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Revista de Prensa: Noticias

Lunes, 17 de mayo de 2010

El niño bien de Al Qaida

¿Alguien sabe por qué Faisal Shahzad, un joven de buena familia, quiso provocar una mantanza en pleno Nueva York? Buscamos su pasado en el pueblo de Pakistán donde nació

 


Faisal Shahzal, de 30 años, abandonó Mohib Landa (en la imagen), su pueblo natal, en 1999 para ir a estudiar a una universidad de Estados Unidos

Los habitantes de Mohib Landa se quedaron boquiabiertos cuando vieron aparecer el nombre de su aldea en las noticias internacionales. Un escalofrío recorrió la espalda de Ina Yatullah al oír en la televisión que su paisano, Faisal Shahzad, había sido detenido por el atentado frustrado en Times Square, en Nueva York. «Temo que tomen represalias contra nosotros si Faisal se declara culpable de los cargos imputados (uso de armas de destrucción masiva y cometer actos terroristas más allá de las fronteras nacionales)»,  lamenta el vecino de Mohib Landa.

Desde que las autoridades estadounidenses detuvieron al sospechoso terrorista de origen paquistaní, de 30 años, el pasado 3 de mayo,  esta localidad de menos de 20.000 habitantes, en el distrito de Nowshera, a 14 kilómetros al sur de Peshawar, se ha convertido en el lugar más visitado por periodistas extranjeros.

Sus lugareños son gente sencilla, amable y con un nivel de educación más alto que otras comunidades campesinas de Pakistán. Llegamos con la siega del trigo y una densa nube de polvo blanco lo cubría todo. Los aldeanos parecen haberse acostumbrado a las visitas de occidentales y con agrado y curiosidad reciben al periodista extranjero.

Khan, de 53 años, se recuesta en un tradicional «charpai»  (camastro de madera, mientras recuerda el instante en el que vio la foto de su compatriota en la pantalla del televisor. «Tardé varios minutos en reconocerle. Hace más de 30 años que vivo aquí y apenas he visto a Faisal por el pueblo. Creo que la última vez que vino tenía unos 15 años».

Su padre, Bahar ul-Haq, ex oficial de alto rango del Ejército del Aire, emigró a un barrio pudiente de Hayatabat, cercano a la ciudad de Peshawar, cuando Faisal apenas era un niño. Además, la familia del presunto terrorista estadounidense tiene otra vivienda en la megaurbe de Karachi.

La casa familiar, donde han vivido tres generaciones, quedó prácticamente abandonada y,  para evitar que el Estado se apropiase de la vivienda,  un primo paterno lejano se quedó para cuidarla.  «Ahora son una familia distinguida que intenta superar sus raíces pueblerinas»,  matiza con cierto enojo el aldeano. «En mi opinión», continúa Khan, «no veo a Faisal, un joven de ciudad con gustos occidentales, relacionándose con grupos extremistas religiosos».

Desde 1999, Faisal Shahzad vive, prácticamente todo el tiempo, en EE UU. Cursó estudios superiores en la Universidad de Colorado y, posteriormente, un MBA (Master en  Administración de Negocios) en la Universidad de Bridgeport, Connecticut. En 2004 Faisal empezó a trabajar como analista financiero en la prestigiosa compañía de cosméticos estadounidense Elizabeth Arden y se casó con Huma Mian, estadounidense de origen paquistaní. La boda por el rito musulmán se celebró en Peshawar, capital de la conflictiva Provincia de la Frontera Noroeste (NWFP).

«Todo esto» del presunto terrorista paquistaní nacionalizado estadounidense «no es más que una conspiración contra Pakistán», interrumpe un joven que se presenta como Ayaz.  «La familia de Shahzad siempre se ha mantenido al margen de la política y no son nada tradicionales»,  insiste el vecino, antes de puntualizar que, en su boda, Faisal y Huma (Mian) «bailaron juntos», algo impensable en la tradicional mentalidad paquistaní.

Quien mejor conoce a la familia de Faisal es Kifayat Ali, que ejerce de abogado en el Tribunal Provincial de Peshawar. «Soy amigo de Bahar desde hace 20 años.  Quiero decir que no hay derecho; se está haciendo mucho daño a esta familia respetable con tanta basura», declara muy enojado este jurista.

Bahar y Zaitun, su esposa, han tenido que huir de su casa, acosados por los periodistas,  y ahora están alojados en un hotel en Islamabad «para que los dejen tranquilos».

«Los medios de información no están siendo responsables con su trabajo». Un día después de que se confirmara la detención de Faisal, la Prensa paquistaní publicó que su suegro, Mohammad Asif Mian, fue arrestado en Karachi,  aunque las autoridades paquistaníes no lo hayan confirmado.

«El señor Mian vive  desde hace muchos años en Dubái y ocupa un cargo directivo en una sucursal bancaria», continúa Ali. Tampoco hay evidencias, añade, sobre el supuesto entrenamiento de Faisal en un campo de reclutamiento talibán en Nizar Pur, a 20 kilómetros al sur de Peshawar.

