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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 3 de mayo de 2006

Viudas de saharauis que lucharon con el Ejército español piden una pensión al Mnisterio de Defensa

El Ministerio les retiró el subsidio en 1999 alegando que aquellos militares eran marroquíes 220 ancianas reclaman una paga inferior a 200

 

A unas les movió el recuerdo del difunto marido, el ajado retrato denunciando el olvido junto a la cama. A otras, la necesidad de sobrevivir, el instinto de la madre que masca arena en el desierto para mantener a la prole. Allí han ido todas -Mannina, Aicha, Salka...- a sus 80 o 90 años, en vivífico goteo de meses, 220 ancianas viudas de saharauis haciendo hasta 1.400 kilómetros para ir desde El Aain hasta el Consulado de España en Agadir y luego regresar a casa en el día. A darle el poder al abogado y reclamar su pensión de viudedad. Porque, pese a la desmemoria, aquel rostro ajado de la foto era un militar español.

La delegación del Ministerio de Defensa en Las Palmas tiene desde el 11 de abril una petición con 10 alegaciones dirigida al ministro en la que se solicita resarcir a las 220 viudas olvidadas y «desbloquear la actual situación administrativa».

Lo que se pide está entre 50 y 200 euros mensuales por afectada, esposas de saharauis que fueron miembros del Ejército español. Pero el tiempo apremia como nunca, que ya han muerto varias octagenarias y nonagenarias a la espera de un sí al otro lado del Estrecho.

Estas pensiones se dieron con normalidad hasta 1999, cuando Defensa giró y dio a las viudas con la puerta en las narices. Su motivación, repentina: los saharauis pasaban a ser considerados marroquíes.

Lo dice la documentación oficial y lo tienen a orgullo muchos ciudadanos del Sáhara a pesar de todo cuando charlan alrededor de una hoguera: los saharauis combatieron en el Ejército español durante los años 30 y 40 en la Guerra de Africa y en la Guerra Civil. Todos tenían DNI de carácter bilingüe, donde se reconocía su condición de compatriotas.

Pese a que al principio la sala contencioso-administrativa del Tribunal Superior de Justicia de Canarias le dio la razón a dos viudas, el Tribunal cerró el grifo y no volvió a hacerlo. Cada una del centenar de reclamaciones que vino después es denegada. Defensa blande el artículo 17 de la ley 172/65: aquellos militares eran «personal marroquí» y las pensiones de entonces «no son transmisibles».

Pero hay un ramillete de hechos que da al traste con la cerrazón administrativa: la independencia de Marruecos no fue hasta 1956, los saharauis lucharon como españoles, y , por entonces -cuando el Sáhara Occidental era protectorado español-, eran reclutados como «personal indígena». Nunca como marroquí.

«El otorgamiento gratuito de nacionalidad marroquí (hoy de nacionalidad indeterminada hasta que se resuelva el referéndum de autodeterminación promovido por la ONU) es una gravísima injerencia de España, que carece de legitimación al respecto», señala la solicitud planteada el 11 de abril ante Defensa.

El abogado de las viudas, Jerónimo de León, conoce la historia de las ancianas que reclaman la cantidad, sus miserables condiciones de vida y lo que hicieron sus maridos. «Queremos ser recibidos por el ministro de Defensa o por quien se designe. Esta gente está en la absoluta miseria», dice De León. «Con una pensión de éstas, que en España no sería nada, allí puede comer un poco de cuscus y beber té una familia entera durante un mes... Las viudas se van muriendo en la espera. Se solucionaría con menos de lo que vale un tanque».

El centenar de casos que se está desestimando en Las Palmas ha sido recurrido ante el Supremo. Por otra vía, los otros 120 asuntos están en las salas octava y novena de lo contencioso-administrativo de Madrid. En el mejor caso, las viudas tendrán respuesta en septiembre de 2007.

Lo peor es el tiempo, claro. Porque no es la falta de ganas ni de necesidad lo que va a enfriar ese ascua encendida de justicia de las abuelas saharauis. Con sus achaques, la mayoría salió desde El Aaiun, Gueilmin, Tan-tan o Shma rumbo al Consulado de España en Agadir. Hubo que recorrer hasta 1.400 kilómetros, en 18 tortuosas horas de ida y vuelta, para tramitar su posible pensión.

Aquello se daba por bueno si se hacía justicia esta vez. Se debatió.Se vieron los pros y los contra. Entre todos recolectaron dinero para el periplo. Y hubo, por fin, suficiente para que aquellas 20 ancianas, las más delicadas, titanes de arena y memoria, pudieran hacer este postrero viaje en ambulancia.

Fuente: El Mundo
24.04.06

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

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