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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 11 de enero de 2000

Las primeras mujeres que entrarán en los cuerpos de elite del Ejército de Tierra

El principio de igualdad empezará a aplicarse con todo rigor en las Fuerzas Armadas a finales del mes de febrero.

 

Por primera vez, los cuerpos de elite del Ejército abrirán sus puertas para que ingresen en su tropa veinte paracaidistas, doce legionarias y cuatro «guerrilleras» en los Grupos de Operaciones Especiales. Las mujeres representan ya el 8,3 por ciento del personal de tropa y marinería.

La Ley de Régimen de Personal de las Fuerzas Armadas, aprobada el pasado 18 de mayo, no establece limitaciones para la mujer en cuanto a la previsión de destinos. Sí es cierto que «algunos de esos destinos están sujetos a determinadas condiciones de edad o psicofísicas, pero nunca en razón del sexo», según manifestó el propio ministro de Defensa, Eduardo Serra, en su última comparecencia parlamentaria.

Por tanto, el cien por cien de las plazas está abierto a la mujer sin ninguna exclusión, según dijo Serra, quien añadió que la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas «es un fenómeno nuevo, muy beneficioso, y del que ningún ejército puede prescindir hoy en día».

Lo cierto es que ya en la última convocatoria para acceder a las plazas de soldados y marineros profesionales, un total de 212 mujeres solicitó como primera preferencia alguno de los destinos que anteriormente tenían vetados. Así, 63 pidieron incorporarse a la Legión, 117 solicitaron ser paracaidistas y 32 pertenecer a los Grupos de Operaciones Especiales.

Preparación adecuada.

Finalmente, y una vez excluidas las unidades logísticas, 36 de esas mujeres están realizando, desde primeros de diciembre, la preparación en el centro de formación de Rabasa (Alicante). Formación que culminarán el próximo 19 de febrero, y dos días después se incorporarán a las distintas unidades de los cuerpos de elite del Ejército de Tierra, «si consiguen superar las pruebas requeridas», indicaron fuentes del Ministerio de Defensa.

Así, 20 mujeres han solicitado su ingreso en las Brigadas Paracaidistas de Madrid y de Javali Nuevo (Murcia), otras doce se incorporarán a las unidades de la Legión de Almería y Melilla, y cuatro entrarán en los Grupos de Operaciones Especiales de Alicante y Barcelona.

Sin embargo, alguno de los mandos de estos cuerpos ya ha expresado sus reticencias a estas incorporaciones. Así, el comandante general de Melilla, Francisco Díez, expresaba hace unos días durante una rueda de prensa «su preocupación» por el ingreso de la mujer en la Legión, dado que es un cuerpo de elite con una «especial idiosincrasia y forma de ser».

Al mencionar que dos mujeres se incorporarán en febrero al Tercio Primero Gran Capitán de Melilla, subrayó que no se atrevía a vaticinar «lo que va a pasar, pero supongo que no será fácil».

Se establecerán diferencias en las condiciones físicas exigibles.

La legislación militar española es, en materia de igualdad entre hombres y mujeres, «la más abierta dentro de los países de la OTAN», según afirmó Serra en el Congreso, ya que «garantiza plenamente esta igualdad, aunque se mantendrán, en materias tales como el acceso, normas específicas relativas a la condición femenina que permitan alcanzar una igualdad efectiva».

Por esta razón «se establecerían diferencias en las condiciones físicas exigibles con carácter general a hombres y mujeres, como ya existen en otros ejércitos profesionales», aseguró el ministro.

Asimismo, cuando una mujer militar queda embarazada, si ocupa un destino que conlleve esfuerzo físico, por prescripción facultativa, se le puede eximir de dichos cometidos o incluso ser trasladada temporalmente a ejercer otras labores -por ejemplo, administrativas-, sin que ello implique la pérdida de su destino.

Por otro lado, las limitaciones de espacio en los submarinos hacen que haya una cama por cada dos miembros de la dotación, lo que se conoce en el lenguaje militar como «cama caliente», es decir, cuando uno realiza el servicio a bordo, el otro descansa. Esto se produce sólo en los submarinos de la clase Daphne S-60.

Los comienzos.

El próximo 22 de febrero, se cumplirán doce años desde que se inició el programa de incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas españolas. Un decreto-ley permitió el acceso de las mujeres a las pruebas de selección para el ingreso como oficiales y suboficiales en la profesión militar en veinticuatro cuerpos o escalas de los tres Ejércitos. Pero hasta el año 1992, las mujeres no pudieron ingresar como personal de tropa y marinería.

El pasado mes de diciembre, las Fuerzas Armadas ya contaban con 5.707 mujeres, que representan el 5,2 por ciento del contingente total. De ellas, 4.997 son militares de tropa o marinería, lo que significa el 8,3 por ciento del total; 573 son oficiales y 39 suboficiales, es decir, el 1,2 por ciento de los cuadros de mando, y 98 alumnas, el 6,5 por ciento de los 1.514 que existen en la actualidad.

La incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas se ha incrementado notablemente en los últimos años. Así, mientras en 1992 sólo el 2,2 por ciento del total de los aspirantes a soldados o marineros profesionales eran mujeres, el pasado año ya se elevó hasta el 10,9 por ciento, y en la convocatoria del pasado mes de julio, el 23,1 por ciento de las solicitudes era de mujeres, es decir, una de cada cuatro instancias.

Las primeras generales.

No obstante, y a pesar de esta presencia cada vez más numerosa de la mujer en los Ejércitos, todavía tendrán que pasar entre quince y dieciocho años para que las Fuerzas Armadas cuenten con las primeras mujeres generales, según informaron fuentes del Ministerio de Defensa.

Fuente: www.abc.es
10.01.00

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

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