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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Martes, 17 de abril de 2007

Otra contaminación para justificar la nitroglicerina

El jefe del laboratorio de la Policía Científica alega que la muestra recogida en El Pozo absorbió lo que se evaporaba de los explosivos junto a los que estaba almacenada

 

Alfonso Vega, jefe del laboratorio de la Policía Científica, asumió el pasado 20 de marzo que en la muestra M-1 aparecían restos de nitroglicerina, componente básico del Titadyn y de la Goma 2 EC. Pero tras la vuelta de las vacaciones de Semana Santa, el técnico policial argumenta que ese descubrimiento, que echa por tierra la versión oficial de que los terroristas utilizaron Goma 2 ECO, se debe a una simple contaminación de la muestra.La teoría del director de la pericia y jefe del laboratorio de la Policía Científica se basa en que la bolsa de polietileno donde se guardaba la muestra M-1, que contenía restos de polvo de extintor extraído en la estación de cercanías de El Pozo, es porosa y se ha contaminado al estar almacenada junto a otros explosivos.

Los peritos de parte, que representan a algunas acusaciones y a defensas de los imputados, consideran que esa nueva y sorprendente teoría del funcionario policial no se sostiene por ninguna parte y que es una argumentación sin base científica.

Se da la circunstancia de que la bolsa de polietileno donde se encontraba la muestra M-1 estaba junto al resto de las muestras obtenidas en los focos de las explosiones de los trenes de la muerte, y todas ellas dentro de una caja de cartón. A su vez, esa caja de cartón con el total de las muestras se encontraba almacenada en unas dependencias de los Tedax, donde, al parecer, había explosivos.

La explicación que Alfonso Vega mantiene para decir que la bolsa que contenía la muestra M-1 se contaminó es la siguiente: «La nitroglicerina de los explosivos se evaporó y llegó hasta la muestra recogida en la estación de El Pozo, los restos de polvo de extintor».

Los técnicos no oficiales descartan esa posibilidad al 100% y hacen el siguiente análisis: «Primero, la nitroglicerina, junto al dinitrotolueno (DNT), son los dos componentes de los explosivos que más tardan en evaporarse. Segundo, para una buena conservación, los explosivos tienen que estar almacenados en un frigorífico. Tercero, la contaminación se tendría que haber producido con anterioridad en la caja de cartón que guardaba el conjunto de las muestras. Y, cuarto y último, las bolsas de polietileno no son porosas».

Los peritos de parte van aún más lejos en sus razonamientos para descartar la contaminación de la muestra M-1 que defiende el jefe de la pericia y funcionario policial: «Si todo fuera como mantiene el jefe Alfonso Vega, tendríamos que llegar a la conclusión de que los explosivos que almacenaban los Tedax estaban en condiciones deplorables y con riesgo de explosión».

Los técnicos no policiales, que son cuatro de un total de ocho, también han pedido al funcionario Alfonso Vega que les muestre el almacén o depósito donde los Tedax guardaban las muestras recogidas en los focos de las explosiones de los atentados del 11-M. La respuesta del director de la pericia ha sido directa y contundente: «No».

Los roces y enfrentamientos entre los técnicos policiales y los de parte vienen de lejos, puesto que los primeros intentan, con todo los medios, mantener la teoría oficial de que el explosivo utilizado por los terroristas islamistas era Goma 2 ECO que consiguieron a través de los asturianos Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro en Mina Conchita.

Alfonso Vega, funcionario policial y director de pericia, intenta mantener su teoría con argumentos técnicos y para ello ha realizado una serie de experimentos con las bolsas de plástico. Incluso se ha atrevido a calentar las bolsas donde se recogen las muestras para intentar obtener una mayor porosidad y así justificar la contaminación.

Los técnicos no oficiales han propuesto al jefe del laboratorio de la Policía Científica que, en su afán por demostrar su teoría, también tiene que analizar la caja de cartón donde estaba guardada la muestra M-1. Y han ido aún más lejos al pedir que se solicite a la empresa que fabrica las bolsas de polietileno un certificado conforme el material utilizado en su fabricación es poroso.

En el caso hipotético de que Alfonso Vega pudiera demostrar su teoría, la instrucción sumarial y el juicio del 11-M darían un vuelco total. Se pondría en cuestión la custodia de las pruebas, ya que todas ellas estaban almacenadas en el mismo lugar.

Los técnicos de parte también mantienen que la teoría del jefe del laboratorio no se puede mantener en pie: «Si esa contaminación fuera real, se tendría que aplicar al resto de muestras, y entonces nos encontraríamos con un error acumulativo que estaría en todas las muestras y no sólo en la que contiene el polvo de extintor de El Pozo».

Hay que recordar que el descubrimiento de la nitroglicerina por parte de los peritos se produjo el pasado 20 de marzo, cuando uno de la Guardia Civil y otro de parte encontraron restos de nitroglicerina en una muestra recogida en la estación de cercanías de El Pozo, lugar donde explotó uno de los trenes.

