Ver Suplemento Temático...


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Martes, 12 de diciembre de 2006

Los inmigrantes copan ya tres de cada diez plazas en las unidades de elite del Ejército

Una cuarta parte de los foráneos alistados en las Fuerzas Armadas es mujer

 

La Brigada Paracaidista y la Legión acogen a la mayor parte de los extranjeros. Los países que más soldados aportan son Ecuador, Colombia y Bolivia.

La presencia de extranjeros en las Fuerzas Armadas es cada vez más significativa y nutrida. Prueba de ello es que el 30 por ciento del personal de las unidades de elite procede de fuera de nuestras fronteras.

Gráfico: La Razón

Con la profesionalización total de las Fuerzas Armadas (FAS), en 2001 surgieron los problemas de reclutamiento. Para intentar paliarlos, el Gobierno abrió las puertas al ingreso de extranjeros, pero con condiciones. Sólo podían ser el 2 por ciento del total de tropa y marinería y únicamente podían entrar en cuatro unidades: Legión, Brigada Paracaidista, Tercio de la Armada y Escuadrón de Zapadores paraidistas del Ejército del Aire. Además, para alistarse tenían que venir de países de habla hispana.

Pero estas medidas no acabaron de hacer frente al problema. Con José Bono al frente del Ministerio de Defensa, el Gobierno decidió ampliar el cupo de extranjeros hasta el 7 por ciento y abrir su ingreso a más unidades. Ayudado por medidas económicas y mayor estabilidad, logró que en poco más de un año ingresaran más de 5.000 efectivos en las Fuerzas Armadas, la mitad de ellos venidos de fuera.

Subida gradual

Desde esa reforma, acometida en diciembre de 2004, la evolución del número de extranjeros en las FAS fue gradual: en ese momento, sólo había 767 foráneos alistados, un 1,8 por ciento del total; un año después, ya eran 1.174; en enero de este año ya superaban los 2.500 y a día de hoy el total es de 4.064 inmigrantes.

Esta cifra supone que el 5,25 por ciento de los efectivos de las FAS es extranjero. Este porcentaje es menor que en la sociedad civil, donde es un 8 por ciento, pero poco a poco se van aproximando.

Una cifra especialmente significativa en brigadas como la Legión y los paracaidistas, las dos unidades punteras del Ejército, donde ya constituyen casi el 30 por ciento de sus soldados, algo provocado por el hecho de que fueran las primeras unidades en admitir extranjeros y las campañas de captación. Su presencia en estas dos brigadas se extiende ya desde los puestos de oficina hasta las compañías que primero parten a una misión.

De esos 4.064 extranjeros, 767 son mujeres, casi una cuarta parte de los foráneos. Los países que más soldados aportan son Ecuador, Colombia y Bolivia, y los que menos, Guatemala, Costa Rica y Honduras.

El ingreso de un extranjero en las FAS está regulado de manera que sólo puede entrar si previamente ha logrado un permiso de trabajo para España.

Para empezar, firman un compromiso de tres años. Durante ese tiempo, si quieren, pueden comenzar a tramitar la obtención de la nacionalidad española.

En esta línea, la Ley de Tropa y Marinería recoge que «a los extranjeros que hayan solicitado la adquisición de la nacionalidad española y cumplido los 6 años de servicios se les podrá ampliar el compromiso hasta un máximo de 3 años, sin que en ningún caso puedan suscribir el compromiso de larga duración hasta adquirir esta nacionalidad». Una vez lograda pueden firmar ese compromiso y aspirar a las escalas de suboficial y oficial.

Una profesión con ventajas

Ser inmigrante e ingresar en el Ejército es una buena opción si lo que se persigue es tener una vida estable en España con todas las garantías legales. Tiene sus ventajas, no sólo para la renovación del permiso de residencia, sino también para conseguir reagrupar a la familia que se ha quedado en el país de origen y conseguir la nacionalidad española. Renovar la residencia exige requisitos que cualquier soldado profesional podría acreditar, como son no ausentarse del territorio español durante más de seis meses de forma continuada, carecer de antecedentes penales y haber cotizado a la Seguridad Social un mínimo de 180 días al año. Traerse a la familia también es fácil. La Administración exige demostrar medios económicos suficientes, y un soldado puede hacerlo porque «haber cotizado en la Seguridad Social en la función pública se considera una garantía suficiente», dicen expertos en inmigración de la Confederación Española de Policía.

