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Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 11 de enero de 2006

Un segundo informe afirma que el uso de espuma habría detenido el fuego del Windsor

Los peritos de la aseguradora sostienen que las 17 plantas inferiores se hubieran salvado

 

Un informe pericial de la compañía aseguradora Allianz sobre el incendio que destruyó el edificio Windsor afirma que si los bomberos hubieran utilizado "espuma de alta expansión en la planta 17" habrían evitado la extensión de las llamas a las plantas inferiores del rascacielos, que tenía 28. Éste es el segundo informe en el que los peritos, que actúan a instancias de Allianz, aseguradora del Windsor, cuestionan la actuación de los bomberos. El informe sostiene que éstos actuaron "bajo el síndrome de las Torres Gemelas de Nueva York y de los Almacenes Arias de Madrid".

El informe está firmado por Vicente Pons, ingeniero industrial y ex director del servicio de Bomberos del Ayuntamiento de Valencia, y Óscar Herrera, licenciado en Ciencias Químicas y técnico de Prevención de Riesgos Laborales.

Aunque también está hecho a instancias de la Allianz -aseguradora que podría verse obligada a pagar una indemnización millonaria a los propietarios del edificio según quien sea considerado responsable de su destrucción-, este informe es distinto, aunque complementario, del publicado el pasado 16 de diciembre en este periódico.

Los peritos Pons y Herrera señalan que la actuación de los bomberos "no fue la idónea" y que su actuación estuvo influenciada por el "síndrome de las Torres Gemelas y de los Almacenes Arias". En ambos siniestros perdieron la vida muchos bomberos al derrumbarse sendos edificios cuyas llamas trataban de sofocar.

"Valor" de los bomberos

Los técnicos no dudan del "valor mostrado" por los bomberos de Madrid, pero no entienden cómo se perdió tanto tiempo tratando de controlar el fuego en las plantas superiores, con un resultado totalmente "ineficaz", y en cambio no emplearon "espuma de alta expansión a partir de la planta 17".

Ello habría evitado que el fuego se propagase hacia las plantas inferiores, señalan los peritos, y añaden: "No se entiende cómo estando localizado el fuego en la planta 21, y por muy rápida que fuese su evolución, los bomberos no accedieron a plantas inferiores, la 16 o la 17, donde tranquilamente hubieran podido realizar instalaciones de generación de espuma que protegiese el edificio de una propagación descendente por goteo de elementos fundidos y desprendimientos de restos incandescentes".

Los peritos destacan que la intervención de los bomberos "se centró en atacar el fuego desde el exterior del edificio, lo que a todas luces resultó ineficaz", cuyo "protocolo de actuación de los bomberos no fue el más idóneo", argumentan.

Sobre las figuras filmadas por un videoaficionado en una ventana del Windsor en llamas, cuando ya se había dado la orden de evacuación, los técnicos señalan que es "perfectamente posible" que se tratase de personas. Y esto es posible porque el fuego no había alcanzado "aún el piso en que se vieron las figuras y la temperatura en esa zona no rebasaba los 40 grados centígrados".

Los técnicos han llegado a esta conclusión tras haber observado repetidas veces la filmación, "así como por el estado de los cristales de las ventanas y marcos de aluminio" de las mismas. Además, añaden, "en ese momento el incendio se desarrollaba en plantas superiores y en focos secundarios inferiores".

Los técnicos pidieron al Instituto Nacional de Meteorología un informe sobre la intensidad del viento que hizo el 12 de febrero en la zona para estudiar qué impacto tuvo éste en la propagación y dirección del fuego. La conclusión que extraen es que "el viento fue cambiante durante el transcurso del incendio, aunque su fuerza fue muy baja y no tuvo influencia" en la expansión del fuego.

Estos peritos también dan como causa muy probable del descomunal incendio las brasas de una colilla mal apagada arrojada desde un cenicero a una papelera. Han constatado que instantes antes de que sonase la alarma de incendio, una empleada de la empresa Deloitte, "que es fumadora", estuvo en su despacho de la planta 21, donde se originó el fuego, tal como comprobaron los vigilantes de seguridad. La citada empleada, "jefa del departamento de prevención de riesgos de Deloitte", se fue de allí hacia las once de la noche. Momentos después sonó la alarma.

Un caso multimillonario

Con los dos informes periciales aportados, Allianz pretende demostrar que el Ayuntamiento de Madrid es civilmente responsable de las catastróficas consecuencias del fuego por la deficiente actuación de los bomberos.

Tras acreditarse que no ha habido intencionalidad humana en el incendio, por fortuna sin víctimas, fuentes jurídicas señalan que lo más probable es que el juez instructor decrete el archivo de las actuaciones y deje abierta la vía civil para que las partes pleiteen en ella quién debe hacerse cargo de las millonarias pérdidas.

"De ahí que el informe de la aseguradora trate de descargar la responsabilidad en el Ayuntamiento por no haber prestado un servicio eficaz en la extinción del incendio", explican estas fuentes. "Se trata de una responsabilidad no penal, sino civil: es como cuando hay un enfermo y la ambulancia no llega o llega muy tarde", añaden.

El fiscal jefe de Madrid, Manuel Moix, ya ha indicado que su departamento pedirá el archivo de las diligencias penales. Si el juez sigue el criterio de la fiscalía, las partes en litigio tendrían que acudir a los juzgados de lo civil, donde se ventilará quién debe pagar los millonarios daños.

Un pleito civil que seguramente terminaría en el Tribunal Supremo, salvo acuerdo entre las partes, puede tardar en resolverse seis o siete años.

Fuente: El País
09.01.06

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