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Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 21 de febrero de 2007

Edificio Windsor: el caso sigue abierto en la Audiencia Provincial de Madrid

La Audiencia Provincial tiene que decidir en los próximos meses si archiva el caso o admite que puede haber algún indicio de que el incendio fuera intencionado. Si así lo estimase, la sala exigiría nuevas investigaciones al juzgado de instrucción

 

El incendio del edificio Windsor sigue penalmente sin estar resuelto. El caso fue archivado por el juez al no existir indicios de delito y no hallarse acelerantes de combustión. Sin embargo, una de las partes, la aseguradora del edificio, apeló y el asunto se trasladó a la Audiencia Provincial de Madrid. 
 
Este órgano judicial debe ahora decidir si cierra la causa o admite que puede haber algún indicio de que fuera intencionado. La Audiencia podría abrir de nuevo el asunto si aprecia que puede haber algún tipo de responsabilidad penal. En ese supuesto, exigiría nuevas investigaciones al Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid.

Foto: Belt Ibérica, S.A.

En principio, la Sala II de la Audiencia Provincial no tiene fijada la fecha en la que resolverá el asunto del incendio del edificio Windsor. Casi con toda seguridad no será hasta después de la primavera. Con todo, lo más probable es que también la Audiencia decida dar por zanjado el caso penalmente. Será entonces cuando se abra la vía civil. La resolución definitiva de este asunto, por esta vía, puede tardar entre cuatro y seis años si llegara hasta el Tribunal Supremo, según fuentes jurídicas.

El titular del Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid, Mariano Ascandoni, acordó hace un año el archivo y sobreseimiento provisional del caso al no apreciar responsabilidad penal. En un auto dictado por el magistrado se acordaba el sobreseimiento. Asimismo, se hacía expresa reserva de las acciones civiles a los perjudicados, que deberían llevarse en su caso ante la jurisdicción civil.

Foto: Belt Ibérica, S.A.La resolución, en la que se hacía una detallada secuencia de los hechos, señalaba, al abordar el origen de las llamas, que del informe pericial de la Policía se desprendía que «únicamente se había determinado un solo foco primario de fuego, situado en la planta 21, despacho 2109». Esta dependencia, según indicaba el juez, estuvo ocupada por una empleada de la auditora Deloitte, desde aproximadamente las cuatro de la tarde hasta las 11 de la noche del día 12 de febrero de 2005.

No obstante, el juez indicaba a continuación que «los peritos sostienen que, tras las investigación realizada, no se observan indicios que evidencien la utilización de acelerantes de la combustión en ningún lugar del inmueble», con lo que no concurre, a su juicio, «indicio alguno que permita concluir en la intencionalidad del incendio».

Esta empleada, según el juez, admitió que durante el tiempo que estuvo en el despacho ese día fumó varios cigarrillos, el último una media hora antes de irse, pero aseguró que los apagó correctamente.

Por ello, estimaba el juez que no concurrían indicios «para poder establecer un engarce causal entre el consumo de cigarrillos por la citada esa tarde-noche en el referido despacho y el origen o propagación del incendio». Y al no existir base para concluir en sentido contrario, «salvo que se entre en el ámbito de la conjetura», el juez concluye que «no se infiere la existencia de responsabilidad, en el ámbito penal», tanto de esta empleada como de «cualquiera otra persona».

Por tanto, también hay «falta de significación penal» en la conducta de los vigilantes y personal de mantenimiento del edificio, que se atuvieron, según el juez, «a los parámetros normales de exigibilidad a tenor de la situación que se produjo». Sin embargo, los peritos de Alianza, la empresa aseguradora del edificio, atribuyeron a los vigilantes una cierta negligencia por no haber puesto todos los medios para sofocar el fuego desde su inicio. Nada más comenzar a sonar la alarma, un guardia de seguridad subió a la plana 21 y observó una llama de medio metro de altura que salía del suelo. Al no poder abrir la puerta no pudo apagarla.

El día del desastre, el Windsor se encontraba en obras, pero, según el juez, no se desprende que existiese motivo para «inferir relación causal entre aquéllas y el siniestro».

En cuanto a la magnitud que alcanzó el siniestro, el informe pericial elaborado por la Policía hacía referencia a la combustibilidad de los materiales existentes en un edificio de oficinas. Y, respecto a la actuación de los bomberos y sus mandos, también cuestionada por los peritos contratados por los dueños del Windsor, el juez destaca que no había ningún «indicio que permita tildar» su actuación «de no adecuada a efectos penales». Los peritos señalaron que los bomberos sólo atacaron por dentro el fuego durante poco más de 10 minutos, hasta que se dio la orden definitiva de evacuación.

Además, el juez señalaba que la ventana en la que aparecen posibles focos de luz o sombras de figuras humanas se puede ubicar en la planta 12. «Las sombras que aparecen no son producidas por un reflejo proveniente del exterior», según el juez, que añadía que, «aunque se pudiera admitir la posibilidad de la presencia de personas en el interior del edificio» en ese momento, «no existe evidencia alguna de que ello pudiera haber tenido alguna incidencia» en la causa o propagación.

Fuente: www.elmundo.es
12.02.07

Especial: Torre Windsor

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