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Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno.

 

Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 3 de mayo de 2006

La central de Zorita: cómo desmantelar una central nuclear

A las 23.59 horas del 30 de abril, el operador pulsó por última vez el botón de paro del reactor nuclear de Fenosa tras 38 años de vida

 

La gran cúpula roja que cobija al reactor, seña de identidad de la central nuclear de José Cabrera, al pie del río Tajo, en la comarca alcarreña de Zorita, desaparecerá del paisaje en pocos años.

La que fuera la primera central nuclear española, símbolo del desarrollismo franquista e inaugurada por el mismo general Franco, pone fin a su vida tras 38 años produciendo electricidad. PP y PSOE se pusieron de acuerdo para que el segundo Gobierno de Aznar negara la renovación del permiso de explotación, lo que supuso el cierre para siempre de Zorita.

Su clausura es un triunfo para la Junta de Castilla-La Mancha y su ex presidente, José Bono, que la llegó a llamar «vieja cafetera».También lo es para los ecologistas, que logran su primera victoria contra la energía nuclear. Posteriormente, lograron del presidente Rodríguez Zapatero un compromiso electoral renovado verbalmente en la Legislatura, de «cierre progresivo» de las otras centrales nucleares según vayan cumpliendo años y mostrando falta de garantías de seguridad. Lo mismo que justificó la clausura de Zorita.

El fin del reactor español más antiguo

 Gráfico: El Mundo
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El cierre nunca fue aceptado por el sector eléctrico, propietario de las nucleares. En el caso de Zorita, Unión Fenosa siempre ha mostrado su contrariedad: «Hay incoherencias en la medida.No tiene sentido no dejarnos funcionar hasta los 40 años de vida operativa. Pero lo asumimos y acatamos», afirma Víctor Sola, director de Generación Nuclear de la empresa. Por su parte, la presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), María Teresa Estevan Bolea, ha declarado que la central «hubiera podido continuar, sin ningunda duda», y que la decisión de cerrarla dos años antes de que cumpliera su ciclo «no obedece más que a una decisión política».

Tampoco están de acuerdo algunos ayuntamientos y vecinos de la comarca, que ven en peligro los impuestos, subvenciones, regalos y empleos. Fenosa ha prometido mantener el trabajo hasta 2015.

A las 23.59 horas del 30 de abril, el operador jefe de la sala de control de Zorita apretó el botón rojo de parada, que dejará caer unas barras de grafito dentro del reactor, para que los átomos dejen de chocar entre sí en cadena en el proceso de fisión del uranio.

En las siguientes 24 horas, el reactor irá reduciendo su temperatura hasta los 60 grados centígrados, lo que se llama «parada en frío». Hacia el día 12 de mayo se inundará el reactor de agua, se abrirá la tapa de la vasija y las grúas trasladarán debajo del agua las barras de uranio quemado hacia la piscina, para depositarlas junto a las demás que hay almacenadas desde el año 1983. El proceso llevará unos pocos días. Pero en vez de volver a recargar el reactor, la central entrará en una fase de reposo desconocida, hasta después del verano, mientras se enfrían algo el reactor y la tapa bajo el agua.

A partir de ese momento comenzarán los trabajos para preparar el reactor y descontaminar lo máximo posible los circuitos primarios y auxiliar, que son los que tienen mayor contaminación radiactiva.

Unión Fenosa tiene la obligación de entregar la central y sus residuos en la primavera de 2009 al gestor público, la empresa Enresa, que se hará cargo del paso posterior de demolición y trasferencia de todos los residuos nucleares.

Durante estos tres años, Fenosa procederá a encapsular el combustible nuclear gastado situado en la piscina, en contenedores especiales, que almacerá en seco en una nave cercana, que tendrá que construir en los próximos meses. La nave tendrá fuertes medidas de seguridad por el riesgo de esos residuos de alta actividad.

En los 12 contenedores especiales se alojarán las barras de uranio enriquecido gastadas durante años. Estos embalajes tendrán un blindaje de hormigón de 40 centímetros y estarán refrigerados por helio. Se quiere evitar que los 300 grados de temperatura del combustible irradiado se emitan al exterior y evitar cualquier fuga. Los residuos de media y baja actividad -como son las herramientas, ropas y materiales procedentes de todos los trabajos- se trasladarán al cementerio de El Cabril, en Córdoba, donde se alojarán en bidones rellenos de hormigón.

Durante estos años, Enresa procederá a levantar un mapa de la contaminación radiactiva, para evaluar los riesgos y proceder a descontaminar lo máximo posible. A partir de 2009 iniciarán los trabajos de desmantelamiento. En ellos se realizarán desde simples demoliciones de muros, al troceo dentro de la piscina mediante un robot -por su alta radiactividad y peligro- del mismo reactor y otros materiales, para poder guardarse y transportar fuera de la zona.

Sergún José Ramón Armada, director de la División Técnica de Enresa, «en Zorita no quedará nada». El desmantelamiento de la nuclear, que finalizará en 2015 costará a los españoles 170 millones de euros que ya han desembolsado en el recibo de la luz. Será preciso mover 95.000 toneladas de materiales. De ellos, 3.500 toneladas serán residuos de baja y media actividad.Otras 100 toneladas serán de combustible gastado de alta actividad y otras 35 toneladas también de alta de otros materiales.

