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Seguridad de la Información y Protección de Datos.

 

Revista de Prensa: Noticias

viernes, 19 de septiembre de 2008

Análisis clínicos en la basura

Unas 500 pruebas de pacientes del antiguo hospital Puerta de Hierro aparecen dentro de un contenedor de basura en el exterior del centor. Figuran datos personales y médicos de los enfermos.

 

Nombres, DNI, números de teléfono, edades y resultados de análisis de sangre y de constantes renales. Esos datos de unos 300 pacientes escondía un contenedor junto al viejo Hospital Puerta de Hierro, en cuatro carpetas halladas ayer por este diario. La Ley de Protección de Datos y la Constitución obligan a destruir este tipo de documentos.

El Hospital Puerta de Hierro tiene una forma curiosa de proteger los datos de sus pacientes.
Unas 500 analíticas realizadas entre 1998 y 2000 fueron halladas ayer por este diario en el interior de un contenedor de basura junto a la residencia del propio centro.

Cuatro carpetas repletas de datos supuestamente confidenciales: los nombres y datos de los enfermos, las indicadores de sus dolencias, incluso valoraciones sobre cómo tratarlas y los medicamentos prescritos para los tratamientos consiguientes.

La Ley Orgánica 15/99 de Protección de Datos Personales obliga al «secreto profesional» y confiere a los datos del paciente el carácter de «especialmente protegidos» en sus artículos 7 y 10.

La Constitución Española garantiza el derecho a la intimidad y la propia imagen en su artículo 18, dentro de los llamados derechos fundamentales. El centro, que depende de la Comunidad de Madrid gobernada por Esperanza Aguirre, está obligado a destruirlo todo minuciosamente.

El Hospital Puerta de Hierro se traslada estos días al de Majadahonda. Por ello se han tenido que digitalizar los 600.000 historiales clínicos acumulados con los años, porque en el nuevo centro la consigna es que no se utilice siquiera un bolígrafo: todo estará informatizado.

700 folios y cuatro carpetas
En ese contexto se inscribe lo encontrado ayer en un contenedor de basura frente a los llamados módulos del centro. Entre decenas de archivadores vacíos y formularios sin rellenar, tres grandes carpetas azules y una de plástico transparente. En total, unos 700 folios y medias cuartillas repletas de datos confidenciales.

En ellas, los datos médicos y personales de no menos de 300 pacientes, la mayor parte de ellos recogidos entre los años 1998 y 2000. Incluso hay varias comunicaciones llegadas de centros de Alcalá de Henares y Asturias, con análisis realizados a enfermos que se valorarían hipotéticamente en el Puerta de Hierro.

Por ejemplo, a una paciente se le diagnostica anemia por el bajo nivel de leucocitos en sangre, así como monocitosis. A otro se le prescribe Diacepal, un medicamento especial para cuestiones renales.

Muchos de los análisis encontrados ayer vienen acompañados de la edad, dirección, teléfono, Documento Nacional de Identidad, número de la Seguridad Social y número de historial del paciente. Algunos son medias cuartillas con cuatro analíticas iguales realizadas en distintas fechas a los pacientes, para realizar el seguimiento de su recuperación durante los tratamientos.

Otros, «bioquímicas de sangre» según consta en el documento. Estas analíticas parecen más meticulosas, con los datos de «bicarbonato, cloro, creatinina, glucosa, potasio, sodio y urea», junto a los niveles de estas sustancias recogidos en sangre.

Casi todos los papeles que integran los legajos llevan en su encabezamiento los membretes del Hospital. Por supuesto, aparecen los nombres de los médicos que tratan a los pacientes, y también sus firmas.

También consta en el lote encontrado un taco de análisis denominados espectofotometría, encargados por el Puerta de Hierro a un laboratorio barcelonés denominado Reference Laboratory, con centenares de nombres y datos de pacientes de Nefrología y Hemodiálisis, según consta en cada uno de los folios.

De las tres carpetas de cartón encontradas, una viene encabezada con la palabra «Etalpha», otra con «on line» y la última «Leucocitos y membranas». Fuentes sindicales del Hospital consultadas ayer aseguraban que durante la última semana muchos médicos y administrativos han lanzado al contenedor azul junto a los módulos bolsas y cajas con material con aspecto médico.

