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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 9 de abril de 2008

El petróleo saudí, objetivo prioritario de Al Qaeda

Con un barril ya en niveles récord, el ataque a uno de los puntos clave de la industria crearía una auténtica catástrofe

 

EL barril de petróleo, que ha alcanzado ya la hasta hace poco inimaginable cifra de 111 dólares, con un tremendo impacto sobre la economía de Occidente, podría escalar a 150, según los expertos, en caso de quebranto del suministro en una zona sensible (mar del Norte, Venezuela, Rusia...) y rebasar los 200 si hay guerra con Irán y este país mina el Pérsico e interrumpe el tránsito en las aguas con más paso de petroleros del mundo.

Gráfico: La Gaceta

Y podría dispararse a una cifra astronómica si un atentado destruye instalaciones clave en el aún hoy corazón petrolero mundial, Arabia y los países del Golfo, con un terrible daño para una economía global en horas bajas.

Al Qaeda lo sabe y ya lo ha intentado, sin éxito. Por ahora. Porque la amenaza terrorista sobre el reino wahabí, primer productor y exportador de crudo y la nación con mayores reservas no ha caducado.

Riad se toma muy en serio la advertencia del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, el saudí que se ha propuesto derribar a la casa de Saud y ha convertido a la familia real en objetivo terrorista y que en 2004 y en 2005 instó a golpear una industria saudí “que no sirve a los intereses islámicos sino a los de sus enemigos”.

Riad ha reforzado la seguridad desde que, en febrero de 2006 se produjera el primer gran susto. Una célula de Al Qaeda intentó destruir la mayor refinería del mundo, la de Abqaiq, en un ataque frustrado por las fuerzas de seguridad in extremis, al abatir en cerca de la instalación a los terroristas que pretendían volarla. Según el ex agente de la CIA en Oriente Medio Robert Baer, el ataque fue un claro mensaje a los países productores. “Abqaiq es el punto más vulnerable y el objetivo más espectacular del sistema petrolero saudí”, alertó.

Consciente más que nunca de que carecía de capacidad para vigilar con plenas garantías su red del oro negro, Riad comenzó a marchas forzadas a intentar subsanar el problema. “Hay un nuevo tipo de amenaza a las instalaciones petroleras que hay que afrontar específicamente”, dijo Riad. Así, el ataque frustrado a Abqaiq desembocó en la creación de una fuerza especial de 35.000 hombres dedicada a vigilar el tejido petroleros, y cuyo primer grupo (14.000 agentes) fue desplegado en enero de 2008.

La CIA y firmas de EEUU y el Reino Unido como Lockheed han sido las encargadas de adiestrar y asesorar a esa fuerza, que opera independientemente de la Policía.

El nuevo dispositivo combina antimisiles, sistemas de vigilancia de alta tecnología, seguridad por láser, control por satélite y apoyo naval. Pero para muchos expertos, la extensa red de oleoductos, refinerías y pozos es aún muy vulnerable a los ataques de una Al Qaeda que ha convertido los atentados contra este entramado en prioridad y que cada día usa medios más sofisticados. La refinería de Abqaiq, pulmón de la red petrolera saudí, procesa dos tercios del crudos. A ella llega el crudo de los gigantescos yacimientos de Ghawar antes de ser enviado a las terminales de Juaymah y Ras Tanura.

Además, refinerías, pozos y oleoductos no son los únicos puntos vitales de la economía saudí bajo el punto de mira terrorista: los extranjeros que trabajan como especialistas, esenciales para el funcionamiento del país han sido blanco de la campaña de ataques suicidas y sabotajes contra Arabia que Al Qaeda inició en 2003 y que suma 200 muertos.

Justamente, la red se estrenó en Arabia con ataques a zonas residenciales de técnicos de firmas occidentales e instructores de cuerpos de vigilancia: en mayo de 2003 un triple atentado en Riad causó 35 muertos. La historia se repetiría cinco meses después (17 fallecidos) y en 2004 la Red atacó un complejo de trabajadores del petróleo, secuestró y asesinó a un contratista de EEUU y destruyó la sede de la Policía en Riad.

En realidad, Al Qaeda ya había avisado antes de que tenía sus ojos en el petróleo. En 2002 atacó en aguas yemeníes al petrolero francés Limburg y forzó un alza sin precedentes de los seguros de fletes. El grupo tiene expertos en ataques desde el mar, como Jamal al-Badawi, condenado a 10 años por participar en 2000 en el ataque al buque USS Cole en el puerto yemení de Adén (17 muertos), y que se fugó de la cárcel.

Y dado el empeño de Al Qaeda, los nuevos ataques a la industria saudí son sólo cuestión de tiempo. En el otoño de 2007, la Policía desmanteló siete células de la Red integradas por dos centenares de terroristas que planificaban atentados suicidas y con misiles a pozos, refinerías y oleoductos.

Los detenidos, extranjeros (yemeníes, nigerianos, iraquíes) y yihadistas saudíes de Al Qaeda en Irak confesaron que también planeaban golpear otros pilares económicos y atentar contra las Fuerzas de Seguridad, bases militares y personalidades.

En marzo de 2008 se detuvo a otros 56 terroristas que tenían idénticas metas y a los que la Policía vinculó con el número dos de Al Qaeda, Al Zawahiri.

El odio de Bin Laden contra la familia real viene de lejos y aumentó cuando la monarquía cedió bases a EEUU en la primera guerra del Golfo, y “dejó que los extranjeros hollaran la tierra sagrada del Islam”. Luego, Bin Laden ha acusado a los Saud de convertir el país en una colonia de EEUU y ha ligadola guerra de Irak con la intención occidental de “robar el petróleo árabe”.

Fuente: www.gaceta.es
31.03.08

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