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Seguridad de la Información y Protección de Datos.

 

Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 8 de septiembre de 2011

Los padres y sus peripecias para controlar a su hijos en Facebook

 

Decidieron mantener sus vidas separadas mientras están en Facebook. Ambas, madre e hija, son usuarias de la red social, pero no son amigas en esta comunidad.

Para Diana M., de 38 años, fue la mejor decisión, porque es una manera de confiar en su hija de 16 años. “Es su espacio de comunicación y hay que respetarlo”.

Diana abrió la cuenta en Facebook porque tenía muchas amigas que ya pertenecían a esta red y deseaba interactuar con ellas.

Su hija abrió la cuenta en Facebook bajo su consentimiento y, sobre todo, respetando sus reglas.

La primera es no aceptar a gente extraña a la red, aunque parezcan ‘buenas gentes’. Para esta joven madre, este es uno de los mayores riesgos, porque en Internet no se sabe quién está detrás de la pantalla del computador.

La segunda regla es ingresar a Facebook solo una vez al día y por un tiempo máximo de una hora.

Para Jairo Carrillo, ingeniero en Sistemas y especialista en seguridad informática, uno de los mayores peligros a los que se exponen los usuarios, sobre todo los más jóvenes, es publicar información privada que podría ser empleada por personas malintencionadas.

Esto se suma al hecho de que muchos pequeños usan la red por debajo de la edad permitida legalmente. En el caso de Facebook, el mínimo de edad es 13 años.

Según un estudio publicado por Consumer Reports, a escala global unos 7,5 millones de niños menores de 13 años usaron activamente Facebook en el 2010. Se calcula que 20 millones de usuarios de la red social son menores, 7,5 millones aún no tienen 13 años y más de 5 millones no llegan a una década de vida.

Carrillo precisa que con la aparición de las redes sociales los padres tienen hoy más dificultades para identificar quiénes son los amigos de sus hijos, sus estados de ánimo, sus deseos. Antes, recalca, todo esto era más fácil de indagar con la plática directa.

Para Jaime Castro, especialista en nuevas tecnologías, es inevitable que los niños ingresen a redes sociales, como Facebook.

Lo importante, apunta, es mantener un diálogo con los hijos para que se expongan las oportunidades y los riesgos que supone tener una cuenta. Es partidario de supervisar, con cierta regularidad, sus actividades virtuales.

Según el estudio Menores y redes sociales, elaborado por la Universidad de Navarra, en España, las comunidades sociales afianzan las relaciones personales de los niños y jóvenes en el mundo real. Aunque más del 85% admite que navega solo, quienes usan redes sociales son más proclives a navegar en compañía de amigos y con sus hermanos. Poquísimos usan Internet con mamá, papá o un profesor al lado.

La investigación estuvo basada en más de 8 000 entrevistas a menores y adolescentes de 78 colegios. Esta investigación indica que los muchachos practican más conductas que pueden entrañar riesgos como relacionarse con desconocidos o dar información sobre sí mismos. Las chicas son más cautelosas.

En una ocasión, Diana M. intentó que su hija la agregue como amiga, pero desistió cuando se enteró que hay opciones utilizadas por los chicos para evitar que sus padres vean lo que publican. Jairo Carrillo advierte que Facebook pose un menú de seguridad minucioso y lo interesante es que solo pocos saben de su existencia. Con este se puede especificar si la información puede ser asequible solo a los amigos o restringirla por completo a una o varias personas, como los padres.

Sebastián M., de 15 años, cree que los padres deberían confiar más en sus hijos y no estar tan pendientes de vigilarlos.

Él es hijo único y abrió su cuenta en Facebook desde hace dos años. “Tengo cuidado en no agregar a gente que no conozco. Mis padres me lo han dicho”. En varias ocasiones, ha recibido solicitudes de personas mucho mayores que él para incluirse entre sus amistades, pero las bloquea inmediatamente.

Alexandra Vásquez, su madre, dice que es necesaria la supervisión para saber qué amigos tiene, pero los hijos no siempre tienen la apertura de mostrar esa información.

