Ver Suplemento Temático...


Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Lunes, 5 de marzo de 2007

Los mineros describen el descontrol de los explosivos en la mina Conchita

Los testimonios desmontan la versión de Trashorras sobre la dificultad para robar cartuchos

 

Raúl González, El Rulo, el minero de la mina Conchita que supuestamente proporcionaba explosivos a José Emilio Suárez Trashorras, dinamitó ayer la versión idílica y edulcorada que éste ha ofrecido en el juicio. Mientras Trashorras, acusado de haber vendido 200 kilos de Goma 2 a Jamal Ahmidan, jefe del comando islamista, aseguró el miércoles que de la mina sólo se podía distraer como mucho un cartucho a la semana, El Rulo describió una situación de descontrol absoluto, con explosivos y detonadores desparramados por la explotación y sin ninguna vigilancia durante los fines de semana.

El Rulo también detalló que no había ninguna vigilancia desde las tres de la tarde a las siete de la mañana en los días de labor.

En la sala del juicio fue mostrado un informe de la Guardia Civil de Asturias, que incluyó la proyección de un vídeo, que confirmó punto por punto la declaración de González. En una inspección ocular realizada por el instituto armado el 18 de junio de 2004, tres meses después de los atentados, y cuando ya Trashorras y varios de los mineros habían sido detenidos, los agentes encontraron en la mina varios kilos de explosivos abandonados.

Foto: www.elpais.com

 Documento del sumario sobre la visita de la Guardia Civil
a la mina Conchita

El informe detalla que en el nivel 1 de Mina Conchita, a los cuarenta y siete metros y medio de la bocamina, en un hueco de aproximadamente ocho metros cuadrados, a la izquierda de la galería, se encontraron ocultas entre unas cajas de cartón y otros objetos una bolsa de Goma 2 ECO, de color verde, de 2,5 kilos de peso, precintada, conteniendo 17 cartuchos, con la numeración 052T2525 (...); una bolsa de Goma 2 ECO, de color verde, de 2,5 kilos de peso, precintada, conteniendo 16 cartuchos numerados correlativamente desde el número 052T25253797 (...); una bolsa de Goma 2 EC, de color verde, de 2,5 kilos de peso, abierta, conteniendo nueve cartuchos con la numeración Z7F08 1; una bolsa de Goma 2 EC, de color verde, de 2,5 kilos de peso, abierta, conteniendo 18 cartuchos con la numeración Z7F08 1, y dos detonadores eléctricos del numero dos, de aluminio, tapón de color azul turquesa, signo número uno, sensibles de retardo de quinientos milisegundos (ms), color cables azul, grana, con una longitud de rabiza de dos metros".

En el exterior de la mina de caolín también fueron encontrados otros 16 cartuchos de Goma 2 EC. Es decir, un lote completo de dinamitas que deja sin sentido la falsa polémica de qué explotó en los trenes, sea por composición o por contaminación. Fue Goma 2 robada en Mina Conchita.

En el vídeo que se mostró en la sala, se podía apreciar el descontrol absoluto que existía en Mina Conchita, cómo el único elemento de seguridad era una barrera para coches, que se encontraba abierta casi permanentemente. y, además, los agentes explicaban que la mina estaba sin vigilancia todos los fines de semana y los días de labor desde las tres de la tarde hasta las siete de la mañana del día siguiente.

El fiscal pide 8 años de prisión para El Rulo por asociación ilícita y tráfico de explosivos, al considerar que el minero era el contacto de Suárez Trashorras en Mina Conchita y que gracias a él obtenía los explosivos. Pero El Rulo consiguió mostrar que cualquiera pudo ayudar a Trashorras a hacerse con los explosivos, debido a que las cajas de explosivos se encontraban en el interior de la mina sin vigilancia y que sólo los detonadores estaban guardados en minipolvorines, si bien, también había algunos repartidos por las galerías. Y como no había vigilancia, cualquiera pudo robarlos.

Todos los extremos sobre la falta de vigilancia fueron corroborados por Emilio Llano, capataz y responsable de la vigilancia y control de los explosivos en Mina Conchita hasta su detención en 2003, para el que el fiscal pide cinco años de prisión.

También se mencionó el expediente y sanción abierto a la empresa Caolines de Merilles, propietaria de Mina Conchita por una situación que facilitaría una posible sustracción de explosivos ajena a la explotación minera porque nadie custodiaba las instalaciones.

El desmontaje de las tesis de Suárez Trashorras se consumó con la declaración de varios personajes subalternos que también están procesados por tráfico de explosivos y que culpan al ex minero de su situación. Así, Iván Granados, al que también se piden ocho años de cárcel, aseguró que Trashorras le había ofrecido transportar una bolsa con explosivos a Madrid y que como se negó le dijo que se lo iba a ofrecer al menor G. M. V,. conocido como El Gitanillo. Granados le dijo que no hiciera eso porque el Gitanillo era un chavalín, pero luego supo por éste que efectivamente había llevado una mochila con explosivos a Madrid, que se la entregó a un "moro" y que Trashorras le pagó por ello 1.200 euros. Granados dijo también que Trashorras le había dicho que Raúl González, El Rulo, era el que le facilitaba los explosivos de la mina, aunque luego dijo que había dicho eso porque se lo había indicado la Guardia Civil.