A la hora de obtener la nacionalidad, que un iberoamericano tarda en tramitar dos años (10 para el resto de extranjeros), la pertenencia al Ejército avala por sí sola su arraigo social en España y los medios de vida suficientes que se exigen por el contrato fijo del que disponen.

Marilyn Noboa, paracaidista ecuatoriana: «Por la bandera de Ecuador siento amor; por la española, respeto»
foto: La RazónHa saltado siete veces de un avión y cargado con ametralladoras

Tiene 19 años, lleva sólo ocho meses en la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares (Madrid) y ya sueña con irse a Líbano para participar en la misión de paz en la que trabajan más de 1.000 soldados del Ejército español. Vino de Tena (Ecuador) hace cuatro años y medio, pero sus padres se habían lanzado a la aventura migratoria hacía seis y habían elegido Valencia como lugar de residencia. Allí estudió hasta primero de Bachillerato. «Siempre me había llamado la atención el Ejército, así que busqué la manera de ingresar en él, pero yo quería que fuera la Brigada Paracaidista porque a mí siempre me han gustado el deporte y el riesgo. Creo que lo mío es vocacional», dice con timidez Marilyn.

Por su frágil apariencia, nadie podría imaginar que con su juventud ya ha cargado una ametralladora «MG», ha saltado siete veces en paracaidas, sabe disparar y ha superado las duras pruebas de acceso al Ejército con una formación previa de tres meses en Murcia, un verdadero «discriminador» de los que no sobrevivirían en sus filas. Todo esto antes de acceder a la unidad solicitada. El «lote» incluía desde pasar una noche sola en un bosque y hacer largas marchas hasta recorrer la «pista americana» (con actividades físicas que van desde el reptar por debajo de unos alambres, salto de obstáculos, sortear paredes...») con un fusil a cuestas porque «el fusil es nuestro novio, nos dicen en el curso». Nunca la han arrestado pero «aquí cuando un compañero hace algo mal pagamos todos, así que en una ocasión tuvimos que estar una semana entera sin ducharnos y comiendo raciones de previsión. ¡Qué mala está!».

Marilyn vive en las instalaciones que tiene la Brigada Paracaidista en Alcalá de Henares. Tocan diana a las 7 de la mañana. A las 8:00, llaman a formar. Después, a correr. Una hora entera de deporte diaria antes del desayuno, que se sirve a las 9:00. Pasado este tiempo, todos a sus obligaciones cotidianas en el Ejército. Ella trabaja en la oficina de información y de Protocolo con el brigada Luna, que dice que Marilyn tiene «un montón de guardaespaldas». «En la oficina donde trabajo somos todos como una familia. Aquí los inmigrantes no hacemos grupitos, todos somos uno más y las mujeres tampoco tenemos unos puestos menos duros por el hecho de serlo ni nos encontramos discriminadas. Eso no». Marilyn ha encontrado en el Ejército no sólo su primer trabajo y un medio de vida, sino también a su media naranja, un argentino destacado en Paracuellos del Jarama que trabaja como artillero. «A mí esto me gusta. Saltar en paracaidas es una sensación que nunca había tenido. Además, como soy delgadita caigo muy suave. ¿Que qué siento al defender otra bandera que no es la de mi país? Por la de Ecuador siento amor; por la española siento respeto, un gran respeto».



S. Hernández, paracaidista (Colombia): «Quiero irme a Líbano como francotirador»
foto: La Razón«Los extranjeros que están en el Ejército viven perfectamente integrados»

Sergio sabe ya lo que es la disciplina militar. Y le gusta. Nació en Colombia hace 22 años, pero ya lleva siete en España y tres y medio en el Ejército en uno de los cuerpos de elite, la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares.

Su padre, que trabaja con una furgoneta como repartidor, vino a España mucho antes que él, hace 14 años, pero hasta pasados siete años de estancia en el país no pudo optar por la reagrupación familiar. Fue entonces cuando se trajo a su hijo desde Bogotá.

