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Revista de Prensa: Noticias

Martes, 3 de enero de 2008

Entrevista: Fernando García de Cortázar, historiador, catedrático y miembro de la Real Academia de Historia. "El 2 de mayo es una fecha capital de nuestra historia"

La Fundación Dos de Mayo está encabezada por Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid. Participan en ella los alcaldes de Móstoles y Aranjuez. Está guiada -bajo la dirección de Fernando García de Cortázar- por un amplio comité de asesores que preside Miguel Ángel Cortés, ex secretario de Estado de Cultura. A lo largo de 2008 organizará en Madrid un amplio programa de actos, dotando a esta fecha de un sentido histórico que religa las ideas de Nación y Libertad

 

Para Fernando García de Cortázar el lema de la Fundación Dos de Mayo lo dice todo: «Nación y Libertad», pues son ideas que no sólo se anuncian, sino que caracterizan el levantamiento popular contra los franceses principiado en Madrid, y que conducirá a las Cortes de Cádiz donde se redactará nuestra primera Constitución, en 1812, y en la cual se acuña el concepto de «Nación Española».

Pregunta.-¿Cómo se produce el estallido del Dos de Mayo?

Respuesta.-Fue un levantamiento anárquico. Hay un héroe colectivo y coral: el pueblo, que está descontento y se rebela porque ve claramente que los franceses han invadido España. Normalmente se insiste en la ferocidad del motín -ese pueblo llano, inculto y cruel, armado con cuchillos, navajas, garrotes, tijeras o macetas-, pero se olvida que los invasores ya habían dado pruebas de su iniquidad en la Península y en Europa. Aquí, la represión de Murat fue ciega. Goya -este gran reportero gráfico de la época, como podríamos llamarle- insiste en Los desastres de la guerra tanto en la barbarie del resistente como en la extrema crueldad del verdugo. Y es que los invasores no eran sólo esa Francia del progreso y las luces que querían representar, sino la de la tiranía que está ocupando medio mundo por la fuerza. Para entonces, Napoleón ya ha reprimido el espíritu de 1789.

P.-Todo esto ocurría, además, tres años después de la derrota de Trafalgar, debida a la inepcia del almirante francés.

R.-Trafalgar es una fecha relevante; por eso Galdós le dedica su primer Episodio nacional. Y un antecedente: ya entonces afloró cierta conciencia nacional que, después, quedará políticamente manifestada en las Cortes de Cádiz y en la Constitución de 1812.

P.-¿Conciencia nacional?

R.-La idea de Nación ya existía antes del 2 de mayo. Por eso creo que hay que vincular 1808 con una Nación que ya existe en cuanto comunidad nacional, en cuanto a emoción y unión, como aparece en algunos libros de los ilustrados, en ciertas élites intelectuales a fines del XVIII. Pero a partir de 1808, la Nación se afirma. Y quiero señalar que no nace en Cádiz; lo importante allí es que se le va a dar una orientación distinta y su armazón jurídico a esa Nación. Yo recordaría la frase que decía Marx en sus artículos sobre La España revolucionaria: «Mientras en Cádiz había ideas sin hechos», en buena parte de estos años hay hechos sin ideas. La Nación ya se está formando en 1808, pero se va a relacionar con los principios de igualdad y libertad a partir de 1812. Bajo ese prisma, los madrileños están representando un movimiento importantísimo de la historia de España.

P.-Volvamos al odio a los franceses. Murat y sus tropas se creían superiores a los españoles y mostraron un comportamiento chulesco e, incluso, hubo actos de pillaje.

R.-Había una evidente francofobia, claro que sí, pero no sólo en respuesta a ese complejo de superioridad que los franceses manifestaban, sino también por el desengaño (éramos sus aliados por pactos de familia en la lucha contra Inglaterra) y, también, porque antes Francia había sido enemiga tradicional de España.

P.-La familia real no pareció contagiarse mucho en Bayona del espíritu de su pueblo...

R.-Insistimos en la pobreza de espíritu y en el carácter servil de Carlos IV y Fernando VII, pero no son una excepción en la Europa de su época: ¿qué hacían otros príncipes y reyes centreouropeos, en los reinos alemanes, como Prusia, o en Austria, que también fueron desplazados, y que van a colaborar con Napoeleón cuando éste ataca Rusia? Eran tan serviles como los nuestros. Tenemos que insistir más en que la resistencia de España fue un ejemplo para toda Europa.

P.-¿Había un Madrid ilustrado?

R.-Aunque fuera minoritario, claro que había un Madrid culto que ya manejaba entoces una idea, digamos, «protonacional», que se va a ir configurando a lo largo del XIX. Por eso, esta Comisión que dirijo toma esa fecha mítica, tan importante dentro del imaginario español, y lo hace incorporando las ideas de «Nación y Libertad». La Nación que se afirma aquellos años va a ser la que nos garantizará, hoy, los derechos individuales.

