Ver Suplemento Temático...


Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno.

 

Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 1 de diciembre de 2006

La red DART-2 alertará de tsunamis en el océano Índico

Desarrollará sensores fiables al alcance de países con pocos medios, como Indonesia, Filipinas y Tailandia

 

El arrasador tsunami que el 26 de diciembre de 2004 sacudió el océano Indico causó una devastación como hace mucho tiempo que no se conoce en el Pacífico. ¿Por qué? Pues porque ahí ya hace tiempo que opera el sistema de detección conocido como DART-1 (por las siglas en inglés de Evaluación y Reporte de Tsunamis en el Fondo Marino), desarrollado por científicos norteamericanos y coordinado desde Alaska y Hawai con asistencia japonesa. Pero ya está en marcha la red DART-2, que pretende lograr el mismo nivel de alerta para el océano de los más pobres.

Gráfico: ABC
Para ampliar, por favor, pulse sobre la imagen

El DART-1 no nació del impacto de una catástrofe sino más bien de todo lo contrario, de la acumulación de falsas alarmas desde 1975. No menos de un 75% de las veces que se creía que venía el lobo y se activaban los dispositivos de seguridad correspondientes (con todo los costes y trastornos), al final no había para tanto.

Por un lado, el método tradicional de contrastar datos sísmicos y observaciones costeras no permitía afinar mucho más. Por el otro, la enormidad del peligro convertía en criminal cualquier despreocupación. Las tragedias que ahora sólo imaginamos cebándose en las costas de Asia asolaron las costas de América y Europa en el pasado, y pueden volver a hacerlo.

Riesgo en La Palma
Miles de supervivientes del gran terremoto de Lisboa de 1755 murieron a causa del tsunami inmediatamente posterior. Algunos geólogos creen que en unos «pocos» cientos de miles de años se desencadenará un megatsunami extraordinario por el deslizamiento en el volcán de la parte inferior de la isla de La Palma, en las Canarias.

Pero estadísticamente es cierto que la mayor preocupación reside en las costas del Indico y del Pacífico. No en vano la palabra tsunami es de origen japonés (literalmente, significa «gran ola en el puerto») y aunque puede tener orígenes tan peregrinos como la caída de un meteorito, en un 90% de los casos se trata de maremotos provocados por terremotos (lo que se conoce como tsunamis tectónicos).

El DART-1 se basa en la combinación de sensores colocados en el fondo marino con boyas de superficie para comunicar los datos así obtenidos en tiempo real. Los sensores registran la presión de la columna de agua y van acoplados a transmisores acústicos. Las boyas recogen la información y las retransmiten vía satélite a las estaciones de tierra, para su análisis inmediato.

Detección lo más cerca posible del fondo marino donde nacen los maremotos, más información rápida, este es el binomio elemental del éxito que ahora se intenta trasladar al océano Índico. Lo cual conlleva hacer frente a un delicado reto económico: las boyas del DART-1 exigen un costoso mantenimiento, con constantes expediciones a verificar su buen estado y reponer las baterías. Todo ello sale por un precio que países como Indonesia o Tailandia no pueden pagar.

Encontrar una alternativa segura y económicamente viable es el objetivo del proyecto DART-2. Los investigadores de la Universidad de Pittsburgh Daniel Mosse, Taieb Znati y Louise Comfort, armados con una beca de 200.000 dólares de la Fundación Nacional de Ciencia de Washington, desarrollaron la semana pasada en Berkeley, California, y unos meses antes en Maui, Hawaii, sendos talleres para diseñar y producir una nueva generación de sensores dispuestos en el fondo marino. La idea es hallar un punto intermedio entre el ojo de buen cubero y el sofisticado y caro sistema DART-1.

El «fracaso» alemán
La clave parece estar en la multiplicación de sensores. El pasado 17 de julio, unas boyas de fabricación alemana fueron incapaces de detectar un tsunami que se cobró 600 vidas en la costa de Indonesia. «Eran pocas boyas -concluyen los expertos-, y estaban demasiado lejos del epicentro del terremoto». Las tradicionales boyas de profundidad parecen ser más aptas para detectar la actividad sísmica vertical que la horizontal, que es precisamente la de los tsunamis.

Para culminar el DART-2, los científicos de Pittsburgh esperan obtener de la Fundación Nacional de Ciencia 3 millones de dólares más, con el objeto de probar sus nuevos sensores en las costas de Estados Unidos e Indonesia.

Desarrollará sensores fiables al alcance de países con pocos medios, como Indonesia, Filipinas y Tailandia.

Fuente: www.abc.es
24.11.06

Especial: Tsunami

Esta noticia ha sido vista por 5834 personas.