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Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 5 de julio de 2006

Los bomberos valencianos tardaron seis minutos en acudir al lugar del siniestro y en 40 evacuaron a 19 heridos

Entre seis y siete minutos fue el tiempo que tardaron en llegar los Bomberos de Valencia al lugar del siniestro tras ser avisados del accidente de Metro

 

Acudieron en cadena. En primer lugar, aparecieron los profesionales del Parque Oeste. Medio minuto después llegaron los efectivos del Parque Central. Los especialistas de Campanar se desplegaron hasta la boca del suburbano unos segundos más tarde.

Un accidente provocado por exceso de velocidad
Gráfico: La Razón
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En conjunto, eran 11 unidades enviadas y 40 bomberos desarrollando la labor de rescate o extracción de las víctimas. Según matizó Julián Rodríguez, jefe del cuerpo de Valencia, «en 40 minutos se evacuó a los heridos... es un resultado muy similar al de los simulacros ensayados durante los últimos cinco o seis años».

Los bomberos rescataron a 19 heridos, «11 graves y ocho leves», tal y como explicó Rodríguez. «A partir de ahí, el resto estaba formado por personas fallecidas. Extrajimos hasta 41 víctimas mortales». El máximo responsable de este grupo de actuación en Valencia aseguró: «Todos los afectados fueron sacados sobre las 21.00 horas», estuviesen vivos o muertos.

Los servicios sanitarios se aproximaron al lugar también en un tiempo récord y sacaron a los heridos en menos de una hora. Se habilitó un hospital de campaña, y más de 30 ambulancias formaron el dispositivo establecido por la Generalitat en materia médica.

Nada más conocerse la gravedad del suceso, la Consejería de Infraestructuras y Transportes alertó a los servicios de urgencia de los hospitales Doctor Peset, General, Arnau de Vilanova, Clínico y La Fe. A su vez, se avisó a los centros de salud para que reforzasen los servicios médicos.

Los equipos de la Cruz Roja también se desplazaron a los lugares donde se concentraron los afectados. Decenas de voluntarios se repartieron la estancia en diferentes zonas.

Un dispositivo de esta ONG se desplegó ayer en la Catedral de Valencia, a las 19.00 horas, con motivo de la misa funeral oficiada por los fallecidos. El despliegue contó con cuatro ambulancias, dos psicólogos, 10 voluntarios y un puesto médico avanzado, ubicado en la plaza del Arzobispado.

Otro equipo de la Cruz Roja, compuesto por 14 voluntarios y una ambulancia, se aproximó a los tanatorios de Torrent y Massa nasa, donde trasladaron los cuerpos de los fallecidos que residían en la primera de estas localidades. La prealerta se mantuvo en los servicios de emergencia de la Asamblea Local de Aldaia, por parte de la ONG, por si allí se dirigían allegados de otras víctimas mortales.

El amplio dispositivo que se extendió por culpa de la accidente de la Línea 1 afectó, además, a 15 voluntarios de Protección Civil y a dos técnicos de la Dire cción General de Interior.

Las donaciones de sangre gestionadas por el Centro de Transfusiones de la Comunidad Valenciana se duplicaron en las últimas 24 horas debido a una afluencia masiva de donantes.

El Centro de Transfusiones calculó unas 750 donaciones en la provincia de Valencia, de las que 572 se practicaron en los tres puntos habilitados dentro de la ciudad.

Trabajos de rescate: dos grúas levantan desde la calle los vagones caídos del convoy siniestrado
Varias brigadas de bomberos de Valencia y empleados de Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana (FGV) ayudaron ayer desde el subsuelo a poner en pie los dos vagones del convoy accidentado. El trabajo se desarrolló en dos ciclos. El primer levantamiento se produjo a partir de las 5.00 horas para averiguar si había algún cadáver más bajo el suburbano, pero no se encontró ninguna otra víctima mortal. El segundo se inició horas después para extraer los furgones, colocándoles plataformas de deslizamiento debajo.

Arriba, en la superficie, dos grúas de grandes dimensiones eran las encargadas de levantar ambos vagones. Llevaban unas cadenas que enganchaban con el convoy al introducirse en seis agujeros que comunicaban la calle de Roig de Corella y el tren, situado a 20 metros bajo tierra. Los primeros boquetes perforados no coincidían exactamente con el lugar del enganche del convoy, así que procedieron con las perforaciones hasta que atinaron con el sitio justo.

