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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 2 de febrero de 2006

El juez archiva la investigación del incendio del Windsor al no ver indicios de que fuera provocado

Descarta que se produjera una actuación negligente de los vigilantes de seguridad del edificio

 

Tampoco atribuye el origen del fuego al hecho de que una empleada hubiera fumado en el mismo punto en el que se sitúa el único foco del incendio

El incendio que devastó y obligó a la posterior demolición del edificio Windsor no fue intencionado. Esa es la conclusión a la que, tras casi un año de investigación, ha llegado el titular del Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid, Mariano Ascandoni Lobato, quien ayer acordó el sobreseimiento de la causa abierta tras el siniestro al no apreciar la existencia de indicio delictivo alguno.

En un extenso auto, el juez hace un pormenorizado relato de la secuencia de los hechos desde que -a las 23.08.50 horas del 12 de febrero de 2005- sonó la alarma de incendios del Windsor, hasta que, veintiséis horas después -a la una de la madrugada del día 14-, los bomberos lo dieron por extinguido.

El análisis de los informes policiales, de los videos de seguridad, del volcado de los ordenadores, de la grabación en la que parecían verse siluetas humanas en una de las plantas y de las declaraciones de las treinta y siete personas -entre ellas numerosos bomberos y sus mandos- que han pasado por el Juzgado no permiten al titular del mismo concluir que el incendio hubiera sido provocado o que, una vez declarado, se propagara con rapidez por una incorrecta actuación bien de los vigilantes de seguridad del edificio bien de los miembros del Cuerpo de Bomberos o por un deficiente estado de las instalaciones -en obras en aquellas fechas -, achacable al propietario del rascacielos.

El foco del fuego fue único y se situó en el despacho 2109 de la planta vigésimoprimera del Windsor, que el mismo día que se declaró el incendio -sábado 12 de febrero-, y hasta las once de la noche, estuvo ocupado por Eva R. M., empleada de la consultora Deloitte, S. L. El juez rechaza como posible causa una hipotética negligencia de la mujer pese a que ésta reconoció en su declaración haber fumado varios cigarrillos -y haberlos apagado correctamente- durante las siete horas que permaneció en el despacho 2109. No existe base para establecer una relación de causa-efecto «salvo que se entre en el ámbito de la conjetura», asegura el instructor.

Estos datos se recogen en el informe emitido por la Comisaría General de Policía Científica, que también descarta la utilización de «acelerantes de la combustión en ningún lugar del inmueble» y, en consecuencia, la «intencionalidad del incendio».

En este siniestro, añade el informe, se conjugaron todas las causas que facilitan la propagación de las llamas: «combustibilidad de los materiales existentes (...) tales como abundancia de papeles y archivos, muebles de madera, cableado diverso, paneles sintéticos de separación entre los despachos y la zona de pasillos, suelos de moqueta y falsos techos». Todo ello «pudo facilitar la circulación y difusión de aire caliente y fuego en diferentes direcciones». De hecho, treinta y un minutos después de declararse el incendio, la llamas ya habían roto al menos dos de las cuatro fachadas del edificio.

Los fantasmas de la planta 12

Uno de los hechos que más ríos de tinta hizo correr tras el siniestro fue la aparición de una grabación hecha por un particular en la que podían verse siluetas humanas en la duodécima planta del edificio a las 3.31 horas de la madrugada del 13 de febrero, es decir, dos horas y media después de que los bomberos evacuaran el rascacielos ante el peligro de que se viniera abajo.

Tras el análisis de dicha cinta, que no sufrió manipulación alguna, el juez llega a la conclusión de que «aunque se pudiera admitir la posibilidad de la presencia de personas en el interior del edificio Windsor en el momento a que se ha hecho mención, no existe evidencia alguna de que ello pudiera haber tenido alguna incidencia en la causación o propagación del incendio».

La actuación de los vigilantes de seguridad también fue en todo momento correcta, ya que avisaron a los bomberos apenas 10 minutos después de que saltara la alarma del Windsor. En cuanto a los bomberos, llegaron al lugar del siniestro en nueve minutos y su intervención -con riesgo incluso para su integridad física- fue en todo momento la adecuada en relación con las difíciles circunstancias del siniestro

Diez incógnitas sobre el incendio

El relato del juez aclara la secuencia de los hechos, pero no el origen del fuego ni si había gente dentro del edificio cuando oficialmente se había evacuado

La virulencia de las llamas que el 12 de febrero de 2005 empezaron a asomar por una de las ventanas del edificio Windsor, en el complejo financiero de Azca, sólo es comparable a la fuerza de las especulaciones que, desde el primer minuto, rodearon al incendio. El auto del juez instructor del caso, Mariano Ascandoni, aclara algunas de las incógnitas que se mantenían sin despejar, pero no todas. Ni mucho menos. El togado no observa responsabilidad penal en ninguno de los actores que esa noche intervinieron en el desastre. Podría darse por cerrado el caso, entonces. Pero sería un error. Hay puntos que no quedan claros. Y otros que cambian mucho respecto a lo que se dijo en aquellos días de febrero.¿Cuándo comenzó el incendio? ¿Cómo se produjo? ¿Actuaron correctamente los vigilantes? ¿Cuánto tiempo transcurrió desde que sonó la primera alarma hasta que llegan los bomberos? ¿Había fantasmas en el interior del edificio a la hora en que el fuego mostraba su mayor vigor?