Al final, 6.700 toneladas de alta actividad se llevarán a un almacén que el Estado construirá antes de 2010 en un lugar aún no decidido, donde habrá que vigilarlas durante cientos de siglos.

En la batalla de Zorita no hay vencidos. Unión Fenosa multiplicará por cinco su producción de electricidad, porque instalará dos grupos térmicos de 400 megavatios de gas en ciclo combinado.Los municipios recibirán los mismo impuestos. Los vecinos seguirán teniendo empleo en la nueva central. Y se añade otra gran ventaja: llegará un gasoducto que traerá nuevas oportunidades.

Las opciones energéticas con futuro, por Domingo Jiménez Beltrán e Ignacio Arriaga

Últimamente son frecuentes los artículos sobre la «reactivación nuclear», presentándola como la alternativa limpia y sostenible ante la crisis energética a la que parecemos estar abocados como consecuencia del cambio climático y del agotamiento del petróleo.¿Es ésta la mejor opción? La sostenibilidad del modelo energético es un problema global, pero nos corresponde examinarlo desde la perspectiva española, donde no podemos ignorar el alarmantemente elevado crecimiento de nuestro consumo, la ineficiencia energética, la elevada dependencia -cercana al 80%- y el consiguiente alejamiento de los objetivos del Protocolo de Kioto.

Las dos fases del desmantelamiento
 Gráfico: El Mundo
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Muy pocos dudarán en aceptar que las fuentes de energía con un potencial realmente relevante para cubrir las necesidades energéticas durante el siglo XXI son tres: la solar en sus distintas manifestaciones (eólica, biomasa, solar térmica de baja y de alta temperatura, y fotovoltaica), la nuclear (con la posible limitación de las reservas de uranio fisionable) y los combustibles fósiles (el carbón, en realidad). Y muchos consideramos que en el caso de la nuclear y del carbón todavía no disponemos de tecnologías que podamos calificar de sostenibles.

La energía nuclear de la que podemos hablar hoy es la energía de fisión, que usa como combustible uranio enriquecido con la tecnología actual, tal como lo corrobora un reciente estudio del MIT, que analizaba el enorme esfuerzo que sería inmediatamente necesario para que la fisión nuclear respondiera a los desafíos citados. Se han propuesto mejoras apreciables al diseño clásico en lo que respecta a la seguridad de funcionamiento, pero apenas en lo que respecta a los residuos, ni al coste. Los diseños avanzados -las llamadas centrales de cuarta generación- están todavía muy lejos de una explotación industrial. Y la tecnología nuclear actual sólo sería de transición: no hay combustible nuclear suficiente en el largo plazo, su uso no puede generalizarse a todos los países, dadas las economías de escala y las capacidades tecnológicas a las que obliga, y hay partes del ciclo del combustible que solamente unos pocos países detentan y son declaradas no transferibles ni desarrollables por otros. La tecnología actual no es sostenible; es ineficiente e incumple el criterio básico de no gravar a las generaciones venideras, que tienen que convivir con los residuos durante cientos de miles de años.

¿Disponemos realmente de otras alternativas? Lo prudente es contar con un amplio surtido energético, donde los estudios disponibles muestran que hay otras opciones con mayor potencial para enfrentarnos a los desafíos actuales, sobre todo si se ha de actuar con la urgencia que el caso requiere. A la vista de la presente situación de la opción nuclear, puede que sea preferible poner el grueso del esfuerzo en las renovables y el ahorro, dejando abierta la opción nuclear como opción de futuro solamente si las tecnologías progresan, con un apoyo proporcionado en I+D+i.

¿Nos salen así las cuentas? España necesita establecer el marco político y socioeconómico adecuado para racionalizar la demanda y optimizar la oferta, con una planificación energética indicativa que ahora no existe. Renunciar a analizar escenarios de futuro alternativos de interés para España es perder de antemano. Las cuentas detalladas nos dirán qué opciones tenemos a medio plazo y a qué coste, en un plan que combine acciones sobre el consumo y de promoción de las renovables con otras actividades dirigidas a la reducción de las emisiones y que, en su caso, permita prescindir de la opción nuclear en un plazo determinado.

El debate en España debe tomar en cuenta dónde tenemos una posición más ventajosa y sobre qué tecnologías incidir más, para obtener más a cambio en términos de esfuerzo económico y de I+D+i, como afortunadamente ya nos está ocurriendo con la eólica y empieza a ocurrir con la fotovoltaica, la solar de alta temperatura y los biocombustibles. Sólo hay una forma segura de fracasar y de que nos arrolle el futuro. Consiste en no anticiparlo y dejar pasar el tiempo en la inactividad.

Domingo Jiménez Beltrán es fundador del Observatorio de la Sostenibilidad en España e Ignacio Perez Arriaga es director de la Cátedra BP de Desarrollo Sostenible en la Universidad Pontificia Comillas.

Fuente: El Mundo
24.04.06

De Cerca: Sistema de Mando y Control en situaciones de emergencia radiológica o nuclear.Diálogo entre Eugenio Gil López y Rafael Vidal Delgado. Belt Ibérica se ha desplazado a la Sala de Emergencias (Salem) del Consejo de Seguridad Nuclear, para dialogar con el Subdirector General de Emergencias del CSN, sobre la importancia que tienen los sistemas de mando y control ante una emergencia radiológica o nuclear

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