Solo en ciertas ocasiones su hijo le muestra alguna foto en la que aparece con sus amigos y eso solo ocurre cuando hubo una celebración especial.

Recuerda que en una ocasión, su hijo le comentó que “un fulano” mayor que él quiso que lo agregara en su perfil, pero él lo descartó”. Por eso -dice ella- es necesario estar siempre pendientes. Verónica Sánchez cuenta que no debe ser la única madre que tuvo que convertirse en experta en tecnología para poder supervisar a su hijo en Internet.

Para ella, la tecnología contribuye a crear niños sedentarios. “En mi tiempo, en las mañanas regresábamos a casa sudando después de jugar en el parque y las mamás nos tenían listo el juguito. Hoy, nuestros hijos se despiertan y, antes de desayunar, prenden la computadora para ver su cuenta. Pueden pasar horas en Internet”.

Liz de Salvador, en cambio, renunció a convertirse en una experta en redes sociales. Dice que le cuesta trabajo acoplarse al ritmo de la red social.

Tiene a sus dos hijos en Facebook y aunque intentó que la incluyan como amiga, cuando abrió una cuenta, ellos simplemente no compartían información con ella. Con el tiempo, la eliminaron. “Lo que más me preocupa de todo esto, es que pierdes el control de los guaguas”.

Para esta madre de familia, no es suficiente advertir a los hijos sobre los riesgos que pueden enfrentar. Uno de ellos, es la posibilidad de ser engañados con falsos usuarios de Facebook.

Quienes realizan estas tretas, por lo general, son personas sin escrúpulos que utilizan fotos de personas atractivas con datos falsos para intentar ingresar a las cuentas de niños y jóvenes.

Comúnmente, en las cuentas de Facebook falsas se emplean fotografías de mujeres u hombres atractivos. No es difícil identificarlos, porque, con frecuencia, publican una o dos fotos en el perfil y no tienen muchos amigos.

Para Ramiro Andrade, de 42 años, es un reto conocer la actividad de sus hijas en las redes sociales. Además, ellas pertenecen a más de una comunidad. Su esposa está más conectada con la tecnología, y es quien se ocupa más de monitorearlas en este entorno que para aún ella resulta ajeno.

Recuerda que en una ocasión comprobó que uno de sus nuevos ‘amigos’ aseguró tener 15 años, pero como era un total desconocido, quiso averiguar. Comprobó, con la ayuda de un familiar que conoce de informática, que al registrarse este supuesto amigo había dicho que se había graduado de la secundaria en 1973.

Este padre de familia compara a la plataforma Facebook con un campo minado, porque es un lugar donde hay potenciales pederastas, acosadores cibernéticos, gente especializada en realizar fraudes y en suplantar identidades. “Si los adultos podemos ser víctimas de un engaño, más aún los niños que, con frecuencia, suelen confiar en los demás”, advierte Andrade.

A los 10 años ya abrió su primera cuenta en la red

Liliana Martínez es madre de dos niños, uno de 11 y otro de seis. Cuando el primero tenía apenas 10 ya consiguió abrir una cuenta en Facebook, porque al ingresar el año de nacimiento, registró 1994, cuando en realidad nació cuatro años después.

Un día constató que en el muro alguien a quien su hijo no conocía lo insultaba. Enseguida buscó ayuda y bloquearon su cuenta para evitar que siga recibiendo toda clase de ofensas.

Aunque el susto duró algún tiempo, su hijo volvió a abrir otra cuenta; ahora tiene 11 años.

Liliana sabe que aún no cumple la edad requerida por Facebook para interactuar en esta comunidad, pero advierte que es inevitable restingir su uso, porque tiene amigos que también participan en esta red. Para los especialistas en seguridad, es difícil implementar restricciones de edad en Internet. En realidad, no hay una solución única para asegurar que los más jóvenes burlen el sistema o mientan acerca de su edad.

Liliana dice que supervisa todos los días la información que él coloca en este sitio. Conoce su contraseña e ingresa a Facebook para saber con quién se contacta.

Por supuesto, él desconoce que su madre tiene acceso a su clave.

