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Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno.

 

Revista de Prensa: Noticias

Martes, 4 de diciembre de 2012

Ecocolegios: construyen en España la primera escuela con certificación LEED

El Gobierno inglés ha decidido poner fin al sobrecoste en la construcción de centros educativos, renunciando no sólo a los grandes nombres, sino también a parte del espacio o las líneas curvas. Aunque en España los desmanes arquitectónicos no han pasado por estos edificios, las aulas son todavía ajenas a los principales sellos de sostenibilidad

 

Con la firma del prestigioso Norman Foster, la escuela Thomas Deacon de la ciudad inglesa de Peterborough se erigió como una de las escuelas más caras construidas en el país. Su coste superó los 62 millones de euros. Y el caso no es aislado. De hecho, en 2003 el Gobierno se embarcó en un ambicioso proyecto (Building School for the Future) para renovar 3.500 colegios en 15 años. En cuatro años se construyeron 42 de las 200 escuelas previstas, con un coste anual de un millón de euros por encima de lo presupuestado. Para evitar sobrecostes, se está revisando el plan para reducir el coste total de las próximas 261 escuelas a 3.100 millones de euros. A precios como los de Foster sólo saldrían 50. Para reducir costes unitarios, el periódico «The Guardian» informa de la intención pública de empequeñecer los espacios un 15 por ciento, las aulas hasta los 54 metros, hacer las zonas comunes como los pasillos más estrechos, renunciar a materiales caros como el Etileno-Tetrafluoro-etileno (EFTE) y a formas sinuosas o simples curvas en favor de octógonos estandarizados para todos los centros. La comunidad educativa o el Colegio de Arquitectos ha mostrado su preocupación ante la reducción de espacios comunes que quizá no garanticen el mejor ambiente escolar.

Aunque en nuestro país los desmanes arquitectónicos no han afectado a este tipo de infraestructuras, sí que se evidencia una escasez de sellos de sostenibilidad, tanto de la americana LEED como de la inglesa Breeam: «Breeam ha certificado 311 construcciones escolares en Europa (Reino Unido es una referencia), que van desde guarderías, a colegios, institutos y universidades, aunque en España no hay ningún edificio relacionado con la educación en proceso de evaluar. La escasez de infraestructuras con certificación energética es aplicable a cualquier edificación. La eficiencia energética y la sostenibilidad no fueron temas prioritarios durante muchos años, pero la crisis está siendo la puerta a un cambio. Nos estamos concienciando de que el derroche de recursos tiene implicaciones económicas (ahora que el dinero es un recurso escaso), sociales y medioambientales y una forma de fomentar ese cambio es precisamente empezar por los centros educativos. Una construcción sostenible puede aumentar la productividad hasta un 16 por ciento», opina Ana Luisa Cabrita, directora de BREEAM España.

El colegio San José de Calasanz de Barbastro (Huesca) ha nacido con la aspiración de convertirse en el primer edificio escolar con certificación LEED de España y el segundo de Europa y «ser una herramienta docente que transmita conocimientos y valores de sostenibilidad», explica Cristina Rodríguez, directora de proyectos e innovación de ABF Corporación, empresa responsable de la construcción, que acaba de colocar la primera piedra. Y todo con un coste de diez millones y medio de euros (unos 1.000 por m2). Acogerá 26 aulas en los casi 6.000 m2 reservados al edificio, El resto del espacio albergará las pistas deportivas, mientras que más de 2.500 m2 serán zonas verdes, sumando todas las cubiertas ajardinadas de especies autóctonas. Este tipo de techos reduce las islas de calor y las escorrentías y evitan pérdidas energéticas. Las previsiones de ABF es reducir un mínimo del 20 por ciento el consumo eléctrico y otro 20 por ciento el uso de agua, gracias a un combinado de medidas pasivas, energías renovables y un plan de reciclado. Un colector de lluvia de 230 m3 recogerá el agua precipitada para alimentar, tras un proceso de filtración, el sistema de riego por goteo. Parte de las cubiertas estará ocupada por 36 paneles solares térmicos que cubrirán el 70 por ciento de la demanda de agua para duchas y cocinas: «El momento crítico será los fines de semana con el uso del polideportivo», explica Rodríguez.

Sólo residuos forestales

Como exige el organismo americano que otorga el sello LEED se ha seleccionado cuidadosamente la parcela para asegurar la accesibilidad por transporte público, pero, además «se centra en la existencia de vehículos de baja emisión. En nuestro caso se plantea ocho plazas para coches eléctricos y para alta ocupación», continúa Rodríguez. Las maderas contarán con certificación FSC y el yeso, aluminio y acero será reciclado, así como las pavimentos de las zonas de juego estarán hechas a partir de caucho reciclado. Se ha planteado una instalación de biomasa de 400 kW para la calefacción y el agua caliente sanitaria, que funcionará con astillas, además de la instalación de dos pequeñas calderas de gas como apoyo para verano cuando la actividad se reduzca y la caldera se deje fuera de uso: «LEED considera como biomasa aquellos residuos forestales que no sean procesados. Para la fabricación de pellets necesitamos inferir energía y aditivos y esto altera el concepto de mejora energético», detalla Rodríguez.

Fuente: La Razón
17/11/12

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

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