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Seguridad de la Información y Protección de Datos.
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Revista de Prensa: Noticias

Martes, 19 de septiembre de 2006

Pasaporte biométrico

Pasaporte biométrico: ¿un peligro para la privacidad?

 

Hace unas semanas se ha entregado en Holanda el primer pasaporte electrónico. El destinatario es Atzo Nicolaï, ministro de Renovación Gubernamental y Relaciones del Reino. El nuevo documento está previsto de un chip que contiene datos personales como nombre, sexo, nacionalidad y número de seguridad social. El chip contiene además una foto digital del portador.

Foto: www.informarn.nl

El objetivo del pasaporte electrónico es impedir el fraude de identidad, combatiendo así el terrorismo. Sin embargo, según nos informa nuestro corresponsal Marcel Decraene, los críticos sostienen que el pasaporte es menos confiable de lo que parece, y que forma en realidad parte de un plan para crear una base de datos en la que tanto la policía como la justicia podrán fisgonear a gusto.

El uso del pasaporte digital se introduce bajo presión de Estados Unidos. Luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, los controles son mucho más severos. Los visitantes deben poseer un pasaporte electrónico o solicitar una visa por separado. Esta regulación iba a entrar en vigencia en octubre de 2005, pero los países miembros de la Unión Europea solicitaron un aplazamiento hasta agosto  de este año. Ya antes de los atentados, la Unión estaba planeando diseñar un pasaporte más seguro, pero desde el 11 de septiembre de 2001 el proceso se ha acelerado. Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Luxemburgo y Suecia ya tiene pasaportes biométricos.

Sin embargo, los especialistas sostienen que la biometría no es infalible. Jacob Kohnstamm, presidente de la Comisión Holandesa para la Protección de Datos Personales, no cree en los milagros de la biometría. Kohnstamm sostiene que hecha la ley, hecha la trampa. Las organizaciones terroristas acaudaladas siempre encontrarán una manera de evadir las medidas de seguridad. La biometría no es para nada infalible.

Bart Jacobs, catedrático en seguridad informática de la Universidad Radbout en Nimega, va aún más lejos. Jacobs sostiene que es fácil burlar estas técnicas, por ejemplo aplicando una membrana en el dedo con la huella digital de otra persona.

El pasaporte biométrico parece ser el preludio de algo más. El Gobierno planea crear una central de administración de documentos de viaje, una especie de banco de datos online donde se pueden verificar los datos de los pasaportes. Si es necesario, la policía y la justicia también podrán hacer uso de esta información. Los críticos manifiestan serias dudas sobre esta medida. Joris van Hoboken, quien trabajara para Bits for Freedom, una organización que se dedica a la protección de los derechos civiles digitales, considera esta propuesta como el comienzo del fin. Según Hoboken, tal propuesta hace surgir dudas sobre la manera en que el Estado garantiza los derechos civiles. Jacobs también rechaza la idea de un banco central de datos personales que permitiría al Estado controlar mucho más a la población. El catedrático se opone a que ciudadanos decentes sean tratados como criminales.

Kohnstamm muestra también muy poco entusiasmo ante la idea de un banco central de datos, pero no rechaza de antemano el uso de tecnologías biométricas. Sí considera importante que se debata a nivel social sobre el tema. Es la sociedad la que debe imponer límites al uso de la biometría, no que ésta limite a los ciudadanos. El que una tecnología exista, no implica que deba aplicarse. Kohnstamm considera además que no es buena idea tomar decisiones basadas en el miedo, en este caso el miedo al terrorismo.

Fuente: www.www.informarn.nl
29.08.06

Suplemento Temático: Biometría

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