Así los altos índices de paro y de accidentes laborales han hecho que el Archipiélago esté situado a la cola del país, ello aparejado a los informes de la UE que hablan de la escasa productividad en el trabajo, y que dejan un panorama nada halagüeño. Actualmente hay en Canarias casi 132.000 parados, por ello, eliminar el desempleo se ha convertido en un objetivo prioritario del Gobierno regional, que ha mantenido actuaciones en favor de la inserción laboral. Hay que tener en cuenta que a partir del mes de mayo los datos que se dan se obtienen en base a una nueva metodología del sistema de Información de los Servicios Públicos de Empleo (Sispe), por lo que no son comparables con los números de meses anteriores, que eran menores.
El Ejecutivo apunta que el desempleo no ha crecido en lo que va de año, pese al fuerte crecimiento de la población y la inmigración. Además, señala que en 2005 se han creado entre treinta y 35.000 puestos de trabajo y que el 61,5 por ciento de los contratos existentes son indefinidos. Estos datos positivos contrastan con el hecho de que los accidentes de trabajo sigan siendo un caballo de batalla. Este año han disminuido, pero este descenso se ha ralentizado con respecto a los dos años anteriores.
Por ello, el Archipiélago sigue estando entre las peores regiones del país, y por lo tanto, de Europa. En este sentido, la siniestralidad laboral en Canarias se redujo en los primeros once meses del año un 4,23 por ciento con respecto al mismo periodo de 2004, según la Dirección General del Trabajo. Asimismo, el número de accidentes laborales superó los 41.000 y de ellos 35 fueron mortales.