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Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 18 de diciembre de 2009

Osama Bin Laden está cada vez más cerca de España

El Sahel es el nuevo santuario de Al Qaeda l Han encontrado allí un refugio privilegiado para la preparación de sus atentados. Los informes vinculan al Frente Polisario con la criminalidad y el terrorismo en la zona. Los desacuerdos de los gobiernos regionales y la inacción europea obligaron a EE UU a intervenir

 

La inquietud con la que los expertos en terrorismo internacional contemplan al Sahel contrasta con la indiferencia de la opinión pública mundial al encuentro de la región donde Al Qaeda más ha crecido durante los últimos años. Esta peligrosidad ha sido puesta de manifiesto en sucesivos informes de inteligencia. Desde el Foreign Office inglés hasta el Pentágono norteamericano pasando por el Quai d’Orsay galo o el propio CNI. Todos coinciden en señalar que, hostigados en contextos como Afganistán o Irak, los acólitos de Osama Bin Laden habrían encontrado aquí, en un auténtico no man’s land, lejos del poder efectivo de los estados y de las fuerzas militares internacionales, un refugio privilegiado.

Foto: La Razón

Es aquí precisamente donde Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) ha establecido su retaguardia, cuarteles generales y centros de operaciones, además de sus campos de entrenamiento para mouyahidines magrebíes. Es en el Sahel donde se planean buena parte de los ataques a cometer en los países de la zona, pero también en la infiel y cruzada Europa. Los potenciales terroristas acuden de sitios tan dispares como los suburbios de ciudades como Casablanca, Tetuán, Argel o Túnez, o las zonas áridas y desiertas más desfavorecidas del este mauritano o del gran sur libio y argelino.

El secuestro, en marzo de 2008, de dos turistas austríacos en el sur de Túnez a manos de terroristas próximos a la órbita de Al Qaeda y la facilidad con la que, en el plazo de pocos días, los reos fueron conducidos hasta la región de Tombuctú, al oeste de Mali, no lejos de Mauritania y a miles de kilómetros de donde fueron raptados, corroboraron todos los temores. Este suceso supuso un importante toque de atención sobre la peligrosidad de la región saheliana, la permeabilidad de sus fronteras y la incapacidad de los poderes en liza para ejercer un control efectivo sobre el terreno.

En esta franja inhóspita que transcurre a lo largo de media docena de países, desde Egipto y Sudán hasta el África occidental, los dispositivos de vigilancia se han mostrado ineficaces. Esto ha convertido al Sahel en escenario de todo tipo de tráficos ilícitos (drogas, tabaco, productos falsificados, seres humanos), de episódicas revueltas, como las tuaregs, y, cómo no, de una intensa actividad yihadista. Si bien existen enfrentamientos puntuales, informes de inteligencia apuntan a que terroristas, rebeldes y traficantes trabajan de forma conjunta.

Algunos informes han llegando a vincular al Frente Polisario, cuyos campamentos se encuentran en el sudoeste argelino, en estas actividades criminales, tanto en el secuestro de occidentales como en el contrabando y tráficos ilícitos. El European Strategic Intelligence & Security Center ha ido más allá, llegando a afirmar en algunos de sus estudios la connivencia e implicación de la organización independentista saharaui con Al Qaeda en la región. Varios son los hechos que sirven a este centro de inteligencia para llegar a esta conclusión, aunque destaca la detención de miembros del Frente en varios comandos y células desarticuladas en la zona.

Así las cosas, Al Qaeda busca hacer del Sahel un nuevo foco terrorista, a imagen de Pakistán y Afganistán en los años ochenta. Satélites de EEUU han detectado en el norte de Mali varios campamentos móviles de entrenamiento para mouyahidines. Permanecen abiertos unos pocos días y después se trasladan a otro lugar del desierto para evitar ser detectados.

EE UU interviene

Desacuerdos entre gobiernos regionales e inacción europea mediante, Washington se ha visto en la necesidad de atajar la situación. Tras poner en marcha la Iniciativa Pan Sahel, que perseguía entrenar y equipar a los precarios ejércitos de la región, en 2005 arrancó la Iniciativa Transahariana de Lucha contra el Terrorismo, cuyo colofón debiera ser el despliegue del Comando África de Estados Unidos (Africom). Sólo Túnez, Nouakchott y Rabat se han mostrado partidarios de la iniciativa Africom.

El principal escollo de EEUU es la resistencia de líderes como Muammar Gadafi y Abdelaziz Bouteflika, para quienes de cara a su opinión pública la presencia de una milicia extranjera en su territorio se antoja como una “ocupación colonial”.

Fuente: La Razón
06/12/09

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