El metro se queda con tu cara
La Comunidad planea instalar un sistema que, con la ayuda de más de 6.000 cámaras de vigilancia, registrará el rostro de todos los pasajeros y los cotejará con una base de datos de «fichados» por la Policía. También controlará los equipajes
Unos 6.000 ojos nos vigilarán en el metro. Desde el momento en el que entremos en la estación hasta que terminemos nuestro recorrido, tanto si nos movemos por los pasillos como cuando permanezcamos dentro de los vagones, velarán por nuestra seguridad. No son ojos humanos, sino unas pequeñas cámaras capaces de enfocar a cada uno de los miles de rostros que cada día transitan por el suburbano madrileño. Capaces de captar los parámetros que hacen que cada una de las caras sean únicas, al igual que las huellas dactilares.

Desde hace un año, el Grupo Albatros, una empresa con más de ochenta años de experiencia en aplicar las últimas tecnologías al mundo de las infraestructuras ferroviarias, está instalando estas cámaras en los vagones y estaciones.
Poco a poco, este nuevo sistema de seguridad se irá implantando y, según los primeros cálculos, será en un año y medio cuando estará completamente terminado.
Por ahora lo que se está llevando a cabo es la instalación de la infraestructura necesaria para poder captar y transmitir esas imágenes.
Con una resolución que permite ver prácticamente cada detalle de las facciones de los pasajeros, se mandan hasta el centro que se encuentra en la estación de Alto del Arenal, en la línea 1, donde se centraliza el seguimiento de las cámaras de vigilancia, pero con la posibilidad de que lleguen hasta cualquier punto del planeta, según apuntan fuentes de la propia empresa.
A finales de año, la Comunidad de Madrid convocará un concurso en el que se adjudicará la contratación del software que gestionará todas las imágenes que cada día se registren.
Ante la magnitud de la información que pueden generar 6.000 cámaras que enfocan a cerca de un millón de personas que pasan por el metro madrileño se utilizará un sistema informático que pueda filtrar los datos y avise a los guardias en el caso de que aparezca una situación de alarma. Las aplicaciones que ofrece la informática acercan la realidad a una película de ciencia ficción.
A pesar de que existen otros sistemas, como el reconocimiento a través del exámen del iris o la huella del dedo, el elegido por la Comunidad de Madrid es mucho más rápido y evita que los pasajeros tengan que parar ante un reconocimiento.
Cuando una cámara enfoque a un pasajero podrá captar diferentes parámetros de la cara, como puede ser la distancia entre los ojos, la boca y las orejas, que conforman un molde facial que, al igual que la huella es única, cada persona tiene el suyo específico. En el momento que tiene ese molde puede compararlo, de forma casi instantánea, con una base de datos para saber si alguna de las personas que están en el metro forma parte de esa lista de buscados.
Una iniciativa que permitiría a la Policía elaborar un listado con delincuentes habituales, personas fugadas o perdidas, terroristas y gamberros con el fin de localizarlos en el momento que usen el suburbano.
Control de equipajes. Despúes de los atentados del 11-M en diferentes puntos de la línea de Cercanías, la Comunidad de Madrid decidió tomar medidas para intensificar la seguridad en el transporte público. Dentro de las posibilidades que oferta este software, una de ellas lanzaría una alarma en el momento que alguien se desprendiera de una mochila o maleta. Cuando una persona entra por la puerta es contabilizado como un único ente. Si decide dejar ese bulto el sistema lanzaría un mensaje al telefóno móvil del vigilante que se encuentra más cerca.
Además, una cámara seguiría al dueño del objeto y otra más se quedaría fija en él. El vigilante podría desde la pantalla de su teléfono ver todo lo que está pasando.
Seguridad virtual. Este software de reconocimiento tendría la capacidad de crear zonas de seguridad virtual. Sin necesidad de colocar elementos físicos emitiría una alarma si un usuario atravesase el perímetro que previamente se ha diseñado.
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En el plano de las instalaciones que aparece en una pantalla de ordenador los efectivos de seguridad pueden con el dedo dibujar un contorno alrededor del área deseada.
Un contorno que se puede modificar fácilmente y que servirá para evitar que intrusos entren en lugares como las cocheras al aire libre, donde actuan los grafiteros.
Esta herramienta también podría aplicarse a los dispositivos de emergencia que los pasajeros pueden accionar desde el interior. Las cámaras grabarían a quien lo haga y podría ser identificado en el caso de que fuera relevante.
Última tecnología. Desde la consejería de Transportes se han iniciado conversaciones con cuatro empresas diferentes para conocer en profundidad este nuevo sistema de seguridad, que podría suponer la creación de un nuevo centro de vigilancia que complementaría a los dos existentes, en Nuevos Ministerios y Alto del Arenal. En el caso de la línea 14, Metrosur, las actuales cámaras ya están preparadas y sólo habría que cambiar el actual software.
En un año y medio se calcula que dos tercios de los vagones ya contarán con estas cámaras y estará presente en todas las estaciones.
Por ahora desde el Gobierno regional se desconoce con exactitud el coste económico de este proyecto.
Posibles errores. Por el metro de Madrid pasan cada día cientos de miles de personas. Teniendo en cuenta que la lista de sospechosos que puede elaborar la Policía, según los primeros cálculos, estaría entre los doscientos y trescientos rostros, se espera que el margen de error sea bastante reducido.
Desde el Grupo Albatros, que conoce en profundidad el funcionamiento de este sistema y ha trabajado en la modernización de metros como el de Chicago o Washington, se asegura que los fallos serán escasos.
Cuando se habla de seguridad se prefiere ante la duda actuar, ya que la molestia que se le ocasiona al pasajero puede ser muy reducida frente al peligro que se puede evitar.
Se confia en la alta fiabilidad de este sistema, que prácticamente es infalible ante los delicuentes. A pesar de que intenten modificar su aspecto exterior los puntos que se toman como referencia no pueden ser cambiados. Pueden cortarse el pelo, ponerse gafas o gorros, pero la distancia entre los ojos no se puede variar.
Incluso, se tiene en cuenta que los músculos se encuentren hinchados por un golpe o una intervención.
El sistema lo que hace es medir los centímetros que existen entre huesos o cavidades óseas que difícilmente pueden ser ampliadas o reducidas.
En unos meses se conocerá el alcance del proyecto y las condiciones del concurso público.
Fuente: La Razón
21.05.06
Suplemento Temático: Videovigilancia
Suplemento Temático: Biometría