Aún más sorprendente resulta en este caso que se trata del mismo lugar, exactamente el mismo, en el que en 2003 fueron hallados 1.500 informes médicos, también con datos personales y enfermedades de ese mismo número de pacientes, igualmente tirados en la basura.

Aquel caso afectó incluso a enfermos mentales aquejados de esquizofrenias graves, mientras que éste se refiere más a dolencias renales en su mayor parte.

«Error» interpretativo
Entonces, la jefa del servicio de Archivo fue destituida fulminantemente por la dirección, y el gerente del centro excusó el caso explicando que se había tratado de «un error en la interpretación del procedimiento de eliminación de los documentos». Vamos, que la ley les obligaba a destruirlos y no lo habían hecho.

De lo hallado ayer, según fuentes médicas, los análisis podrían remitir lo mismo a dolencias oncológicas que a simples cólicos. Los procesos que se siguen para destruir esta clase de documentos suelen ser la incineración o bien la trituración, realizados habitualmente por empresas contratadas a tal efecto.

Esas operaciones se llevan a cabo cada cinco años con el objeto de que el centro no acumule cantidades ingentes de papel, aunque la progresiva digitalización de los datos médicos terminará previsiblemente con ese cúmulo perpetuo.

En varios de los papeles encontrados hay anotaciones a lápiz, en otros las firmas de los médicos y observaciones sobre los fármacos a utilizar para tratar a los pacientes. También se incluyen los regímenes a seguir por los enfermos, la mayor parte de los cuales estarían hospitalizados.

El hallazgo se produjo el mismo día que Esperanza Aguirre anunció que los ciudadanos madrileños podrán elegir médico y hospital.

"Y han tirado más informes"

Varias empleadas del servicio de limpieza del viejo hospital Puerta de Hierro aseguran que han visto papeles con datos personales de pacientes en la basura.

Fichas con datos personales -nombre, apellidos y DNI- e informes relativos al estado de salud de los pacientes». C., empleada de limpieza del hospital Puerta de Hierro, no tiene la menor duda de lo que vio el pasado jueves en los contenedores de basura cercanos a las puertas de descarga de camiones.

El inminente traslado del centro al nuevo edificio ubicado en Majadahonda ha provocado una febril y apresurada gestión documental que ha llevado, al parecer, a desechar muchos papeles. Entre las innumerables cajas, archivadores, circulares internas y libros médicos que se han convertido en desperdicios, también hay «información confidencial relativa a los pacientes».

No era la primera vez
Varios compañeros del equipo de limpieza del centro no dudaron en corroborar la versión de C., explicando que en la última semana habían advertido, hasta en dos ocasiones, que las bolsas de basura arrojadas a los contenedores tenían un contenido poco habitual: legajos en los que figuraban datos personales, además de análisis y otras informaciones que revelaban la situación clínica de numerosas personas que recibieron atención sanitaria en el centro madrileño.

Estos trabajadores fueron testigos de cómo varios miembros del sindicato del hospital, al ver el material documental desparramado por el suelo y los contenedores, dieron orden de destruirlos por completo para eliminar el riesgo de que estos datos, confidenciales según la Ley, llegaran a manos equivocadas.

Según C., «ante la llamada de atención, varios funcionarios y miembros de la seguridad del centro, se apresuraron a recuperar el material que se había desechado». Sin embargo, tal y como afirma la trabajadora, esta situación no era nueva. «Esto se produjo el jueves, pero varios compañeros nos han venido con la misma historia, por lo que sabemos que ha sucedido más de una vez», aseveró.

A la incierta situación laboral que padece el personal no sanitario del hospital Puerta de Hierro -donde se prevén numerosos despidos en fechas próximas- se suma ahora lo que ellos consideran una irregularidad en la gestión de la información relativa a las personas que reciben cuidados en el centro. «No es normal» -sentencia C.- «Nunca había visto una cosa igual».

La limpiadora comenta que cualquier persona que se acerque a los contenedores, por el motivo que fuere, «aunque sea para recoger material de oficina que se haya desechado, que es como nos enteramos nosotros y mucha gente del hospital», tiene la oportunidad de apoderarse de documentación confidencial «y hacer con ella lo que le venga en gana».

