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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Viernes 24 de febrero de 2012

Exsoldados como profesores, apuesta educativa británica

'Troops to schools', Nuevo programa laboral

 


Los veteranos del ejército se convertirían en profesores de secundaria

Más de 120 veteranos del ejército británico han solicitado una plaza como profesores de secundaria
en Reino Unido a lo largo del último año. Además, son cerca de 4000 los exmilitares que durante el mismo periodo se han interesado por la posibilidad, patrocinada directamente por el Gobierno británico.

De hecho, se espera que durante las próximas semanas el Gobierno lance un plan integral o incluso una ley que regule la medida, aunque de momento sólo ha hablado de un plan que han denominado Troops to Schools –algo así como De las tropas a las escuelas–. El secretario de educación, Michael Gove, declaraba recientemente que “se trata de una gran oportunidad para aquellas personas que han servido a su país en uniforme: servir ahora a su país en las aulas”. La medida es una copia de
Troops To Teachers –más conocido como TTT–, un programa de los Departamentos de Defensa y de Educación del Gobierno de los Estados Unidos que ha entrenado a más de 16000 profesores desde 1994.

Pese a la controversia suscitada entre padres, pedagogos y medios de comunicación, Gove no escatima razones para implantar exmilitares en las aulas de secundaria: “Tienen muchas de las virtudes que los padres sienten que han desaparecido de nuestras escuelas y que necesitan ser restauradas: autodisciplina, objetivo y fe en la importancia del trabajo en equipo”.

Lo cierto es que la infantería británica perderá 7.000 efectivos hasta 2015, mientras que las fuerzas navales y aéreas tendrán que desprenderse de 5.000 soldados más cada una. Unos augurios que, de cumplirse, no sentarán nada bien a las maltrechas cifras del paro británico: la tasa de desempleo ya es del 8,4%, la más alta del país desde 1995.

“Parece diseñado por un guionista de Hollywood”

Esto es lo que nos comenta al respecto Gonzalo Guijarro, portavoz de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía –APIA–. “Es un disparate”, afirma. “Si se tiene un problema de falta de orden o de disciplina, no se me ocurre un modo más infantil de reaccionar que el poner a exmilitares al frente de las aulas”. Guijarro también ironiza con que “no hace falta un karateka para enfrentarse a una clase de secundaria” y denuncia que el problema de fondo es la falta de voluntad a enfrentarse con el problema real: “analizar cuáles son las carencias del sistema que puedan fomentar esa indisciplina”.

Jesús María Sánchez, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos –CEAPA–, se muestra igual de escéptico ante El Confidencial: “No es una medida ni ética ni profesional”, nos cuenta. “La autoridad es necesaria, pero no se impone; se gana a través de la pedagogía del ejemplo”. Para Sánchez, que también es miembro del Observatorio Estatal de la Convivencia, la incorporación de exmilitares al sistema educativo no puede sino empeorar “un problema integral” en materia educativa como lo es acudir siempre al nivel secundario: “Los problemas educativos quizás cristalizan en secundaria, pero se gestan en primaria: es ahí donde hay que incidir”, nos explica. En su opinión, las medidas necesarias pasan por la “formación psicopedagógica de los profesores” y a nivel integral, por “compararse con los mejores modelos”.

Y es que el Gobierno británico pretende fomentar la inserción de estos veteranos en el sistema educativo incluso cuando carezcan de formación universitaria: unos 100 están siendo entrenados para integrarse como mentores en centros educativos especialmente conflictivos, y otros –el Gobierno no aporta cifras– pasarán por un programa de formación para convertirse en profesores con la denominación de instructores. Esta, según los detractores, es la prueba de que la verdadera motivación del Gobierno no es atajar un presunto problema disciplinario, sino dar salida a un excedente de militares que el Estado no puede permitirse.

Y hacerlo, además, matando dos pájaros de un tiro. Los medios británicos airean el caso de Emma Owen, una antigua capitán que sirvió en Irak y Afganistán y que ahora es profesora de lengua en un centro de North Yorkshire. Cobra un tercio del salario que tiene cualquier otro profesor y puede permitirse el trabajo sólo porque su marido sigue en las fuerzas aéreas. Los profesores que recicle este programa no sólo no engrosarán las estadísticas de paro, sino que además cobrarán de las arcas públicas un salario considerablemente reducido.

La desprofesionalización de la enseñanza

Adnan Sawar
, un exsoldado que hoy ejerce como profesor, se muestra a favor del programa y esgrime como argumento la calidad formativa del soldado británico: “Nuestro ejército es ampliamente reconocido como el mejor del mundo”, asegura. Y la fama del militar, según él, es injusta. “Después de dejar el ejército tuve que enfrentarme a actitudes erróneas acerca del soldado. Las insinuaciones de que somos matones sin demasiado seso son frecuentes”.

Sin embargo, Sawar invita a imaginar a un joven de dieciocho años que después de recibir entrenamiento sobrevive a un fuego cruzado en Afganistán sin compañía, sin equipo, reportando a sus superiores y luchando a la vez por su vida con la ayuda exclusiva de un arma semiautomática. “En mi opinión –apunta Sawar– este joven se ha convertido en uno de los individuos más capacitados de nuestra sociedad”.

Irfan Khan, antiguo soldado de infantería, imparte clases en la Kingsford Community School de Newham. "Utilizo la disciplina y el entrenamiento que recibí para servir como un referente para los chicos. Los alumnos entienden que a través de la disciplina y vistiendo de manera profesional, pueden triunfar".

La referencia que hace Khan a su condición de referente no es gratuita. Esta propuesta estatal llega pocos meses después de que el secretario de educación, Michael Gove, asegurase echar en falta que los niños tuvieran más "modelos de referencia masculinos". El 25% de las escuelas de primaria en Inglaterra, unas 4000, no tienen profesores varones en plantilla.

Gonzalo Guijarro y Jesús María Sánchez, por su parte, ponen el caso de Reino Unido en continuidad con un problema que, aseguran, viene de antiguo: “la decadencia de la educación pública en detrimento de la privada”, en palabras del primero. A la hora de emprender la reforma “se aplaude la novedad, la idea, la originalidad” y el “integrismo pedagógico con palabras bonitas” mientras se destruye “el verdadero activo de un país, que es la formación de sus habitantes”.

Sánchez también nos comenta que medidas como estas responden al “estilo impositivo de los gobiernos, que proceden a las reformas sin consulta a la comunidad educativa”. Algo que no sólo “humilla a los profesionales”, opina este experto, sino que “resulta pernicioso para el país a largo plazo”.

Fuente: El Confidencial
02/02/12

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

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