El argelino Ahmed Brahim es un destacado dirigente de Al Qaeda que hasta su detención en Barcelona preparaba una página web para difundir los discursos de los jeques islamistas que propugnaban la yihad. Así lo considera la Sección Segunda de la Audiencia Nacional, que le ha condenado a 10 años de prisión por pertenencia a una organización terrorista, como había solicitado el fiscal del caso, Pedro Rubira.
La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Ricardo Rodríguez, explica que Brahim contactó en abril 1998 con un alto dirigente de Al Qaeda que ya había participado en proyectos similares, como la puesta en marcha de emisoras de televisión (en Chipre) y radio (en Turquía). Se trata de Mahmoud Mahmoud Salim, Abu Hajer, condenado por los atentados de Kenia y Tanzania y que un mes más tarde viajó a Palma de Mallorca para reunirse con Brahim.
Los contactos «con importantes miembros radicales extremistas» se extendieron a El Tunecino, que acabó integrándose en la célula del 11-M y se suicidó en Leganés. El teléfono de El Tunecino constaba en la agenda telefónica como Islamic friend (amigo islámico), y Brahim reconoció al tribunal que se habían encontrado en alguna ocasión, aunque, dijo, sólo porque El Tunecino le ayudó a buscar una casa.
Material informático
Pocos días antes de su detención, Brahim mantuvo una conversación con un jeque saudí, «criticando el hecho de que 'miles de musulmanes estén muriendo sin que ningún musulmán levante la mano', sin entender cómo él [Brahim] 'ha aportado su dinero, su sangre y su sudor y no le dejan trabajar por su religión', y que 'si a él lo llamaran para hacer la yihad, él la haría'».
La investigación llegó a la Audiencia apenas dos semanas después del 11-S, cuando la Guardia Civil solicitó al juez Ismael Moreno que permitiese pinchar el teléfono de Brahim. Meses después, en el registro de su domicilio en Sant Joan Despí, los agentes se intervinieron de gran cantidad de material informático -incluidos 12 ordenadores- y documentación sobre media docena de jeques radicales cuyas prédicas y sermones, incluidas las fatwas, iban a introducirse en esa página de Internet.
La Sección Segunda -Fernando García Nicolás (presidente), Jorge Campos y Ricardo Rodríguez- destaca la importancia de la divulgación de las fatwas para el proyecto terrorista de Al Qaeda: «Sin fatwa no hay atentado. [...] La existencia de tal decreto islámico es fundamental por cuanto determina que un acto terrorista libere o no al shahid (mártir) de cualquier freno moral y sentimiento de culpabilidad».
Ante el tribunal, Brahim explicó que su intención sólo era crear una web en francés para difundir el islam entre los musulmanes europeos que no manejan el árabe. La Sala no sólo no considera válida la explicación, sino que sostiene que el propio Brahim podría ser considerado como jeque islamista. Entre otros elementos, recuerda que en el uso de su derecho a la última palabra reconoció que «en un viaje a Alemania estuvo en la Mezquita, rodeado de fieles, explicando el Corán».