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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Martes, 6 de marzo de 2007

Entrevista: Bruce Hoffman, experto antiterrorista de Estados Unidos. "Madrid y Londres confirmaron que la tarea de desarticular Al Qaeda estaba inacabada"

Bruce Hoffman, 52 años, es quizá uno de los expertos estadounidenses más famosos en contraterrorismo.

 

Foto: El PaísLleva muchos años en la RAND Corporation, un instituto privado de investigación en temas de seguridad nacional en EE UU, y el pasado año ingresó como profesor en la Universidad de Georgetown. El 14 de febrero, un día antes del comienzo del juicio del 11-M en Madrid, Hoffman compareció ante el Comité de Servicios Armados del Senado norteamericano sobre el "retorno" de Al Qaeda, donde dedicó un capítulo al atentado del 11-M. En una conversación con EL PAÍS, días después de iniciado el juicio, explicó: "Poco después de los atentados se estableció su filiación islamista radical. Pero existía el deseo de que no fuese Al Qaeda. Las investigaciones han progresado y aunque sea más amenazador, la mano de Al Qaeda ha estado en el ataque de los trenes en mayor medida de lo que se creía. Hoy sabemos más que ayer que detrás de los atentados estuvo Al Qaeda". Hoffman no duda en que el juicio es una lección de España al mundo y en particular a EE UU.

Pregunta. En su exposición ante el Senado sobre el regreso de Al Qaeda, España ocupa un lugar importante. ¿Por qué?

Respuesta. He hablado con expertos y responsables de las investigaciones en España. Mi conclusión es que poco después de los atentados se creía que el atentado era el resultado de la actividad de islamistas radicales independientes. Pero en mis últimas conversaciones, se va confirmando de manera creciente que la participación de Al Qaeda ha sido fundamental. Es curioso que haya costado cierto tiempo porque sabíamos que gran parte del trabajo de preparación de los atentados del 11-S no se hicieron en Afganistán sino en Alemania, España y también en Estados Unidos. El que Mohamed Atta, el hombre que dirigió la operación del 11-S, estuviera en una reunión en Tarragona, con Ramzi Binalshib y quizá una tercera persona en julio de 2001 es un dato significativo sobre el hecho de que Al Qaeda tenía una estructura en España antes del 11-S. Ahora, esta creciente certeza de que Al Qaeda ha organizado el 11-M en una medida mayor de lo que parecía no puede ser apreciada en España por razones políticas.

P. ¿Cuáles?

R. Creo que desgraciadamente el terrorismo se ha politizado de manera extrema en España. La división política que predomina desde el día de los atentados hace difícil ver claramente cómo ocurrieron las cosas. Los indicios sobre la relación entre el atentado del 11-M y Al Qaeda son abrumadores. Una figura clave es Serhane El Tunecino, que estaba vinculado a Amer El Azizi, el dirigente de Al Qaeda que pudo haber estado en la reunión de Tarragona. Otro hombre de la célula de Madrid, Mohamed Alfalah, pudo huir de España a Bélgica, tras el atentado del 11-M, al parecer con la ayuda de Omar Nakhcha, un dirigente de Al Qaeda en Europa que reclutaba guerrilleros extranjeros para ir a luchar en Irak. Y en enigmático Abu Dujana al-Afgani, citado a menudo en las comunicaciones de la célula que realizó los ataques de Madrid, se cree puede ser Yousef Belhadj, el llamado portavoz militar de Al Qaeda en Europa. Estas son las cosas que expliqué a nuestros senadores.

P. ¿Quiere decir que hubo un cierto mecanismo de negación?

R. En EE UU nos llevo tres años darnos cuenta de la autoría de los primeros ataques de Al Qaeda. Lo que me choca en España es la tendencia a pensar que la gente que se suicidó en Leganés era sólo gente organizada a nivel local. Ahora pienso que quisimos creer la historia más sencilla, quizá menos amenazante, de que Al Qaeda no estaba allí, de que estaba desarticulada. Especialmente cuando hablamos de Al Qaeda hay que ser conscientes de que estamos hablando de una operación muy compleja. Acaso por su complejidad, poco después del 11-M caímos en la explicación más fácil y simple: los terroristas volaron los trenes y luego se suicidaron en Leganés, y ya está. Pero es evidente que la red conspirativa es más amplia e incluye a Italia, Bélgica, Marruecos, Túnez, y otros países. Este para mí es el tema. Ahora bien, el hecho de que el asunto se politizara, en virtud del momento en que se produjo el atentado, tres días antes de las elecciones generales en España, hizo que mucha gente no intentara profundizar demasiado sobre la presencia de Al Qaeda. También ocurrió algo parecido en EE UU. Por eso se constituyó la comisión de investigación del 11-S. Era más fácil decir que el 11-S no pudo ser prevenido. Por supuesto, el informe de la comisión dice algo muy diferente. De ahí el enorme respeto que tenemos por España ya que se está juzgando a los presuntos responsables del atentado.