La primera operación de levantamiento de vagones supuso que no se encontrasen más cadáveres en la zona. De este modo, se pasó enseguida a la segunda acción, que consistía en elevar el convoy tumbado para sacarlo del túnel. Durante esta última actuación, cuando el primer furgón caído quedó encajado en el gancho de la grúa, varios bomberos y trabajadores de Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana (FGV) colocaron una plataforma con ruedas debajo del vagón.

Fuertes golpes

A partir de entonces, pasadas las 15.00 horas, los efectivos trasladaron por las vías este furgón delantero, que tenía fuertes golpes, hasta llegar a la estación de Valencia Sur, donde se encuentran los talleres de los Ferrocarriles de FGV. Pasaron unas cuantas horas entre la llegada del primer furgón y la del segundo a este terminal.

Unas 40 personas trabajaron día y noche en el lugar del siniestro, donde también se dedicaron a recoger el material desprendido. Además de los bomberos de Valencia y los empleados de FGV, había agentes de la Policía Científica que investigaban las razones del siniestro. Al final se ha demostrado que un exceso de velocidad, a 80 kilómetros por hora, ha sido la causa que desencadenó la tragedia.

No obstante, el análisis de la caja negra del convoy está siendo clave para determinar el origen exacto del descarrilamiento. De su interior se pueden extraer, por ejemplo, las últimas palabras pronunciadas por el conductor, que es una de las 41 víctimas mortales.

La Policía Local ordenó ayer el tráfico en la zona del siniestro para evitar retenciones provocadas por el efecto mirón, al llenarse el entorno de gente que contemplaba las intervenciones de las grúas. Hubo pequeños atascos por culpa de que algunos conductores reducían su velocidad cerca del cordón policial.

La hija de un bombero atrapada alertó a emergencias al telefonear a su padre
Un bombero que estaba fuera de servicio fue el primer miembro de un equipo de emergencias que tuvo conocimiento del gravísimo accidente que acababa de ocurrir en la estación de Jesús de Valencia. El hombre, que en ese momento se encontraba en una consulta médica para ser sometido a una revisión, se llevó el susto de su vida cuando su hija, de la que no se ha precisado su edad, le llamó al teléfono móvil.

La joven, mayor de edad, transmitió a su progenitor que el convoy en el que viajaba acababa de tener un grave accidente y el bombero, que ha solicitado expresamente permanecer en el anonimato, comunicó rápidamente la noticia al parque central del Cuerpo, al que pertenece.

Esa fue la primera comunicación que los centros de rescate tuvieron del suceso del pasado lunes y que se acabaría cobrando 41 muertes. Un minuto después, llegaba la primera llamada de una víctima al teléfono de Emergencias 112 procedente de los túneles.

El bombero fuera de servicio llegó al lugar de los hechos al mismo tiempo que sus compañeros. Así, entró en el túnel, vestido de paisano, logró rescatar a su hija y la sacó del infierno sana y salva. La crisis de nerviosismo que sufría la joven obligó a su padre a acompañarla a casa, lo que le impidió continuar con los trabajos de socorro.

Como tantas veces en este tipo de tragedias, los actos de heroísmo también ocuparon un lugar destacado. Es el caso de Alfonso Correas, vigilante jurado, quien viajaba en el último de los vagones, que no llegó a descarrilar. «Oí un ruido muy raro, metálico, y rápidamente se produjo el accidente. Nosotros no llegamos a descarrilar, pero tuve que abrir las puertas del vagón para que pudiéramos salir. Lo que vi no se me olvidará jamás», recordaba ayer en declaraciones a ABC.

El hombre, al que aún ayer le temblaba la voz, recordaba que «tuve que hacer torniquetes, sacar a personas que estaban muertas... Pero, por lo menos, pude salvar a una mujer, que además estaba embarazada. Lo mejor es que también la niña ha sobrevivido». En cuanto a su actuación, le quita importancia y asegura que «sólo me he comportado como un ser humano».

Fuentes: www.elmundo.es
www.abc.es
www.belt.es
05.07.06

De Cerca: La Gran Emergencia Entrevista con Javier Navarrete, Ingeniero Industrial y profesor del Máster Ejecutivo en Dirección de Servicios de Emergencia (MEDSEM), por Silvia García, editora de www.belt.es

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