Ingresó en el Ejército «porque me gustaba». En su caso, fue fácil. Vive en la madrileña localidad de Alcalá de Henares, así que el trabajo le quedaba cerca. «Yo ya sabía a lo que venía porque tenía algunos amigos y ya me habían contado cómo era la vida aquí».

Encontró en el Ejército una oportunidad de trabajo. «Estaba estudiando en el instituto y yo lo que quería era ponerme a trabajar, así que ésta me pareció una salida laboral bien remunerada.

El fusil por compañero
«A mí me gustan las misiones en el extranjero. Ya he estado en Afganistán, como “sniper” (francotirador). Teníamos que patrullar y afortunadamente no tuve que disparar. El próximo mes de marzo seguramente iré a Líbano a hacer lo mismo», dice con entusiasmo.

Sergio hace todos los días una hora de deporte. Y se nota. «Me gusta el riesgo y saltar en paracaídas, y las maniobras tampoco se me dan mal. Yo me paso todo el día con mi fusil, patrullando por la zona». Los inmigrantes firman un compromiso de permanencia en el Ejército por tres años. «No es posible marcharse antes si no es por baja psicológica», explica. Pero su ilusión es permanecer aquí siempre.

Sergio dice que los extranjeros que se han alistado en el Ejército están perfectamente integrados. «Para entrar es necesario estar en situación legal en España, pero se da el caso de que muchos tienen el permiso de residencia y no el de trabajo así que entrando en el Ejército encuentran una vía para legalizar su situación en el país». Cuando habla de mujeres militares se sonríe. «Aquí, en la Bripac de Alcalá hay un montón de mujeres inmigrantes. Yo creo que es por que a las sudamericanas les gusta esto... Es que somos la “caña” del Ejército de Tierra».

Fernando Carrasco, teniente paracaidista: «Son gente dura, lo dan todo»
foto: La RazónEl 40 por ciento de sus hombres proviene de cuatro países distintos

De los 30 hombres que el teniente Carrasco, español, tiene en la 8ª compañía de la II bandera paracaidista, el 40% procede de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Y está encantado con ellos. Los ve trabajar cada día, los ve entregarse y no duda: «Son gente dura, entregada, abnegada». Más aún después de que muchos de ellos hayan estado en Afganistán. «Eso les ha unido mucho», asegura el teniente.

Pero, ¿y servir a una bandera que no es la suya? «No se cuestionan si es su bandera o no, ellos vienen y lo dan todo. Además, están deseando ir a las misiones».

En su opinión lo más chocante son las expresiones. «Son muy brutos, dicen muchos tacos, pero la diferencia de lenguaje enriquece. Eso sí, son muy, muy respetuosos, muy subordinados y muy educados», algo que le produce satisfacción porque «nunca, ninguno de ellos se me ha puesto chulo. En cambio, españoles sí». El teniente no permite que no se integren, y añade que nunca ha visto ni el más mínimo conato de racismo.

Fuente: www.larazon.es
10.12.06

Noticias relacionadas:

* Los extranjeros que entren en el Ejército tendrán que aprender historia de España (26.05.06)
* El Ministerio de Defensa espera reclutar a 2.000 militares extranjeros a lo largo del 2005 (01.06.05)
* La futura ley de suboficiales recogerá un aumento de sueldo para 30.000 militares (11.05.05)
* Los años en el Ejército puntuarán como mérito para acceder a la Función Pública (04.05.05)
* La Ley de Soldados prevé reservar plazas para militares en las policías autonómicas y locales (21.04.05)
*
El Ministerio de Defensa pide más presupuesto para subir el sueldo a los soldados y los guardias civiles (20.04.05)
* El Ministerio de Defensa prima con tres pagas triples a los soldados de unidades críticas  (07.01.05)
* El Ministerio de Defensa abrirá el acceso de extranjeros a la Flota para remediar la falta de marineros (18.11.04)
* Las Fuerzas Armadas pierden 2.500 soldados profesionales en el primer año sin mili forzosa (22.01.03)

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

Esta noticia ha sido vista por 3569 personas.