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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 21 de septiembre de 2007

Lluvia de críticas a la ley que obliga a los oficiales del Ejército a estudiar dos carreras a la vez

Guerra al Gobierno de las Asociaciones Militares.

 

Nunca el asociacionismo militar, consentido pero sin marco legal en el que desarrollarse, ha sido tan crítico hacia las leyes del Gobierno en materia de Defensa como en la legislatura presidida por Rodríguez Zapatero. Hace unos días publicábamos el demoledor informe de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), organización de carácter progresista integrada por suboficiales y oficiales en activo, sobre la Unidad Militar de Emergencias (UME), iniciativa estrella del presidente del Gobierno. Hoy, la Asociación de Militares Españoles AME, que lleva 25 años batallando para que se reconozca el asociacionismo en las Fuerzas Armadas al igual que en la mayoría de países de nuestro entorno, se manifiesta en contra del proyecto de ley de la Carrera Militar que se debate en el Senado.

En un extenso y documentado informe que tiene previsto publicar en los próximos días la revista Militares, órgano de opinión de la AME, el diputado Luis Mardones Sevilla traslada al estamento castrense su desacuerdo frontal con este proyecto de ley. Desde su dilatada experiencia como decano de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, asegura que el "deterioro legislativo en materia militar, no sólo en sus formas, pues se recurre a los peores artificios de la técnica legislativa con una insistencia preocupante, sino también en el fondo de sus contenidos, ha desdibujado el papel de la Institución militar y el modelo de Defensa Nacional".

La singularidad de Luis Mardones respecto al resto de sus señorías reside en que es, probablemente, el diputado más respetado por las Fuerzas Armadas al haberse distinguido en numerosas ocasiones por ejercer una oposición constructiva desde su grupo parlamentario, Coalición Canaria, y su sentido de Estado. De ahí que sus opiniones sean siempre un referente para la institución militar.

"Mi profundo desacuerdo con este proyecto de ley se plasmó en 127 enmiendas al texto gubernamental, todas acompañadas de razonamientos técnicos y políticos que nadie ha refutado". Mardones disiente abiertamente del nuevo modelo de enseñanza militar que el Gobierno trata de imponer y que se basa en que para ser oficiales los militares deben estudiar dos carreras de forma simultánea. Esta "obligatoriedad supone no sólo ignorar o minusvalor la dedicación real que requiere su formación académica, sino también el deterioro de la formación específicamente militar en favor de otros conocimientos innecesarios en el ámbito de las Fuerzas Armadas".

El diputado califica la propuesta del Ejecutivo socialista de "absurda duplicidad profesional, inédita en las Administraciones Públicas, y que siempre se puede facilitar o incentivar por otra vía para quienes deseen de forma voluntaria (como en el Reino Unido) estudiar una segunda carrera". Explica que adscribir la enseñanza militar al sistema educativo general establecido en la Ley Orgánica de Universidades, vulnera el "principio de autonomía universitaria". Describe algunas incongruencias del proyecto de ley como que, por ejemplo, los alumnos de la Academia del Ejército de San Javier (Murcia) pudiesen estudiar Ingeniería Aeronáutica, dado que hoy por hoy esta carrera únicamente se imparte en los distritos universitarios de Madrid, Sevilla y Valencia, o en la Universitat Politécnica de Catalunya (Terrassa). O que la utilización de las lenguas oficiales distintas del castellano en el ámbito docente de algunas comunidades autónomas, y por tanto en los centros docentes militares adscritos a esas universidades, se contradice con las disposiciones que establecen el castellano como único idioma oficial en las Fuerzas Armadas.

Mardones considera que tan sólo con estos aspectos la reforma de la enseñanza militar planteada por Rodríguez Zapatero es tan novedosa como imposible e innecesaria si de lo que se trata es de buscar el prestigio social de los militares. "La enseñanza militar está reconocida desde hace años de igual rango que las enseñanzas universitarias y técnica superior", añade.

Un paso atrás
El plus de una carrera civil propuesta por el Gobierno supondría un "paso atrás", puntualiza Mardones, si se tiene en cuenta que la ciencia militar ha alcanzado un enorme grado de complejidad y dificultad que por sí sola ocupa con creces los cuatro años que, a partir de ahora, durará la enseñanza de grado universitario. Recurre a la historia de España para dejar en evidencia al presidente del Gobierno al recordar que ya tuvimos una mala experiencia con esta cuestión. "Con anterioridad al régimen franquista, al salir de la Academia de Segovia, los oficiales de Artillería y de Ingenieros obtenían también, junto a su despacho de oficiales militares, el título de ingeniero industrial. Esto condujo a que los planes de estudios diesen cada vez más importancia a las técnicas propias de la ingeniería civil, en perjuicio de las materias puramente militares. Algunos oficiales se beneficiaron de su doble titulación, pero fueron muchos los militares de vocación que lamentaron que en su formación castrense algunas materias se convirtieron en asignaturas maría".

Concluye que lo procedente sería, una vez adquirida la condición de militar de carrera, "ofrecer todas las posibilidades para que el oficial que lo desee obtenga una titulación civil suplementaria. De hecho, no son pocos los militares que en la actualidad han logrado su segunda carrera con un notable sacrificio tanto económico como de su tiempo de ocio. En ese terreno es en el que debería mostrarse la acción positiva del Estado". Por eso aboga por establecer un sistema de becas, facilidades de destino y computar en el baremo para el ascenso.

¿Por qué no una Universidad Nacional de Defensa?

Que la segunda carrera compute para el ascenso "conseguiría complementar "voluntariamente" la formación civil del militar sin perjudicar su preparación castrense", según Mardones.

Si no, siempre cabría volver a la idea desechada por el Gobierno de crear una Universidad Nacional de Defensa adscrita al Ministerio de Educación y Ciencia y no a las autonomías.

Fuente: www.eleconomista.es
19.09.07

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