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Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 3 de marzo de 2011

Tecnología 100% española para hacer a los buques invisibles al radar

 

Podría tratarse del guión perfecto para una película, pero es la realidad que viven diariamente cientos de investigadores en España. Su trabajo es mucho más esclavo y con poco reconocimiento social. En su hoja de ruta, una hipótesis y tras ella miles de horas en un laboratorio para intentar confirmarla. Muchos de esos proyectos acaban abandonados a su suerte en un archivador, mientras que otros sí consiguen llegar a buen puerto.

Tal es el caso de Antonio Hernando, catedrático de Físicas de la Universidad Complutense de Madrid que en el año 2000 comienza a investigar las posibilidades de un material metálico del tamaño de un cabello, que combinado con una serie de elementos químicos tiene la propiedad de absorción de ondas electromagnéticas. Una tecnología que, de llegar a desarrollarse, podría hacer invisibles al radar los objetos metálicos de gran tamaño como los buques de guerra.

Hernando se empeñó en probar su teoría, entró en contacto con varios emprendedores cualificados y decidió hacer una ‘spin off’ universitaria contando con el apoyo económico de varios empresarios madrileños. Los primeros años fueron lentos y muy duros. Siempre estaba de fondo la incertidumbre de que la investigación no llegase a buen término o que los inversores dejasen de apoyar el proyecto por el alto riesgo que asumían.

Tras nueve años de trabajo en el laboratorio, consiguieron que
INICAP, el fondo de capital riesgo gestionado por Möbius se fijase en ellos e invirtiese 1,5 millones de euros con los que podrían hacer realidad el sueño de saltar del microscopio a las pruebas a gran escala.

“Hay que desmitificar a los fondos de capital riesgo”, asegura Santiago Álvarez de Cienfuegos, CEO de Micromag. “Son personas como tú o como yo que lo único que buscan son oportunidades de inversión. Nosotros tuvimos la suerte de contar con Möbius que además de capital aportó gestión. Sin su inversión no hubiésemos conseguido que Micromag diese el salto al nivel en el que nos encontramos”.

Empezaron a producir la fibra metálica por kilómetros. Su principal problema fue encontrar la manera de romper esos filamentos en trozos, ya que cada kilómetro del material tan sólo pesa 20 gramos. Una vez conseguido, mezclaron la fibra con un compuesto y luego probaron a 'disimularlo' aplicando pinturas, siliconas, etc: "El resultado es un elemento que el ojo humano es incapaz de distinguir y que mejora la supervivencia de una unidad”.

Contaron con la ayuda de la Armada Española para llevar a cabo las primeras pruebas reales en julio de 2009. Durante un mes dispusieron de una patrullera de 45 metros de eslora con 35 personas a bordo. Mezclaron las fibras metálicas con el compuesto y la pintura y comenzaron a cubrir el buque a brochazos. Las primeras pruebas confirmaron que Hernando estaba en lo cierto. La patrullera de 45 metros de eslora aparecía en la pantalla del radar como si fuese una inofensiva lancha. “Ya no éramos un proyecto de i+d. Habíamos conseguido desarrollar una tecnología novedosa a nivel mundial y que realmente funcionaba. Fue entonces cuando entendimos que era el momento de generar negocio”.

Cuando la OTAN es tu principal cliente

Desde entonces, el tiempo comenzó a correr más rápido. Gracias al apoyo del Ejército de España asistieron a una reunión de la OTAN en Washington donde pudieron mostrar a 22 países las bondades de su tecnología: “La presentación levantó pasiones”. Desde entonces, comenzaron a tener reuniones con varios ejércitos. A través del P4R y del ICEX consiguieron el hito de crear una huella comercial en mercado más importante del planeta, el de Estados Unidos. Actualmente la empresa también está presente en otros mercados europeos, hasta el punto que la parcela internacional supone casi la mitad de sus ingresos.

Como emprendedores e innovadores, la primera barrera que tuvieron que salvar fue la financiación, aunque más tarde la confidencialidad se convirtió en la particularidad de su negocio: “Estamos en un mercado completamente opaco. Nuestro sector es completamente diferente al resto. Aquí te encuentras con otro tipo de barreras más infranqueables y te enfrentas a muchas cláusulas de confidencialidad”.

Ahora trabajan para exportar su tecnología a otros fines que no sean exclusivamente militares. Actualmente están implementando su inteligencia en recintos que quieran aislarlos de las ondas de telefonía móvil, como las centrales nucleares. También han encontrado un nicho en el mercado de los aerogeneradores que suelen ubicarse fuera de los espacios aéreos porque interfieren con los aparatos de navegación: “Gracias a nuestra tecnología, ahora se abre la posibilidad de ubicarlos en cualquier terreno sin poner en peligro al tráfico aéreo".

Actualmente cuentan con una planta de producción en Las Rozas, en Madrid, en la que trabajan doctores, físicos e ingenieros: “Es un proyecto 100% español. Estamos demostrando que aquí también se pueden hacer cosas muy importantes y de trascendencia a nivel mundial".

 

Fuente: Cotizalia
25/02/11

Suplemento Temático: Nuevas Tecnologías aplicadas a la Seguridad

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