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Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 5 de octubre de 2011

José María Vilamajo, detective privado: “No me gusta perseguir a los cornudos”

 

La cita es en la cafetería del Museo Reina Sofía. Nada es por casualidad en José María Vilamajo. Espera a su interlocutor en un lugar estratégico, donde puede observar sin ser viso. Sólo cuando ha visto lo suficiente, se presenta. Tras el encuentro, el periodista termina con la sensación de que el detective privado con el que ha hablado le ha grabado con alguna cámara o le ha sacado una foto. “No se preocupe. Le observé antes de que usted me viera y me quedé tranquilo”. Y no es paranoia, asegura. “En mis 38 años de profesión me han citado más de una vez con engaño y con la intención de darme un buen susto”, confiesa.

P.- Detective, investigador privado, espía …

R.- Las dos primeras, aunque a menudo se nos confunde con los espías. Es cierto que espiamos, pero lo hacemos para saber quién está espiando.

P.- ¿Es un trabalenguas?

R.- Hado contraespionaje. En el terreno industrial hay poco dinero para la investigación y algunos optan por espiar para robar el trabajo de otros. Mi función es descubrirlos.

P.- ¿Le gusta lo que hace?

R.- Mi trabajo es más que mi sustento y el de mi familia. Investigar es apasionante y es una droga, es como un opiáceo que te puede crear incluso problemas de dependencia.

P.- No veo su gadgetobolígrafo. ¡Cuánto daño han hecho las películas de detectives…!

R.- Para ser honestos, nos han hecho mucha publicidad, que ayuda a que seamos conocidos. Pero hay que explicar que nada se parece, ¡nada!, a cómo se trabaja en la realidad.

P.- ¿Qué servicios son los más solicitados?

R.- Hace 40 años se investigaban casi exclusivamente temas de infidelidad. Ahora vivimos del fraude, localizando a estafadores del mundo empresarial, financiero, laboral…

P.- Un consejo para un esposo o una esposa que quieran ser infieles y no ser pillados.

R.- Que no sean infieles. Un buen detective los pillará seguro.

P.- ¿Ha perseguido a muchos cornudos?

R.- No me gustaba y tuve la suerte de poder decir que no. (Se pone serio) Además, viví una experiencia horrible.

P.- ¿Quiere compartirla?

R.- Fue muy duro. El primer caso de mi vida fue el encargo de un señor para seguir a su esposa por una cuestión económica. Él me dijo que no le preocupaba si ella le era infiel o no, pero a mi me pareció que estaba preocupado. Descubrí que la señora le estaba poniendo los cuernos con un empresario. Se lo comuniqué al cliente y vi como se derrumbaba, como se convertía en una persona impotente y débil.

P.- ¿Tanto le marcó esa experiencia?

R.- En aquel tiempo, se avisaba a la Guardia Civil y al Juzgado y se entraba en la vivienda para sorprender a la persona en plena faena. La reacción de la señora fue tirarse por la ventana delante de nosotros. Tuve claro que no era ése el terreno al que me quería dedicar.

P.- Su profesión, ¿da alguna alegría?

R.- Muchísimas. Poder decir a un padre que has localizado a su hijo y que esta vivo cuando a lo daban por muerto, o confirmar a un empresario que la inversión que va a hacer le conducirá a la ruina porque hay una red de mafiosos de por medio… son ejemplos reales.

P.- ¿Algún momento duro?

R.- Durísimo. He participado en investigaciones de mucho nivel y una vez me llamaron para decirme que sabían a qué hora salía mi hijo del colegio y que no volvería a verlo nunca. Afortunadamente, llegué antes que ellos.

P.- Eso es muy duro

R.- Bueno… También cayó una grúa de 40 metros a sólo tres de donde yo estaba. Sucedió durante la investigación de las causas de un gran incendio y fue intencionado.

P.- De la lupa y la pipa de Sherlock Holmes, ¿a que se ha pasado?

R.- A la informática. Ahora estamos menos en la calle y más en el despacho, investigando en red. Y en la calle llevamos aparatos electrónicos que pasan desapercibidos.

P.- Pues esto es el final de la leyenda…

R.- Yo echo de menos estar 24 horas en un coche, orinando en una botella… Per es algo sentimental. Ahora somos más efectivos. Acabamos de localizar a una niña en la capital de Pakistán en 24  horas. Imposible sin los contactos a través de Internet.

P.- El caso irresuelto que le interese…

R.- Un gran incendio que se produjo en un edificio emblemático de Madrid. Creo que nos quedamos a medias. No pude desarrollar la investigación que yo hubiera querido. Hay interrogantes que no están despejados.

P.- Pongamos que hablamos de Windsor.

R.- Me quedé con las ganas de llegar al final. Lo cual no significa que el sobreseimiento fuera incorrecto. Pero me hubiera gustado profundizar en el móvil real del incendio.

P.- Si hay móvil, es que hay culpables…

R.- Podría.

 

Fuente: El Mundo
26/09/11

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