Para Liliana es necesario monitorear a su hijo, porque “en la red lo cuentan todo”.

En un principio, Facebook fue desarrollado para que los estudiantes formaran una red de comunicación entre gente de su misma edad. En la actualidad, esta gigantesca red social está repleta de adolescentes, adultos y, por supuesto, niños.

Muchos usuarios de Internet han cuestionado las declaraciones de su creador Mark Zuckerberg, quien en una ocasión dijo estar en desacuerdo con que se les prohiba a los niños integrar esta comunidad .“Mi filosofía es que la educación debe comenzar a muy temprana edad. Por las restricciones no hemos comenzado ese proceso de aprendizaje”.

Los grupos defensores de la privacidad en EE.UU. advierten que tener un perfil en Facebook, en donde se puede mostrar dirección, fotos y más, es un peligro latente para los niños, pues estas páginas están al alcance de todos.

Consejos clave

Una herramienta útil es Control Kids. Se trata de un bloqueador de ‘Pop Ups’ que, además, evita el acceso a sitios indeseables, como pornografía. También registra todas las pulsaciones del teclado. Tiene una versión de prueba.

Los expertos sugieren que el computador del hogar esté en un lugar visible para que los padres puedan monitorear mejor a los hijos. Sugieren tener acceso a sus contraseñas.

Facebook cambió sus mecanismos previos de seguridad para implementar tres configuraciones de seguridad básicas: Solo Amigos, Amigos de Amigos y Todos. Estas opciones son más sencillas, ayudan a evitar posibles intromisiones.

El programa Social Guarda monitorea, cada cinco minutos, cuentas de sus hijos en Facebook, para buscar potenciales pederastas y extraños, así como acoso cibernético.

Tome en cuenta que la configuración de Todos permite que todas las personas en Internet puedan acceder a la información que su hijo proporciona.

‘Los datos que viajan con una fotografía’

Francisco Hallo
Máster en Ciencias de la Computación

Los riesgos a los que se enfrentan los niños en la vida real se han trasladado al entorno virtual. Así como hay niños que se burlan de otros en el colegio, por ejemplo, también hay muchachos que en las redes sociales hacen montajes de fotos para dejar en ridículo a otros niños. Los efectos son los mismos que en la vida real: depresión, aislamiento, humillación. Los chicos también están expuestos a los depredadores virtuales que se escudan en el anonimato que ofrece Internet para engañar. Ellos pueden capturar información privada de los pequeños, sin que ellos se percaten.

Por ejemplo, cuando un niño toma una foto con su celular y la sube a la red social, la información contenida en la imagen no es la única que puede ser observada.

Con frecuencia, los datos asociados, como hora en la que fue tomada, tamaño de la foto y datos la localización del usuario que la capturó. Este último dato se filtra, sobre todo, cuando se utilizan celulares con GPS. Aun cuando no se haya tenido la intención de mostrar estos datos, esta se transmite y vuelve aún más vulnerable a los usuarios.

‘El control a los hijos es una obligación’

Dennys García
Ingeniero en Sistemas Informáticos

Con la difusión del Internet y, en particular, de las redes sociales en los últimos años, el control y cuidado que deben tener los padres sobre sus hijos se vuelve una obligación.

Su uso libre y sin restricciones puede causar la fuga de información hacia delincuentes que pueden utilizarla para conocer los movimientos de sus víctimas. Para evitar esto, uno de los primeros pasos para los padres es ubicar la cuenta de sus hijos en Facebook para conocer qué información personal se publica al mundo.

Este primer paso permitirá tener una base para revisar los permisos de seguridad de la cuenta de sus hijos y de esta manera asegurarse que la información personal no se publique, o sólo se muestre a los contactos de Facebook y no a cualquier usuario.

Otro de los mecanismos de control para los padres es crear su cuenta de Facebook y unirse a la red de sus hijos para monitorear la información publicada. Finalmente los padres deben aconsejar a sus hijos para que no acepten cualquier invitación de Facebook, sino únicamente de personas conocidas. Es necesario un diálogo constante.

Fuente: El Comercio
22/08/11

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