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Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 3 de noviembre de 2010

Cada vez son más los estudiantes que pagan hasta 10.000 euros por una tesis doctoral

Internet ha engordado este tipo de fraudes. Existe una red de especialistas que distribuyen el material. Encargar una tesina de Medicina tiene un valor en torno a los 6.000 euros.

 

Hasta hace algunos años, lo habitual era encontrar en la escuela a algún estudiante realizando los deberes de otro un poco holgazán, a cambio de algún favor, o incluso a cambio de una pequeña cantidad de dinero. Con Internet, este pequeño fraude se ha institucionalizado y profesionalizado, hasta el punto de haber saltado de categoría: actualmente es posible encargar un trabajo de fin de carrera, una tesina o una tesis doctoral a través de Internet. El precio oscila entre los 700 y los 10.000 euros, según las diferentes ofertas disponibles en la Red y según la materia de la tesis. Lo más barato es encargar el trabajo a particulares de países de Iberoamérica, que se ofrecen también a los estudiantes españoles, comprometiéndose a utilizar el lenguaje técnico español, tal y como se habla en España.

Para encargar una tesis sólo es necesario contactar con uno de estos especialistas que se ofrece en Internet y en los anuncios por palabras de algunos medios, plantear el tema del trabajo y solicitar un presupuesto. En España, según las ofertas consultadas, una tesina de Medicina ronda los 6.000 euros, mientras que una tesis doctoral de Derecho se aproxima a los 10.000 euros. La mayor parte de las webs y particulares que ofrecen estos servicios exige un pago fraccionado que consta de un adelanto al comienzo del trabajo, un nuevo desembolso en la mitad del proyecto y el abono del importe restante en el momento de la entrega. Los servicios incluyen investigación, orientación, redacción e incluso preparación del estudiante para la defensa de su tesis.

El encargo de estos trabajos puede ahorrar al doctorando cuatro años de documentación, investigación y redacción, que se traducen en más de 7.000 horas de dedicación, según las estimaciones de la Facultad de Informática de la UNED. En las webs de mayor prestigio, aunque el precio es más caro, el éxito del trabajo está garantizado casi al cien por cien, así como la confidencialidad de todo el proceso, que resulta un elemento clave para el buen término de este fraude académico.

Desde el Rectorado de la Universidad Complutense de Madrid afirman que, “salvo que haya una denuncia, no es fácil de detectar” este tipo de irregularidades. No obstante, detallan que “hay un periodo de exposición pública que lo marca la legislación” en el que “cualquier doctor de la Universidad debidamente acreditado puede venir a ver la tesis, cómo está, y si hay un posible fraude o lo que sea”. Por su parte, uno de los responsables de la tramitación de tesis doctorales en la Universidad Europea de Madrid cree, en cambio, que es “muy difícil engañar al tribunal”. “Cuando el alumno presenta un material que no es de él, lo notas”, añade. Y, aunque reconoce que no han detectado casos fraudulentos de tesis compradas en su universidad, destaca que sí que es frecuente que los alumnos que preparan su tesis “encarguen la corrección de textos, estructura, la parte gráfica y otros detalles” a particulares y empresas que se dedican a estas tareas.

Consultado sobre estas prácticas fraudulentas, un portavoz del Ministerio de Educación afirma que toda la responsabilidad es de las universidades. “Quienes pueden decir si tienen constancia de esas tesis falsas son los centros donde supuestamente se estén presentando, no nosotros”. “Las universidades tienen autonomía y lo gestionan ellas”, explica.
Esta realidad ha llevado a las universidades norteamericanas a instaurar sistemas de detección de trabajos fraudulentos. Todos los textos presentados por los alumnos son escaneados por ordenador con potentes programas antiplagio antes de ser corregidos. Pero estos sistemas no sirven para la detección de tesis doctorales elaboradas por encargo, ya que éstas no se pueden encontrar colgadas en Internet.

Uno de los particulares que ofrece sus servicios de tesis doctorales de Derecho afirmaba realizar sus textos por menos de 350 euros. Consultado sobre el contenido de sus trabajos, mostraba muy limitados conocimientos de la materia, y presentaba sus tarifas mediante un correo electrónico atestado de faltas de ortografía. Quizá por eso, quienes dominan el creciente mercado de trabajos universitarios por encargo en Internet aseguran que “por menos de 2.000 euros es imposible encargar un trabajo decente”.




 

Fuente: La Gaceta
25/10/10

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

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