Trashorras había negado el miércoles toda relación con el tráfico de explosivos pero la declaración de Granados, junto con el testimonio del Gitanillo, condenado en 2004, y las manifestaciones de Antonio Toro de que rafá Zouhier y Jamal Ahmidan querían explosivos, aleja cualquier duda al respecto.

Los dos tipos de Goma 2, mezclados en el suelo

La defensa del ex minero asturiano Raúl González Peláez, El Rulo, íntimo amigo de Emilio Suárez Trashorras, mostró ayer en la sala un vídeo y unas fotos para demostrar que el control de explosivos en Mina Conchita era un desbarajuste. Las imágenes, además, mostraban cómo aún entre junio y octubre de 2004, cuando la Guardia Civil fue a revisar la mina, se topó con cajas tiradas en las galerías de Goma 2 ECO y Goma 2 EC, amontonadas y tapadas con ramas, piedras y cartones. La primera carece de dinitrotolueno (DNT), pero la segunda, que estaba pegadita a la anterior, lo tiene en su composición. Si estaban juntas, ¿pudieron mezclarse, contaminarse o impregnarse?

Las imágenes muestran los polvorines a pie de tajo sin custodia, en una mina sólo protegida por una vallita, donde los fines de semana no vigilaba nadie más que tres perros de caza, no de vigilancia, que a veces estaban atados. Las fotos ilustran que en la bocamina del nivel 1, a 47 metros de la entrada, se amalgamaban dos bolsas de 2,5 kilos cada una de Goma 2 ECO y otras dos de Goma 2 EC. La misma situación se repite en otro tramo de la mina y en la galería ciega entre el nivel 1 y el nivel 2.

Si, como intentó demostrar el letrado Endika Zulueta, el descontrol de los explosivos era total, cualquiera podía ir a la mina y cogerlo un fin de semana, y las dinamitas estaban mezcladas, no cabe duda de que quienes fueron a robarla para el 11-M pudieron tomar unas ya impregnadas de DNT y otras que no. El DNT, de hecho, se ha convertido en uno de los últimos clavos ardiendo a los que se agarran los teóricos de la conspiración para negar la autoría islamista de los atentados y sostener la tesis etarra.

Un amigo de Trashorras dice que éste le ofreció 1.200 euros por llevar explosivo a Madrid 

Iván Granados Peña, uno de los amigos de José Emilio Suárez Trashorras, declaró ayer que el ex minero le ofreció en enero de 2004 llevar una bolsa de explosivos a Madrid a cambio de dinero. El acusado asegura que se negó y que, entonces, Suárez Trashorras decidió proponérselo al menor G. M. V., el Gitanillo, ya condenado por el transporte de Goma 2 a Madrid en sentencia firme. Granados declaró: "Me dijo que si quería transportar una bolsa con explosivos, que no me iba a pasar nada" y que a cambio le iba a pagar 1.200 euros.

Los miembros de la trama asturiana que pululaban en torno al ex minero describieron los ofrecimientos de Trashorras para llevar a Madrid distintas bolsas para entregárselas "a un moro", que todos identificaron como El Chino, suicida de Leganés y supuesto jefe operativo de la célula islamista.

Sergio Álvarez dijo que él llevó CD piratas a cambio de 600 euros, que no cobró, aunque fue recompensado con hachís y el pago de una deuda pendiente de 100 euros. Antonio Iván Reis Palicio aseguró que él llevó hachís en mal estado de vuelta a El Chino, con el que tuvo un desagradable incidente de robo y burla en Madrid.

Oferta rechazada
El único que confesó que la oferta fue directamente para llevar explosivos fue Granados Peña, quien dijo que rechazó la oferta. Ésta se produjo el 23 de enero de 2004, tras una noche de juerga con Trashorras, en las que estuvieron tomando "cacharros, cubatas". Ambos se fueron a una zona conocida como el Mirador, cerca de Avilés, en donde se pararon cuando ya oscurecía. "Yo me quedé en el coche y Emilio, que decía que iba a recoger unos DVD de caza, se fue andando, como media hora o tres cuartos. Luego vi cómo salía un bulto, una persona, que no me presentó ni hablé con ella", relató.

"Al regresar", prosiguió, "me dijo que si quería transportar una bolsa con explosivo, que no me iba a pasar nada. Le contesté que no quería llevar explosivos. Él me dijo que se lo iba a ofrecer a Babi [el Gitanillo]... Yo le dije que era un guaje [un chaval] y que no le metiera en líos", detalló Granados. Éste manifestó que, debido a su negativa, Trashorras se despegó de él y le dejó de hablar.

Granados se encontró con el Gitanillo por el barrio. Le contó que había hecho un viaje a Madrid y que le dio "a un moro" la bolsa que transportaba. Uno de estos "moros", asegura que le relató el menor, había estado en Avilés con el ex minero y que el propio Gitanillo los había acompañado a todos "a la mina y que se habían perdido. Yo no me lo creí mucho porque era un guaje con mucha fantasía en la cabeza".

Fuente: www.elpais.com
02.03.07

Especial: 11-M. Atentado en Madrid

Esta noticia ha sido vista por 638 personas.