Una secuencia que pone en duda las versiones oficiales. La primera alarma sonó a las 23.08.50 del día 12 de febrero. No a las 23.05 como declararon en un principio los vigilantes. El aviso a los bomberos se dio a las 23.19.03 horas. Dos minutos antes de lo reconocido por las autoridades del Ayuntamiento.Habían pasado ya 10 minutos y 13 segundos. Se dijo entonces que la primera dotación llegó al Windsor en cuatro minutos. Según el auto no fue así: llego a las 23.28.12 horas y, por tanto, tardó nueve minutos y nueve segundos.

¿Fue correcta la actuación de los vigilantes y de los bomberos? Aunque detecta algunas deficiencias, como la falta de presión en las tuberías o la falta de información de los vigilantes sobre las columnas secas, considera que la intervención de unos y otros se ciñó a los protocolos marcados para estos casos. El tiempo de reacción de los vigilantes «fue adecuado». En cuanto a los bomberos, «no resulta procedente la imputación objetiva del resultado producido a ningún integrante del personal de seguridad o de mantenimiento».

¿Cuál fue la causa del fuego? El auto no lo determina. Dice que relacionar el último cigarrillo que se fumó en el despacho 2109 una empleada de Deloitte con el fuego es «una conjetura».La mujer se fumó cinco pitillos, el último, media hora antes de marcharse, lo que hizo a las 23.00 horas. Sin embargo, el único foco determinado se sitúa en el despacho que ocupó esta mujer. No hay indicios «para poder establecer un engarce causal entre el consumo de cigarrillos por la citada [la empleada] esa tarde-noche en el referido despacho y el origen y la propagación del incendio».

¿Hay grabaciones que demuestren a qué hora salió la empleada de Deloitte de la oficina o cuándo apagó su último cigarrillo? Parece que no. Y como este es un elemento clave, que sólo se puede conocer por la declaración de ella, es más que difícil saber cómo fue la secuencia de los hechos.

¿Fue provocado? Parece evidente que no. Queda la tesis reforzada por el hecho de que no se encontraran en los restos del edificio «acelerantes de la combustión».

¿Fue una negligencia? Tampoco. Y en esto el escrito del juez es contundente al afirmar que no concurre «indicio alguno que permita concluir en la intencionalidad del incendio».

¿Por qué no se abría del todo la puerta del despacho donde se detectaron las primeras llamas? No lo aclara la sentencia.Se limita a describir lo que declararon los primeros vigilantes que llegaron allí tras oír la alarma. «Algo lo impedía», dice.La única matización: «Ninguno de los presentes» se pudo «apercibir del motivo que imposibilitaba la apertura total de la misma debido a la cantidad de humo existente en el pasillo al que daba la puerta de tal estancia».

¿Qué alimentó el fuego? Descartados los acelerantes, la clave es la «carga de fuego, esto es, la combustibilidad de los materiales» que las llamas iban encontrando a su paso. Se resalta, también, la falta de compartimentos interiores, «lo que pudo facilitar la circulación y difusión del aire caliente y fuego en diferentes direcciones».

¿Había gente dentro del edificio en el momento en que el incendio era más fuerte? La grabación de unos vídeoaficionados captó la presencia de personas en el interior del edificio a las 03.31 del 13 de febrero, cuando éste había sido, oficialmente, evacuado a las 01.00 horas. Los bomberos de Madrid hicieron un informe en el que advirtieron que aquellas figuras humanas que se apreciaban a la altura de la planta 12 eran reflejos de personas que estaban en el exterior. El juez falla, en función de otros informes, que no. «Las sombras que aparecen no son producidas por un reflejo proveniente del exterior». Eso sí, no aclara qué fue lo que pasó: «Aunque se pudiera admitir la posibilidad de la presencia de personas en el interior del edificio Windsor en el momento a que se ha hecho mención, no existe evidencia alguna de que ello pudiera haber tenido alguna incidencia en la causa o propagación del incendio».

¿Accedió alguien al edificio antes, durante o después del incendio a través de un butrón? El juez explica que se trata de «un agujero de pequeño tamaño por el que difícilmente pasa una persona delgada, realizado en una pared de pladur, posiblemente desde el interior al exterior». El análisis de la pieza encontrada «no ha dado resultado positivo».

Fuentes: El Mundo
ABC
Belt Ibérica, S.A.
01.02.06

Especial: Torre Windsor

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