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Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 28 de diciembre de 2007

España, paraíso para delincuentes

"La policía española es imbecil..." ...«PILLARON a mi chico sin carné con un coche robado y lo dejaron libre. Imagina que eso pasa en nuestra tierra». La frase fue grabada por la Policía en una conversación entre dos mujeres inmigrantes. Estas son las razones por las que España es un paraíso de impunidad

 

Han detenido a mi novio y temo que le acusen de pertenecer a una banda organizada por todos los delitos que ha cometido. Espero que lo expulsen del país para que vuelva pronto. 
 
-No te preocupes. La Policía española es imbécil. Hace poco pillaron a mi chico sin carné de conducir con un coche robado y le dejaron libre. ¡Imagina que eso pasa en nuestra tierra! Se hubiera tirado en la cárcel unos cuantos años...

Este extracto de una conversación telefónica mantenida por dos mujeres rumanas, y captada por la Policía hace unos meses, resume la imagen que, en términos legales, ofrece nuestro país a los delincuentes extranjeros: un paraíso de impunidad. Los acontecimientos de las últimas semanas en Madrid, más propios de una película de gansters que de una capital europea del siglo XXI, así lo confirman.

Atraco a tiros en centros comerciales repletos de clientes -Ikea de Vallecas-; asaltos a furgones blindados a pleno día con botines de millones de euros -Plenilunio y el de los relojes de Cartier en el centro de transportes de Coslada-; ajustes de cuentas con muertos en plena calle -un colombiano en Carabanchel-; asesinatos de comerciantes en sus negocios -el propietario de una sala de juegos en Parla-; y el más mediático de todos: el asalto a la mansión del popular productor televisivo José Luis Moreno, que se recupera de la tortura que recibió al negarse a facilitar la combinación de su caja fuerte.

Todos estos sucesos tienen un denominador común: fueron perpetrados por bandas organizadas llegadas del extranjero. «Es un dato objetivo, no un canto a la xenofobia. El 99% de los inmigrantes viene a trabajar honradamente pero hay unos pocos que dañan la imagen del resto. Las estadísticas afirman que la delincuencia ha bajado a pesar de ese 10% de extranjeros que vive en nuestro país. Pero la extrema violencia que emplean en sus golpes ha creado una alarma social sin precedentes», aseguran fuentes del Ministerio del Interior.

La continua difusión de noticias de asaltos a chalés y lo que ello conlleva -miedo, traumas irreversibles, autodefensa a tiros que acaba con el propietario en la cárcel- hizo que el pasado año el 40% de los hogares españoles reforzara sus puertas y alarmas, según un estudio del Observatorio de la Seguridad. Las empresas del sector viven su particular burbuja de bonanza económica, sobre todo en Navidad.

«En diciembre estamos en alerta máxima, aunque eso sólo signifique que trabajamos más, no que vendamos nuevos servicios. Las cajas de las tiendas están llenas, se multiplican los transportes de dinero y los delincuentes también quieren volver a sus países para pasar las fiestas llenos de regalos», asegura Miguel Angel Abellán, jefe de seguridad de la empresa SART.

El experto se refiere a la cotidianidad con la que decenas de bandas operan en España. «La mayoría tiene su base en Madrid.Los lunes salen de viaje, pasan la semana asaltando chalés o centros comerciales, regresan los viernes y descansan los fines de semana. El dinero en metálico lo mandan inmediatamente a su país desde cualquier locutorio. Se han registrado envíos hechos media hora después de un atraco. Y en vacaciones regresan a casa para ver a la familia. De vuelta, se traen a algún familiar o amigo porque hay mucho trabajo...», continúa Abellán.

EN LA CALLE

Los que no levantan cabeza son los joyeros. En el último asalto a un furgón blindado en Alcobendas, los ladrones se llevaron un botín de cuatro millones de euros en forma de productos marca Cartier. «No podemos más. Todo esto es consecuencia del tratamiento benigno de nuestra legislación hacia los delitos patrimoniales.El 90% de los delincuentes no entra en prisión porque se pasan años esperando juicio. Tenemos un listado de 45 asaltantes que acumulan entre todos 3.500 detenciones. Y siguen en la calle», asegura Armando Rodríguez, portavoz del gremio, que el año pasado perdió 20 millones de euros en robos.

El colapso de la Justicia es otra de las principales causas apuntadas por los expertos. De las cuatro millones de diligencias previas abiertas en 2006, sólo se instruyó la mitad por falta de medios.Las cárceles ya están repletas y los jueces se lo piensan dos y tres veces antes de dictar nuevas órdenes de prisión.

«Se echa de menos la existencia de juzgados y fiscales especializados en bandas organizadas. Es frecuente que estas organizaciones perpetren 30 asaltos en distintas ciudades, provincias o comunidades autónomas, por lo que tramitar una diligencia es un encaje de bolillos. Hay que recabar información de los juzgados, a horas intempestivas y en días de fiesta, y muchos se inhiben de lo saturados que están. Hay que cambiar la legislación», asegura el abogado penalista Francisco Fernández Goberna.

El Código Penal considera como delitos menores -y por lo tanto exentos de cárcel en muchos casos- aquellos robos en los que no se producen daños a personas o bienes. «En muchos casos, cuando la pena es inferior a cuatro años, los jueces conmutan la pena por la expulsión del país. El problema es que esas sanciones no son acumulativas, por lo que los cacos salen por una frontera, con el transporte pagado, y entran al día siguiente por otra», añade el letrado.

Los agentes judiciales apuntan otras circunstancias para explicar por qué nuestro país se ha convertido en la Meca de estas bandas.«La Ley de Enjuiciamiento Criminal no permite introducir agentes encubiertos particulares en esas bandas. Tampoco se respeta el papel de los confidentes, que pueden ser juzgados como criminales que son, y la protección de los testigos es muy laxa, ya que los jueces pueden obligar a identificarlos. Todo esto son piedras en el camino de nuestras investigaciones», afirma uno de ellos.

Las fuerzas de seguridad -que en estas fechas ven reducidas sus plantillas un tercio por los turnos vacacionales- se enfrentan a bandas que funcionan como pequeños ejércitos privados: «Los originarios de países del Este o de Latinoamérica, tienen experiencia militar en guerrillas, utilizan armas pesadas que a nosotros no nos están permitidas y son salvajemente violentos. Van a por todas», añade un experto.

Una prueba de la sofisticación de esas armas la encontramos en lo que sucedió hace unos meses en el centro comercial Gran Vía de Alicante. Dos guardias de seguridad, que transportaban sacas de dinero, fueron inmovilizados en unas escaleras mecánicas por unos ladrones que los electrocutaron con un dispositivo del tamaño de un teléfono móvil, empleado por espías de alto nivel. Se llevaron un botín de 300.000 euros sin disparar un tiro y sin armar escándalo.Si les cogen, un buen abogado podría conseguir una libertad condicional con cargos. Una alarmante situación que echa chispas...

Fuente: www.elmundo.es
23.12.07

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