Esa muestra que contenía nitroglicerina eran restos de polvo de extintor y fue la única prueba que los Tedax no sometieron a un lavado con agua y acetona. Se ha demostrado que la acetona elimina la nitroglicerina al 100%, como al parecer ha ocurrido con el resto de las pruebas recogidas en los diferentes focos de las explosiones.

También está demostrado científicamente que la nitroglicerina no es uno de los componentes que se utiliza en el explosivo Goma 2 ECO, y que sí forma parte de la Goma 2 EC y del Titadyn.

Tras el hallazgo de nitroglicerina en la muestra M-1, los técnicos realizaron hasta un total de seis pruebas para certificar al 100% que ese componente estaba en los restos de polvo de extintor. Todas ellas demostraron que allí había cuatro componentes: nitroglicerina, nitrato amónico, nitroglicol y dinitrotolueno (DNT).

Se da la circunstancia de que, de esos cuatro componentes (nitroglicerina, nitrato amónico, nitroglicol y dinitrotolueno), dos de ellos (nitroglicerina y dinitrotolueno) no forman parte de la Goma 2 ECO, pero sí de la Goma 2 EC y del Titadyn.

Los peritos de parte, antes de marcharse de vacaciones de Semana Santa, entregaron un escrito al presidente del tribunal del 11-M, Javier Gómez Bemúdez, con la principal y única intención de que durante ese tiempo festivo no se pudieran producir sorpresas en el laboratorio de la Policía Científica, y quedaran acreditados y por escrito los últimos descubrimientos y resultados obtenidos. Los técnicos policiales se negaron a firmar el escrito de sus compañeros de pericia, aduciendo que ellos únicamente rubricaban informes.

Algunos de los peritos químicos que participan en los análisis han comentado a EL MUNDO que ya esperaban alguna sorpresa después de las vacaciones, pero nunca tan «chapucera y poco científica» como la que ahora plantea el jefe del laboratorio de la Policía Científica.

Los comentarios de los técnicos van aún más lejos: «Si se demostrara la teoría del jefe, muchas empresas que se dedican a la fabricación de este tipo de bolsas de polietileno [plástico] tendrían que cerrar porque no son seguras, son porosas y se pueden filtrar y contaminar».

La mayoría de los peritos que participan en los análisis de los restos de los explosivos utilizados en los atentados del 11-M, incluidos los dos expertos que componen el equipo de la Guardia Civil, están convencidos de que la nueva teoría del jefe Alfonso Vega no se mantiene por ningún lado y que en cuanto lleguen los informes de la fábrica productora de las bolsas de plástico quedará definitivamente descartada.

El informe final de los peritos está previsto que llegue al tribunal que juzga los atentados del 11-M entre el 24 y 25 de este mes. Esa cercanía de fecha, al parecer, es lo que está motivando tensión, susceptibilidad y desconfianza entre las diferentes partes que forman el equipo de peritos.

Si el resultado final de los análisis de los explosivos no coincidiera completamente con los que realizaron los Tedax tras los atentados del 11-M, quedaría cuestionada la labor profesional de los técnicos de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Y eso, a su vez, desmontaría la versión del instructor, el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, y de la fiscal del caso, Olga Sánchez. Todos ellos mantienen que los terroristas utilizaron en los trenes la Goma 2 ECO robada en Asturias.

Por último, hay que recordar que todas las discusiones científicas que se producen entre los diferentes peritos de la causa son grabadas, en audio y vídeo, y que el tribunal ha designado a un secretario judicial para que levante acta y de fe de todo lo que ocurre en la pericia.

Es decir, los magistrados Javier Gómez Bermúdez, Félix Alfonso Guevara Marcos y Fernando García Nicolás están puntual y exhaustivamente informados de todo lo que ocurre en el laboratorio de la Policía Científica.

Los defensores de la versión oficial quieren la prórroga

En noviembre de 2006, la fiscal Olga Sánchez presentó en su escrito de calificaciones un análisis realizado por los Tedax como si hubiera sido realizado por el laboratorio de la Policía Científica. Ese análisis, posteriormente, fue cuestionado y el firmante del informe, el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, reconoció que no tenía conocimientos en explosivos y que no era licenciado en Química. Finalmente, Sánchez Manzano fue destituido de su cargo, jefe de los Tedax.A finales de ese mismo mes, noviembre, ya se había asumido que los informes periciales aportados a la causa del 11-M por la instrucción no tenían valor judicial y que se tenían que repetir los análisis de las muestras recogidas en los focos de las explosiones.

El pasado 23 de enero, la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional, encargada de juzgar los atentados del 11-M, ordenó que se realizase un nuevo análisis pericial de las muestras recogidas en los trenes de la muerte, en la que también participarían técnicos propuestos por las partes, tanto defensas como acusaciones.

