Don Juan de Austria» III de la Legión, y de ahí al Grupo de Operaciones Especiales «Órdenes Militares» I, como jefe de sección. Ya capitán, pasó al Grupo de Operaciones Especiales «Valencia» III. Hasta su incorporación a West Point, durante los dos últimos años ha desempeñado cometidos como oficial de Estado Mayor en el Área de Planes del Estado Mayor del Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra.

De amplia experiencia multinacional, ha participado en ejercicios de la OTAN, y ha sido segundo jefe del Núcleo de Operaciones Especiales de la Brigada Española destacada en la SFOR de OTAN dentro de Bosnia Herzegovina, y representante del Ejército de Tierra español en el Grupo de Proyecto de Operaciones Especiales de la Unión Europea

Fuente: ABC
08.01.06

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

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