«No hay ni una sola madrasa (escuela coránica) en las 355 localidades del distrito de Nowshera», argumenta Faisal Ahmad, alcalde de Mohib Landa y diputado en las cortes provinciales del Partido Popular de Pakistán (PPP) del presidente Asif Ali Zardari, viudo de Benazir Bhutto.

Según ha revelado la Prensa estadounidense, tras perder su empleo en Elizabeth Arden hace un par de años, Faisal comenzó a tener serios problemas económicos. Fueron sus apuros económicos los que le llevaron a vender su propiedad, una casa valorada en 273.000 dólares, en la Avenida Long Hill en Shelton, y mudarse con su mujer y dos hijos a un apartamento de alquiler cerca de la Universidad de Bridgeport. Los vecinos de Connecticut lo describen como una persona «fría y reservada».

Quienes lo conocen aseguran que, desde que comenzó a abrazar el islam, Shahzad «cambió de carácter y se volvió más intolerante». Una fuente de ISI –los todopoderosos servicios secretos paquistaníes–  comentó a esta periodista que «sólo Dios sabrá cuáles fueron sus motivos, pero  ser paquistaní en EEUU no es nada fácil». Las investigaciones en el caso de Faisal Shahzad, acusado de terrorismo internacional, siguen abiertas. Un equipo del FBI se ha trasladado a Pakistán para interrogar al padre de Faisal  y otros allegados para recavar información sobre su posible conexión con grupos terroristas internacionales y del país de origen.

El «terrorista solitario»

Las primeras pesquisas del caso llevaron a la mezquita de Bat´ha, donde se produjo la detención de Mohammad Rehan, miembro del ilegalizado grupo «Jaish-e-Mohammad (JeM)». Los investigadores vincularon a Shahzad con este movimiento islamista que en el pasado solía reclutar a jóvenes para llevarlos a campos de entrenamiento militar. Pero hasta la fecha no se han encontrado evidencias que relacionen al sospechoso con este grupo extremista.

La última de las hipótesis conduce a que el presunto terrorista paquistaní pudo haberse inspirado en los sermones on line del clérigo radical yemení Anwar al Awlaki y arroja nuevas dudas sobre su posible vinculación con grupos insurgentes en su país de origen.

A estas alturas, de poco servirá que se aclaren los hechos, pues a ojos de todo el mundo Faisal Shahzad es considerado el autor del atentado fallido en Nueva York. De la noche a la mañana, el hijo menor de una familia paquistaní liberal y acomodada se ha convertido en la nueva amenaza contra Estados Unidos tras el legendario Osama Bin Laden. Shahzad, el «terrorista solitario»,  ha sido capaz de aterrorizar al pueblo norteamericano con un puñado de billetes de cien dólares con los que compró una vieja camioneta Nissan de segunda mano, tres bombonas de propano, varios bidones de gasolina y material pirotécnico para fabricar el coche bomba que intentó hacer estallar sin éxito en plena Times Square.

La influencia de la «retórica asesina»

Con rotundidad, pese a la falta de pruebas tangibles,  la Justicia estadounidense ha acusado al Movimiento Talibán de Pakistán (TTP), aliado de Al Qaida, de estar detrás del atentado frustrado en Nueva York. Según el secretario de Justicia de EEUU, Eric Holder,  los hombres de Hakimulá Mehsud estuvieron «estrechamente implicados» en el fallido atentado con coche bomba en Times Square. Inicialmente, esta posibilidad había sido descartada porque el complot fue ejecutado de una forma tan descuidada y la bomba era tan rudimentaria que parecía el trabajo de un aficionado que actuaba solo. Las conclusiones de la investigación indican que «probablemente», el TTP  «colaboró en la financiación del atentado» y «entrenó» al autor del fallido atentado. Los investigadores describen al sospechoso como alguien influenciado por la «retórica asesina» de Al Qaida y de los talibán paquistaníes. Según el informe policial,  el acusado viajó a Pakistán «seis veces a lo largo de los últimos diez años» y trabajó para el TTP «durante varios meses en su último viaje, que se extendió desde mediados de 2009 hasta su regreso a Estados Unidos, en febrero, aunque no está clara la fecha. El paquistaní Faisal Shahzad, nacionalizado estadounidense, se enfrenta a penas de prisión que podrían alcanzar la cadena perpetua.

La posible implicación de los talibán paquistaníes ha llevado al Departamento de Estado estadounidense a considerar la inclusión del TTP en la lista de organizaciones terroristas internacionales. Los investigadores paquistaníes «no han encontrado ninguna evidencia que vinculen a Shahzad con el TTP u otros grupos que actúan en el país»,  afirma el departamento de Seguridad interior paquistaní.

 

Fuente: La Razón
15/05/10

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