P.-Sin embargo, muchos ilustrados fueron «colaboracionistas» que admiraban el ideario napoleónico y tuvieron que exiliarse al terminar la guerra.

R.-Es cierto que en la resistencia contra el francés hay muchos reaccionarios, pero también hubo reformistas, no todos se inclinaron por Bonaparte. Ése es el dilema en el que se encuentra Jovellanos pero, a partir de la victoria de Bailén, él se sitúa claramente frente a Napoleón. Ocurre que en España va a existir el liberalismo antes de que haya una fuerza que lo pueda defender y que es la burguesía. La burguesía era muy minoritaria, pero su invención del nacionalismo va a triunfar aun sin ese soporte social.

P.-El ejemplo de Madrid cunde y enseguida van a producirse los levantamientos de numerosas ciudades españolas.

R.-El Dos de Mayo tiene un efecto de contagioso patriotismo que se va a manifestar, claro, en todos esos levantamientos. Por eso es una fecha tan significativa, y no sólo para la capital, sino para celebrarla desde la Nación española. Es uno de los tres o cuatro momentos más importantes de toda nuestra historia. Ahí se anuncia la España moderna, la constitucional, cuyo último movimiento fue la Constitución de 1978. Allí comenzó ese movimiento de acabar con los privilegios y la desigualdad del Antiguo Régimen. Y nace como una idea de libertad e igualdad vinculada siempre a la noción de España.

P.-No parece que las conmemoraciones de la Guerra de Independencia vayan a suscitar el mismo entusiasmo en toda España, ¿qué piensa?

R.-No deja de ser admirable que la Comunidad, el Ayuntamiento y los líderes de Madrid tengan un discurso nacional, algo que en otros sitios de la España autonómica no existe. Madrid aborda ese discurso ya desde el pasado. Resulta muy llamativo que Cataluña y el País Vasco no hayan creado una comisión para celebrar estas fechas. Resulta llamativo porque entonces eran dos zonas clave que expresaban, además, un sentimiento español. Cataluña tuvo gran protagonismo, ahí están el Bruc, Gerona y Tarragona. Por su parte, el País Vasco dio guerrilleros tan importantes como Jáuregui, el pastor guipuzcoano. También hemos olvidado que los curas hicieron «huelga de misas» en Bilbao para que los feligreses se sintieran aún más incómodos con los franceses. Y olvidamos que en Vitoria se les derrotó, gesta por la que Beethoven compuso, a encargo de Mälzen, su Batalla de Vitoria... Pero hay un monumento dedicado a ella en una plaza vitoriana que hoy sólo dice «Independencia» cuando antes decía «de España»... Parece un monumento de Batasuna. Todo locual expresa este vapuleo y manipulación que le damos a la historia, por ejemplo, en los libros de texto. Creo que es un gran momento para la recuperación de la historia común. Pero ni el gobierno nacionalista ni el tripartito catalán parece que estén muy interesados en la historia real de Cataluña y del País Vasco.

P.-Los ingleses y los franceses están orgullosos de serlo. ¿Qué nos pasa a los españoles con nuestra historia?

R.-España tiene un problema: somos los mejores administradores de la leyenda negra, interiorizamos los visiones erróneas que se dan fuera de nosotros. Visiones que nos hacen daño. Los ingleses son los que menos interiorizan esas imágenes que se tienen de ellos desde el continente.

P.-Pero, ¿a qué se debe?

R.-Ese llamado «pesimismo español» viene desde la quiebra de nuestra hegemonía en el mundo y lo alimentan quienes desde fuera trataban de abatirnos. Por otro lado, hemos tenido poetas admirables que han interiorizado nuestro sentido de la decadencia, aquello de que «cualquier tiempo pasado fue mejor». Si leemos a Quevedo nos damos cuenta de que no tiene razón cuando da esa idea desgarrada al decir: «Miré los muros de la Patria mía...» Esos muros no estaban tan derruidos: aquella España del XVII era la gran potencia europea. Pero estaba encerrándose... y cerrándose a sus grandes proyectos.

P.-Los «partos» históricos, ¿tienen que ocurrir siempre con violencia?

R.-Yo creo que, generalmente, ha sido así a lo largo de la historia. Pero ahora que somos más civilizados y dueños de nuestros derechos individuales también sabemos que ha habido un largo y penoso camino hasta la asunción de esos derechos. Hoy somos conscientes de que nadie nos los puede quitar en aras de nada.

Una historia muy cinematográfica
La próxima primavera se cumplirán doscientos años del levantamiento contra las tropas francesas y, para conmemorarlo, la Comunidad de Madrid y varios ayuntamientos españoles han preparado diversos eventos culturales: desde exposiciones hasta conciertos pasando por diferentes actividades cinematográficas o teatrales.

