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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 5 de agosto de 2009

Bin Laden resiste

La CIA cree que el emir de Al Qaeda, de 52 años, se oculta en las montañas de Pakistán

 

Vive Osama Bin Laden? El hombre que anunció al mundo que el terrorista saudí había sobrevivido a la invasión de Afganistán por Estados Unidos, en 2001, ya no puede responder a esta pregunta. Abu Laith al Libi murió el pasado febrero bajo una lluvia de misiles que arrasó como una tormenta de fuego una aldea en la región tribal de Waziristán Norte, frontera entre Afganistán y Pakistán, el nuevo feudo de las huestes de Al Qaeda y posible refugio del hombre más buscado del planeta.

Foto: El País

El veterano yihadista, escudero de Osama Bin Laden y dirigente del Grupo Guerrillero Islámico Libio, un movimiento asociado a Al Qaeda, saltó a la fama por el vídeo en el que comunicó que su emir seguía vivo; que miles de soldados norteamericanos y británicos desplegados por un país primitivo no habían logrado localizarlo con sus satélites y aviones Predator; que el Ejército más poderoso del mundo no era capaz de encontrar a un barbudo que a lomos de un burro huía con su cohorte hacia las cuevas de Tora Bora.

"Cuando entramos en Kabul estábamos convencidos de que varios meses después, lo que nos costara subir a las montañas de Tora Bora, caería en nuestras garras, pero nos equivocamos otra vez. Minusvaloramos a un tipo que golpeó en el corazón de nuestro país porque no le prestamos antes la atención debida", se lamenta un agente de la CIA, destacado entonces en el consulado de EE UU en Karachi (Pakistán), trasladado después a Europa y hoy operativo en Irak. Una prueba de la ceguera de los servicios de inteligencia norteamericanos la ofrece un dato simple y rotundo: el nombre de Bin Laden no apareció publicado en The New York Times hasta 1994. Se le describía como un financiero que apoyaba a grupos islamistas. El atentado contra el World Trade Center en Nueva York había sido meses antes.

Ocho años después de la invasión de Afganistán por Estados Unidos, la muerte del yihadista libio en su refugio de Waziristán Norte la anunció una web islamista -ahora hay más de 5.000 en la Red- y todavía se especula con la suerte de Bin Laden, el rico financiero saudí que en los años ochenta empleó su fortuna en ayudar a los talibanes a expulsar a los soviéticos de Afganistán, el samaritano que visitaba los hospitales para recitar el Corán a los yihadistas heridos, regalarles caramelos y apuntar la dirección de sus familias para enviarles un donativo anónimo. Ahora, Asif Alí Zardari, presidente de Pakistán, el epicentro del yihadismo mundial, apunta que "quizá Bin Laden ha muerto", pero reconoce que el temible ISI, servicio de inteligencia paquistaní, carece de pruebas. EE UU lo niega y su fotografía continua en la lista de los terroristas más buscados. Se ofrece una recompensa de 50 millones de dólares (37.512.000 euros) al que aporte indicios que conduzcan a su madriguera. El pasado 10 de marzo Bin Laden cumplió 52 años.

Desde que el libio Abu Laith al Libi acreditó que Bin Laden había sobrevivido a los bombardeos en su refugio montañoso de Tora Bora, a unos 50 kilómetros al sur de Jalababad, el dirigente de Al Qaeda ha ofrecido pruebas de estar vivo, un rosario de vídeos y grabaciones emitidas por la cadena Al Yazira, que se ha convertido en su plataforma preferida para saciar una de sus obsesiones: internacionalizar la yihad. La última puesta en escena de El Director, uno de los apodos de sus fieles, fue el pasado 15 de marzo en una grabación sonora en la que acusó a los países árabes "moderados" de conspirar contra la nación musulmana. El 14 de enero, el saudí apareció en un vídeo atacando a Israel por la ofensiva en Gaza.

Todos los vídeos de Bin Laden, incluyendo el emitido en 2003 en el que citó a España como objetivo, un anuncio macabro de la matanza en Atocha, han sido validados por expertos en imagen y voz de la comunidad de inteligencia norteamericana. "No hay dudas sobre su autenticidad. Los informes que recibimos de los servicios amigos indican que está vivo, pero aislado de su gente", asegura un responsable antiterrorista español. Hace sólo cinco meses, Michael Hayden, entonces director de la CIA, aseguró a los miembros del Consejo Atlántico de EE UU que Bin Laden vive y que se oculta en una zona no identificada de la montañosa frontera entre Afganistán y Pakistán. "Parece estar muy aislado de las operaciones del día a día de la red de la que está a cargo", dijo Hayden. El responsable de la CIA reveló que Bin Laden dedica su esfuerzo a sobrevivir y estrechar alianzas con grupos en el norte de África para atacar en Europa.

El Grupo Salafista para la Predicación y el Combate se ha convertido en su aliado en esta zona y amenaza con golpear a países como Francia y España. Bin Laden lo financió, prestó sus campos de entrenamiento en Afganistán y sus militantes son ahora su caballo de Troya en Europa. Ellos facilitaron otra prueba más de que el emir vive cuando aseguraron en un comunicado que Bin Laden les había autorizado a rebautizarse como Al Qaeda en el Magreb.

"Anhelábamos hacerlo desde el primer día en que nos unimos, pero hemos consultado al jeque Osama Bin Laden, quien transmitió su orden y decisión", señalaron en un comunicado. "Está vivo, la CIA no lo encuentra en el área tribal porque no tiene gente que hable pastún", asegura el profesor Rohan Gunaratna desde su domicilio en Singapur.

Bin Laden es un asceta que huyó de la decadente riqueza de su familia como de la peste. Se alimenta de verduras, yogur, sopa, pan afgano y no prueba la carne, según han relatado varios ex yihadistas, y dedica horas a la lectura y meditación. Lleva más de una década viviendo en aldeas tribales lejos de la civilización. El complejo subterráneo de Tora Bora donde se refugió tras los ataques del 11-S en 2001, construido con dinero saudí y bajo auspicio de los servicios secretos paquistaníes, contaba con hospital, mezquita, enfermería, sala de comunicaciones, biblioteca y dormitorios. Una ciudad secreta similar al complejo de Yayi, cerca de la ciudad paquistaní de Parachinar, donde geógrafos de la universidad norteamericana de UCLA creen se refugia el hombre que mantiene en vilo a los espías de todo el planeta.

Fuente: El País
03/05/09

 

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