Foto: www.elmundo.es

Nombre, DNI, Dirección.. y Anemia: dos de los análisis encontrados.

Son lo que parecen. Dos de las analíticas encontradas ayer en el Puerta de Hierro, que responden en realidad a dos análisis hematológicos de pacientes que presentan datos anormales de leucocitos, eritrocitos, plaquetas y reticulocitos. Para rematar la violación a la Ley de Protección de Datos, todo viene acompañado del Documento Nacional de Identidad, dirección y nombre del paciente en cuestión. Son dos de las aproximadamente 65 medias cuartillas encontradas en un contenedor junto a los módulos del centro sanitario.

Por J. Sanchez y S. Rubio

La protección de los datos de salud

Con la cautela que debe presidir el análisis de los hechos relatados, resulta sorprendente que no sea la primera vez que esto ocurre. Pese a la existencia en nuestro país de una estricta normativa cuyo objeto es la protección de la privacidad, la intimidad y los datos de carácter personal, lo cierto es que no es la primera vez que tanto en el ámbito sanitario como en otros sectores de la actividad empresarial pública y privada se han dado supuestos idénticos o muy similares.

Sin desmerecer otras consideraciones relativas a la confidencialidad y privacidad, destacamos que la normativa sobre protección de datos de carácter personal existente en nuestro país (Ley Orgánica de Protección de Datos y, en el ámbito sanitario estatal, la Ley de Autonomía del Paciente) reconoce el derecho fundamental a la protección de datos de las personas y recoge una serie de obligaciones para quienes poseen y tratan dichos datos.

Tal normativa es consciente de que determinados datos, como los de la salud (calificados por la norma como «sensibles») son merecedores de especial protección, lo que comporta para aquéllos tanto un agravamiento de las sanciones previstas en caso de inobservancia como de sus obligaciones. Entre éstas se incluyen las que pretenden evitar supuestos como el que nos ocupa.


Por Miguel Geijo Castany es asociado del Departamento de Tecnologías de la Información de Garrigues

Basura con nombre

La identidad es, en esencia, lo más sagrado que del individuo manejan las instituciones públicas. Somos una realidad alfanumérica, un conjunto de datos combinados. Y toda esa mercancía conforma un morse secreto que cada uno maneja como quiere. La parte más delicada de ese alijo puede que habite en los archivos de los hospitales. La intimidad de un hombre se reparte a medias entre su alcoba y el fichero de un centro sanitario. De ahí que el gesto cafre de abandonar centenares de informes de pacientes en la basura del desahuciado Hospital Puerta de Hierro sea un agravio perverso por lo que denota de desidia, desinterés y frivolidad en el uso de información privada.

No basta con el que consejero Güemes, el capataz de Sanidad en el gobierno de la Comunidad de Madrid, pueda un día pedir disculpas -que debiera-. Se trata de algo más complejo. La protección de datos del ciudadano supone uno de los puntales del Estado de Derecho. A nadie le importa si la vecina se ha limado las varices o que el tío de la ferretería tenga la sangre escarchada. Ahora sabemos que en algunos de nuestros hospitales se juega a la brisca con la baraja de los expedientes. Y luego la baraja, que son los papeles del enfermo, va a la puta calle. Las sotas de los análisis se quedan para alfombrar la acera hasta que pasan los de la basura, o los otros, y ahí está uno, abierto en canal en un informe.

La basura también es una fuente. El detritus de una institución pública dice mucho de sus modales, de sus costumbres, de sus perversiones. Y de sus gestores. En el caso del Hospital Puerta de Hierro ya sabemos que a algunos les importa un huevo dónde acabe el expediente que le canta un cáncer a un paciente, o que le descubre un papiloma a una bailarina.

Eso, de algún modo, es delictivo. Pues lo poco que le queda a un ciudadano es saber que el íntimo papel que alerta del repunte de su colesterol sea un día incinerado cuando ya el colesterol le haya incinerado a él, o viceversa. Pero que su angustia, su dudosa salud, su análisis de rutina no acabe por el suelo en la trasera del chiringo, con la foto, el nombre y el número del DNI por si alguien tiene alguna duda. Muchas gracias.

Por Antonio Lucas

Fuente: www.elmundo.es
17.09.08

Suplemento Temático: Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD)

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