Uno de los primeros proyectos que se puso en marcha con motivo del Bicentenario fue la película de José Luis Garci «Dos de Mayo», cuyo rodaje ha finalizado hace unos días en Fuente el Saz de Jarama (Madrid). «Desde el año pasado, junto con Telemadrid, comenzamos a impulsar este proyecto -comenta Santiago Fisas, consejero de Cultura y Turismo de la Comunidad- que dará lugar a una película y también a una serie de televisión. Gil Parrondo levantó unos magníficos escenarios en Fuente el Saz, reproduciendo el Madrid de la época; unos escenarios que la gente que ha visitado el rodaje ha calificado de excepcionales. Por algo Gil Parrondo es uno de nuestros artistas con Oscar, lo mismo que José Luis Garci.»

En la película han participado 97 técnicos, 50 caballistas, 8.500 figurantes y 56 actores. El reparto está encabezado por Quim Gutiérrez y Paula Echevarría, junto a Manuel Galiana, Tina Sainz, Lucía Jiménez, Carlos Larrañaga y Fernando Guillén Cuervo, entre otros. Esta producción es para Fisas «uno de los hitos de las conmemoraciones. Otras veces, para recordar un acontecimiento así, a lo mejor se hacía una estatua o una escultura. Nosotros pensamos que la película sería algo distinto, más moderno y que podría ver más gente.» Aunque es difícil que el filme se estrene en primavera, coincidiendo con las fechas más emblemáticas de la conmemoración, lo que sí parece seguro es que estará en las pantallas en la segunda parte del año. «También -continúa Fisas- hay previstas otras iniciativas vinculadas con el séptimo arte, como la realización de un festival de cine, que es una idea de la Consejería que le sugerimos a la Fundación Dos de Mayo y les pareció muy interesante. En esta muestra se verán películas que giren en torno a este acontecimiento histórico. Desde la reciente «Los fantasmas de Goya», de Milos Forman, a películas más antiguas.»

Libro conmemorativo
Un papel muy relevante en las conmemoraciones del Bicentenario lo juega la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad, promovida por la Comunidad de Madrid y dirigida por el historiador y académico Fernando García de Cortázar. Pero antes de hablar de la programación de dicha Fundación -que contará con el patrocinio de Caja Madrid-, García de Cortázar quiere puntualizar. «A día de hoy podemos anunciar sólo aquello que está aprobado. Será en la segunda quincena de enero, cuando Esperanza Aguirre presida la constitución formal del consejo asesor de la Fundación, el momento en que se presentará detalladamente toda la programación.»
Como avance, García de Cortázar nos comenta que «desde el punto de vista de publicaciones y actividades académicas, es importante reseñar la edición de un libro conmemorativo que en principio llevará el título de «1808»». En el mismo se incluirán «Los Episodios Nacionales. El 19 de marzo y el 2 de mayo», de Benito Pérez Galdós; «El siglo de las luces», de Alejo Carpentier, y la «Carta XII», de José María Blanco White. «Se editarán medio millon de ejemplares -prosigue García de Cortázar- que se repartirán en los centros educativos de la Comunidad. También, con motivo del Bicentenario, se va a hacer una historia completa de la Guerra de la Independencia en un formato de guías audiovisuales didácticas. Estas guías irán dirigidas a profesores de ESO, Bachillerato y Formación Profesional. Cada capítulo abordará un aspecto de aquella Guerra y en los mismos se incluirán ilustraciones, cronologías, artículos monográficos...». Asimismo, en torno a estas dos actividades, los libros y las guías, se van a montar una serie de concursos interactivos a través de la web. Según parece, habrá diferentes formatos de concurso para alumnos y profesores.

Congreso Internacional
«Otra actividad prevista -continúa García de Cortázar- será la celebración de un congreso internacional sobre la Guerra de la Independencia en alguna de las universidades madrileñas. También habrá un ciclo de conferencias, organizado fundamentalmente con la Real Academia de la Historia; un programa de reediciones de obras historiográficas clásicas de divulgación o traducción...». Es importante a su vez subrayar el capítulo de las exposiciones. «En este aspecto, la Fundación organizará una serie de exposiciones bajo el título de los «Episodios Nacionales». Éstas comenzarán en 2008, pero se extenderán en el tiempo a lo largo de años sucesivos, pues nuestra intención es llegar también a otras conmemoraciones, como, por ejemplo, la Constitución de 1812. Vamos a plantear el asunto con una estructura parecida a como se pergeñó «Las Edades del Hombre», en el sentido de aprovechar una denominación para agrupar distintas actividades expositivas.»

Fuente: www.abc.es
30.12.07

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