Ver Suplemento Temático...


Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 28 de diciembre de 2006

Las heridas abiertas del 'tsunami' asiático

En el segundo aniversario del maremoto, la mitad del dinero prometido por gobiernos y particulares no ha llegado a los afectados

 

Todavía no se habían enterrado todos los muertos ni evaluado los daños cuando el mundo convirtió la tragedia del tsunami en la mayor movilización solidaria de la Historia. Gobiernos y particulares ofrecieron más de 5.000 millones de euros a los países afectados y a los cientos de ONG que se desplazaron a la zona. Dos años después, las buenas intenciones se han tornado en una ola de promesas incumplidas, corrupción y burocracia. La mitad del dinero donado no llegó a las víctimas y dos tercios de damnificados continúan sin hogar.El ex presidente de EEUU y enviado especial de la ONU para la reconstrucción, Bill Clinton, estima que se han construido sólo entre el 30% y el 35% de las viviendas necesarias. «Podemos hacerlo mucho mejor», decía Clinton en una visita reciente a las zonas afectadas de Tailandia, uno de la docena de países que sufrieron el maremoto del 26 de diciembre de 2004. Las olas de más de 10 metros de altura que golpearon la costa del Océano Indico dejaron más de 230.000 muertos, miles de desaparecidos y al menos un millón de personas sin techo. En la provincia indonesia de Aceh, el lugar más dañado, 25.000 familias siguen hacinadas en barracas a pesar de que tanto la ONU como las ONG que trabajan en el área dicen que existe dinero suficiente para llevar a cabo todos los proyectos necesarios.

Foto: www.elmundo.es

La reconstrucción se ha visto dificultada por la corrupción, con millones de euros sobre los que se desconoce el destino final; la burocracia, que ha ralentizado la aprobación de licencias de construcción; y problemas en la propiedad de las tierras, después de que el tsunami se llevara los títulos de propiedad de decenas de miles de personas y los especuladores aprovecharan para reclamar tierras que no eran suyas.

A la lentitud de los gobiernos afectados se han sumado los incumplimientos de los países donantes y de las ONG, que recibieron la mayor inyección de dinero de su Historia. Naciones Unidas, a través de su oficina de estadística para la ayuda humanitaria, revela ejemplos como el de España, que sólo ha entregado un millón de euros de los 60 millones que se comprometió a donar a Sri Lanka. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció la aportación española pocos días después de la tragedia, asegurando que «un país mide su liderazgo ante el mundo por su capacidad de ayuda a los que más lo necesitan y mide su prestigio por defender los valores de la solidaridad y la cooperación».

La larga lista de gobiernos que tampoco han respondido a sus deberes solidarios incluye a Francia, EEUU o China. La actuación de las ONG no ha sido mucho más eficiente, con la gravedad de que el dinero que recibieron salió directamente de donaciones privadas de millones de personas de todo el mundo. Muchas organizaciones se han mostrado incapaces de administrar proyectos de la envergadura que se requería en las zonas afectadas, donde ciudades enteras fueron borradas del mapa y las infraestructuras quedaron arrasadas. La Cruz Roja Internacional, investigada en EEUU por su actuación, sólo ha construido 8.000 de las más de 50.000 casas que prometió levantar en Indonesia, Sri Lanka y Maldivas. La organización ha gastado poco más de la mitad de los fondos que recibió, mientras el resto sigue en cuentas bancarias, según revelaba la semana pasada la BBC.

Las viviendas que sí se han construido en países como Indonesia a menudo carecen de normas de calidad mínimas y difícilmente podrían resistir el impacto de un nuevo tsunami. Algunas muestran grietas y defectos tan sólo unos meses después de haber sido terminadas, porque los constructores emplean materiales baratos para aumentar sus beneficios. El caos con el que se ha llevado a cabo la reconstrucción ha afectado incluso a ONG de prestigio como Oxfam, que el pasado mes de marzo tuvo que suspender algunas de sus operaciones en Aceh tras descubrir que parte de sus fondos para la construcción de viviendas habían desaparecido. Un informe interno achacó las irregularidades a «la pobre gestión y control» de algunas de sus actuaciones.

«No se trata de una excepción. Si una de las mayores organizaciones solidarias del mundo tiene esos problemas, ¿qué estará pasando en las cientos de ONG que recibieron grandes sumas de dinero y sobre las que no hay ningún control?», se pregunta un voluntario que trabaja en Aceh para una ONG estadounidense desde enero. La lentitud afecta sobre todo a Indonesia, Sri Lanka y la India, que rechazó asistencia exterior sin contar con la capacidad de atender la emergencia a la que se enfrentaba. Tailandia, donde murieron la mayor parte de los turistas extranjeros sorprendidos por el tsunami, es uno de los países que más rápido se ha recuperado, sobre todo en las zonas turísticas donde miles de personas dependen de la llegada de extranjeros.

En el paseo marítimo de Patong, en la isla de Phuket, los vendedores ambulantes siguen exponiendo en sus puestos copias de la película Tsunami: Ola de Destrucción, una recopilación de imágenes del desastre. Sus ventas han caído en los últimos meses. «La gente ha olvidado lo que ocurrió y viene a pasarlo bien», dice Nat, una vendedora que ha vuelto a su antiguo puesto junto el Hotel Holiday Inn. La ocupación hotelera en diciembre está rozando el 90% y la memoria del tsunami sólo se mantiene intacta entre quienes perdieron a seres queridos en la tragedia.

Fuente: www.elmundo.es
26.12.06

Especial: Tsunami

Esta noticia ha sido vista por 1986 personas.