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Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 27 de noviembre de 2009

El primer detector de "tsunamis" de Europa se instala en Cádiz

El laboratorio submarino podrá alertar de olas gigantes con 15 minutos de antelación

 

Conocer con antelación un tsunami como el que destruyó Lisboa el 1 de noviembre de 1755 es posible. Y lo es gracias a Geostar, el laboratorio submarino que acaba de instalar el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en el Golfo de Cádiz.

“Al menos permitirá avisar a la población con 15 minutos de antelación”, señala el investigador del CSIC de la unidad tecnológica marina y jefe científico de la expedición, Rafael Bartolomé.

Aunque el periodo de recurrencia de una catástrofe como la que arrasó Lisboa, provocando mas de 60.000 muertes, y cuyos efectos llegaron hasta Inglaterra suceden “como mínimo cada 2.000 años”, Bartolomé añade que Geostar es mucho más que un detector de tsunamis.

Cambio climático
El laboratorio está dotado de varios instrumentos para medir diferencias de presión y temperatura en el agua, movimientos de tierra y otros datos de interés para el estudio del cambio climático.

El investigador principal del proyecto, Juan José Dañobeitia, explica que “es una estación submarina de tres toneladas de peso con numerosos sensores. Tiene un sensor de presión, un sismómetro oceánico y un magentómetro, entre otros”.

Con estos sistemas, el laboratorio muestreará durante un año las variaciones en la columna de agua: salinidad, temperatura y conductividad, lo que aportará datos sobre la circulación oceánica y sus efectos sobre el clima.

¿Por qué solo un año? Porque es la duración aproximada de las baterías de litio del sistema, responde Bartolomé. A partir de ahí se decidirá si se conecta al continente mediante un cable de alimentación, en línea con el laboratorio estadounidense Neptuno.

Una instalación situada alrededor de la placa tectónica Juan de Fuca, entre las aguas continentales de los estados norteamericanos de Washington y Oregón y la provincia canadiense de Columbia Británica.

Grafico: La Gaceta

Actividad sísmica
Y es que la ubicación de este tipo de instalaciones es clave. Geostar se ha instalado a unos 100 kilómetros de la costa (a 60 millas del Cabo de San Vicente) y a una profundidad de 3.300 metros.

La zona ha sido seleccionada por su proximidad al área de contacto entre las placas tectónicas de Eurasia y África, una franja con actividad sísmica y de tsunamis.

El enclave, surcado por cientos de fallas, ya fue el origen del terremoto de 8,5 grados en la escala Richter que en 1755 sacudió no sólo la vecina Portugal. En España provocó más de 2.000 muertos y unas pérdidas materiales de 70 millones de reales de vellón. Una cifra que equivaldría hoy en día a 600 millones de euros.

Los científicos confían en que este laboratorio ayude a encontrar la falla vertical, las más peligrosas, que lo provocó.

“El problema de situar los terremotos es que todos los sismógrafos están en tierra y la triangulación para determinar el epicentro del seísmo no es exacta”, señala Bartolomé. A partir de ahora podrá triangular con una mayor precisión.

Hasta el momento no se sabía con seguridad la localización precisa y las condiciones tectónicas del citado terremoto. Datos que son importantes para la predicción de nuevas catástrofes.

“Igual que la invención del satélite cambió la forma de como percibimos la superficie terrestre, este programa cambiará nuestra percepción de los océanos y nos va a permitir comprender claramente cómo funcionan los ecosistemas marinos”, señaló Chris Barnes, uno de los directores del proyecto Neptuno.

Fuente: La Gaceta
17/11/09

Especial: Tsunami

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