P. ¿Cuál fue su primera reacción en la mañana del 11-M?

R. No le puse nombre. Pero me recordó al 11-S, un ataque simultáneo y coordinado. Marca Al Qaeda. Me pareció que el presidente Bush se equivocaba al asegurar que la guerra de Irak nos ahorraría tener que combatir el terrorismo en Estados Unidos o en Europa. Que Irak lo solucionaría todo. Grave error. Habíamos tenido éxito en contener a Al Qaeda durante los dos años siguientes al 11-S. Y no solo a Al Qaeda. Al terrorismo en general. El 11-M en España fue eso: confirmó dramáticamente el hecho de que después del 11-S, Al Qaeda abría un nuevo frente de actividad en Europa. La reacción, pues, de que podían ser radicales fundamentalistas locales reflejaba la ilusión, compartida por una mayoría, de que habíamos derrotado a Al Qaeda. Y lo que Madrid y Londres demostraron, retrospectivamente, es que la tarea de desarticular a Al Qaeda estaba inacabada.

P. ¿Y qué pensó cuando supo que se atribuía el ataque a ETA?

R. En España, viéndolo desde fuera, los dos grandes partidos tienen problemas con el asunto el terrorismo. En el caso del Partido Popular, ha sido vergonzosa su posición sobre la autoría de ETA o una posible participación del terrorismo etarra en el 11-M, mantenida hasta ahora. Y en el caso del PSOE, el bombazo del 30 de diciembre en el aeropuerto de Barajas muestra que la solución al terrorismo no vendrá de un solo partido. Hace treinta años que estudio el terrorismo. Los hechos casi siempre son más sorprendentes que cualquier novela de ficción. Hablamos de una actividad que por definición es secreta. Es como un juego de muñecas rusas. Es decir, nunca llegas al final, a la última de ellas.

P. ¿Entra en ese juego de muñecas rusas la posibilidad de una colaboración ETA-Al Qaeda?

R. La verdad es que no me parece algo serio. Ni siquiera como hipótesis. Me sorprendería. ETA tuvo, por supuesto, relaciones con otros grupos terroristas, como es el caso del IRA irlandés. Sería una excepción en la historia de Al Qaeda, que tiene lógicamente relaciones con otros grupos terroristas pero siempre se trata de organizaciones musulmanas, quizá chiíes, no sólo suníes. Mire, uno tiene que tener la mente abierta, por supuesto, ante cualquier posibilidad. Pero esa presunta relación operativa tiene que estar basada en pruebas sólidas y no en meras conjeturas o motivos políticos. Me sorprendería que un experto serio en terrorismo encuentre un vínculo ETA-Al Qaeda... El de Madrid o Londres siempre ha sido el modus operandi de Al Qaeda. Unos profesionales llegan a un país y organizan un atentado con militantes locales para camuflar la forma en que se preparó y ejecutó y que parezca obra de unos inmigrantes.

P. Usted alertó a los senadores de que Al Qaeda está de vuelta...

R. Sí, yo no sé si Osama Bin Laden o su segundo, Ayman al-Zawahiri, ordenan los ataques. Pero existe una estructura de comando que funciona fuera de Pakistán. Y han surgido nuevas estructuras. Sobre todo, destacaría que surgen de manera constante los llamados números tres, dirigentes en los puestos operativos, como Mohamed Atef, Khaled Sheik Mohamed, Hambali y Hamza al-Rabi.

"Si quieres apoyo contra el terrorismo, necesitas una política transparente"
Pregunta. El ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que como usted da un curso en la Universidad de Georgetown, ha dicho hace pocos días que España no puede dar lecciones a EE UU. Pero, ¿no es más cierto que un juicio como el de España ha sido imposible en EE UU?

Respuesta. Sí es verdad, Aznar está en la Universidad de Georgetown, aunque todavía no me cruzado con él. Pero yo pienso que sí, que, por supuesto, a la vista del juicio de Madrid, pueden ustedes enseñar a EE UU. Pero no sólo por este juicio, con toda la importancia que tiene. Existe una tradición en el tratamiento del problema vasco, que es otro ejemplo. Se han respetado los derechos de los vascos, intentando abordar los problemas del ambiente en el que se ha nutrido el terrorismo, sus causas, al tiempo que se lucha por erradicar el terrorismo de ETA con mano dura. Y el papel de la justicia en esa lucha ha sido y es fundamental. No hay, por así decirlo, una solución policial o militar del problema del terrorismo. Y este juicio del 11-M es esencial. Si quieres tener apoyo público en la lucha contra el terrorismo tienes que llevar adelante una política transparente y la justicia debe ocupar un lugar fundamental. La presentación de las pruebas en juicio, garantizando el derecho a la defensa, tiene un peso enorme, ilustra sobre la lucha contra el terrorismo y hasta qué punto la amenaza es seria.

Fuente: www.elpais.es
26.02.07

Especial: 11-M. Atentado en Madrid

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