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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 5 de mayo de 2006

Zacarias Moussaoui es condenado a cadena perpetua por su vinculación con el 11-S

El único detenido por los atentados elude la pena de muerte por la falta de unanimidad del jurado - «¡América, has perdido; yo he ganado!», dijo el imputado nada más escuchar la sentencia

 

Zacarias Moussaoui, el único sospechoso detenido en Estados Unidos por su vinculación con los atentados del 11-S, fue condenado ayer a cadena perpetua. La falta de unanimidad del jurado le libró en último extremo de la pena de muerte.

«¡América, has perdido; yo he ganado!», fueron las palabras desafiantes del acusado nada más conocer la sentencia, al cabo de seis semanas de juicio y cuatro años librando un pulso rocambolesco con la justicia estadounidense.

Foto: http://images.usatoday.comAl menos tres miembros del jurado, compuesto por nueve hombres y tres mujeres, consideraron que Moussaoui, detenido tres semanas antes de los atentados, tenía en realidad poco conocimiento directo del 11-S. Otros tres estipularon que su papel en los ataques terroristas que costaron la vida a más de 3.000 personas era limitado.

La sentencia a cadena perpetua provocó división de opiniones entre los familiares de la víctimas del 11-S. Dos de ellos, Abraham Scott y Rosemary Dillard, expresaron sin embargo a las puertas del tribunal federal de Alexandria su satisfacción por el veredicto.«El jurado tomó la decisión adecuada», dijo Scott. «Ha quedado demostrado que somos una sociedad que trata con dignidad a los terroristas», declaró Dillard.

El presidente Bush advirtió, por su parte, que la sentencia de Moussaoui, «supone el final del caso, pero no el final de la lucha contra el terror».

Los abogados expresaron también su alivio por el hecho de que Moussaoui no será ejecutado. La tesis de que el acusado era en realidad un «expulsado» de Al Qaeda y que no participó directamente en los atentados por su escasa fiabilidad surtió efecto en el jurado, que más de una vez tuvo que soportar los exabruptos en inglés del ciudadano francés, de origen marroquí.

Por su parte, la embajada francesa expresó su satisfacción por la manera «ejemplar» en la que había transcurrido el proceso.

El jurado no tuvo en cuenta la alegación de supuesta enfermedad mental (esquizofrenia) hecha por los abogados, aunque sí aceptó algunos de los 23 factores atenuantes, así como otros dos factores agravantes que pudieron haber servido para condenarle a muerte: el conocimiento del «grave riesgo de muerte» que comportaba sus acciones y el haber participado en el «planeamiento sustancial» de los atentados terroristas.

Pena de muerte

Hace tres semanas, los 12 miembros del mismo jurado habían estipulado que el acusado era «elegible» para la pena muerte por tres cargos: por cometer actos de terrorismo trascendiendo las fronteras nacionales, por destruir aviones y por usar armas de destrucción masiva (en este caso, usar un avión comercial como misil).

Moussaoui les retó entonces: «¡No tendréis mi sangre! ¡Dios os castigará!».

El jurado tardó siete días y consumió 40 horas antes de hacer pública la decisión, a media tarde de ayer. La sentencia fue leída a puerta cerrada, en presencia del acusado y de decenas de familiares de las víctimas. Un portavoz del tribunal federal de Alexandria comunicó brevemente después que Moussaoui había sido condenado a cadena perpetua y que el jurado no había logrado la unanimidad necesaria para condenarle a muerte.

Zacarias Moussaoui, 37 años, fue detenido tres semanas antes de los atentados del 11-S por violación de las leyes de inmigración, después de haber levantando las sospechas por querer aprender a pilotar aviones comerciales en una escuela de vuelo de Minnesota.

Durante cuatros años, Moussaoui puso a prueba la paciencia del juez Leon Brinkema. Primero se declaró inocente, después culpable, más tarde renunció a sus abogados y decidió ejercer su propia defensa. Finalmente, durante el juicio en el tribunal federal de Alexandria que se prolongó seis semanas, admitió que sus planes eran pilotar un quinto avión que el 11 de Septiembre de 2001 debería haberse estrellado contra la Casa Blanca.

Durante todo el juicio, y hasta el momento final, demostró un comportamiento errático que al final ha redundado en su beneficio.Sus abogados alegaron que su implicación en el 11-S era mucho menor que la que él mismo había reconocido, en su afán por lograr «el martirio de la ejecución» y entrar por derecho propio en la Historia.

El "esclavo de Alá" que quería ser alguien
Fue un niño estudioso y un adolescente enamorado.Ante los tribunales se declaró 'el esclavo de Alá'. Zacarias Moussaoui quería ser alguien a cualquier precio. Nació en 1968 en San Juan de Luz, al suroeste de Francia, en una familia en crisis, hasta que en 1974, los niños -dos hermanos y dos hermanas- comenzaron a trotar por orfanatos y residencias mientras su madre, Aïcha el-Wafi, casada a la fuerza a los 14 años, intentaba separarse de un marido violento que pegaba a mujer e hijos.
Finalmente Aïcha el-Wafi pudo divorciarse y recuperó a sus niños.En Narbonne, donde se instalaron, 'Zac' y su madre mantuvieron una relación a veces tormentosa, aunque ella dice que fue un adolescente «divertido» y apasionado de Martin Luther King.

Con Karine, rubia y de ojos azules, vivió a los 16 años «una verdadera historia de amor», como él la califica, aunque el padre de la chica le tratara de «sucio árabe». A comienzos de los 90, el hijo de inmigrantes marroquíes se marchó a Londres: quería aprender inglés, soñaba con convertirse en hombre de negocios.Pero, una vez en el terreno su horizonte se ensombreció: Moussaoui rumiaba su odio hacia los «racistas» y se dejó seducir por los círculos fundamentalistas. Cuando en 1995 obtuvo un máster en Comercio Internacional, otro sueño se había instalado en él: la 'yihad'.

En Kandahar (Afganistán), cuna de los talibán donde permaneció entre 1997 y 1999, 'Ibn Omar al-Saharawi' -su nombre de combatiente- frecuentó las altas esferas de Al Qaeda, entrevistándose incluso con Bin Laden, pese a que algunos de los oficiales de la red islamista le juzgaban poco fiable y torpe.

Fuente: El Mundo
04.05.06

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

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