Eso significaba que, por primera vez, las pruebas recogidas en los focos de las explosiones iban a ser analizadas en el laboratorio de la Policía Científica, ya que en el sumario del 11-M figuraba que los análisis de todas las muestras recogidas junto a los trenes fueron realizados por los Tedax.

Para extremar las garantías de los nuevos análisis, la Sala ordenó que fueran grabados en vídeo al menos por dos cámaras, y que también estuviera presente un secretario judicial.

En el primer informe elaborado por los nuevos peritos, entregado a la Sala el pasado día 13 de febrero, se detectó que en la mayoría de los restos de los explosivos obtenidos aparecía una sustancia que hasta entonces no se había encontrado: dinitrotolueno (DNT). Este componente no forma parte de la fórmula utilizada en la fabricación de Goma 2 ECO, pero sí en la Goma 2 EC y en el Titadyn.

Los técnicos policiales achacaron el hallazgo de DNT a una contaminación en fábrica porque durante un tiempo la Unión Española de Explosivos (UEE), según ellos, utilizó las mismas amasadoras para la fabricación de Goma 2 ECO y Goma 2 EC.

Rápidamente, la UEE envío al laboratorio policial cartuchos de Goma 2 ECO fabricados en los años 2004, 2005 y 2006 y, tras sus correspondientes análisis, se demostró que no contenían ningún resto de DNT y que, por lo tanto, la teoría de la contaminación se venía abajo.

Tras el hallazgo de la nitroglicerina (20 de marzo de 2007), los peritos de la Policía, encabezados por el jefe del laboratorio, dicen que existe una nueva contaminación: las bolsas son porosas.

El tiempo se acaba y los técnicos policiales y los defensores de la versión oficial (juez instructor y Fiscalía) intentan conseguir una prórroga, como sea, y jugarse el partido final en la tanda de penaltis.

Los expertos califican de insostenible la nueva tesis

Consideran extremadamente improbable que la nitroglicerina pudiera evaporarse y atravesar una caja de cartón y una bolsa de plástico

La teoría de la contaminación que defiende el jefe del laboratorio de la Policía Científica para explicar la presencia de nitroglicerina en una muestra de los explosivos utilizados en la masacre del 11-M es técnicamente posible, pero choca frontalmente con toda lógica y, desde luego, con el mínimo nivel de profesionalidad que cabría esperar de un laboratorio policial. Según los expertos consultados por EL MUNDO, la probabilidad de que la nitroglicerina se hubiera evaporado y atravesara tanto una caja de cartón como una bolsa de plástico es prácticamente nula.En primer lugar, aunque la nitroglicerina pura es una sustancia volátil (es decir, se convierte en vapor que se esparce por el aire), este efecto se anula al mezclarse con otros componentes de una dinamita. Y resultó totalmente inverosímil pensar que en las dependencias de los Tedax o de la Policía Científica hubiera nitroglicerina almacenada en estado puro, ya que se trata de una sustancia tan inestable que explota con gran facilidad.

Grafico: www.elmundo.es

Por lo tanto, si acaso había nitroglicerina, sin duda estaría mezclada con los componentes de otras muestras, que neutralizarían su tendencia a evaporarse. «Las dinamitas que contienen nitroglicerina la llevan mezclada con otros componentes que eliminan su volatilidad», explica el profesor Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá.

En todo caso, para que la nitroglicerina se evapore, es necesario que se encuentre a una temperatura relativamente alta (como mínimo, superior a 10 grados, y sobre todo por encima de los 18). Por lo tanto, es totalmente imposible que se hubiera producido una evaporación si las muestras estaban conservadas en un frigorífico, algo absolutamente imprescindible en cualquier laboratorio analítico digno de este nombre, y desde luego de uno policial como el que custodiaba las muestras del mayor atentado terrorista de la Historia de España. «La nitroglicerina, si se conserva en frío, no se evapora», asegura Francisco Javier Bermejo, un químico que trabaja como investigador para una empresa farmacéutica.

Pero es que además, si acaso se hubiera evaporado la nitroglicerina (debido a una inexplicable e inaceptable conservación a altas temperaturas), posteriormente habría tenido que condensarse para contaminar otra muestra, tal y como mantiene el jefe del laboratorio. Sin embargo, según el profesor Ruiz de Elvira, esto sólo hubiera sido posible con otro factor adicional difícilmente explicable: «Sólo condensaría si, ya volatilizada, descendiese la temperatura a varios grados bajo cero».

Finalmente, incluso asumiendo que se hubiera producido una insólita y chapucera evaporación de nitroglicerina a temperatura ambiente y una extraña condensación a un frío extremo, aún quedaría explicar la penetración de una caja de cartón y una bolsa de plástico, teóricamente impermeable. «Esto no es creíble, porque la porosidad del polietileno es despreciable», asegura el químico Fransico Javier Bermejo. «Nada de esto se sostiene», concluye Ruiz de Elvira.

Fuente: www.elmundo.es
16.04.07

Especial: 11-M. Atentado en Madrid

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