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Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 3 de mayo de 2007

Dos de mayo de 1808: al principio sólo fueron unos pocos

Hace 199 años, Madrid se sublevó contra el invasor francés

 

Apenas 2.000 vecinos, casi sin armas, resistieron ocho horas a los 30.000 soldados de Murat. El 2 de mayo arrastró a una nación, España, que siempre tuvo conciencia de sí misma

Foto: www.larazon.esLlevaban más de una semana, en grupos ociosos, esperando noticias de Bayona. Apostados junto a la puerta de carruajes del edificio de Correos, en la Puerta del Sol, los ánimos se exaltaban o se deprimían con cada rumor, con cada carta remitida por los escasos cortesanos que habían cruzado la frontera francesa el 20 de abril acompañando al Rey, a Fernando VII. Las «voces vagas» afirmaban un día que Napoleón estaba de acuerdo en aceptar las condiciones de Fernando, incluso a entregarle la mano de una princesa de su Casa Imperial; para asegurar, al siguiente, que la perfidía del francés trataba de reponer en el trono a Carlos IV y devolver el poder al odiado Godoy. La policía de Napoleón, uno de los primeros maestros en el arte de la propaganda como arma de guerra, dejaba pasar algunas noticias, mutilaba otras o, simplemente, las inventaba. En la guerra de nervios, el Consejo de Gobierno de Madrid, trataba de aplacar al pueblo y tomaba medidas: la guarnición española, 3.000 hombres, fue acuartelada y se trasladó la pólvora y la munición a lugares seguros. Representantes del Consejo pedían calma, ordenaban que se respetara a los soldados franceses y colaboraba con sus fuerzas en la pacificación. El Consejo cumplía las órdenes que había dado el Rey antes de partir. Pero el 2 de Mayo de 1808, Fernando estaba prisionero y su último mensaje clandestino -«preparad la guerra»- llegaría demasiado tarde.

Momento decisivo

Pero la tensión se mascaba. Murat, previsor, había acantonado a sus 30.000 hombres formando un círculo de hierro alrededor de la ciudad. La órdenes del emperador eran tajantes: «Ha llegado la hora de mostrar la energía necesaria. Supongo que no perdonarás a la canalla de Madrid si da algún paso».

La «canalla» llevaba algún tiempo levantisca. El 13 de abril, el parroco de Carabanchel Alto, Andrés López, mató a un capitán francés que había ocupado su casa; el 18, en el Puente de Toledo, murió de una puñalada otro soldado del Ejército de Napoleón, que había intentado besar a una joven. El 25, Antonio Pérez, molendero de cacao y gallego de Coba de Ornia, asesinó al capitán Luci en la plazuela de Antón Martín e hirió a otros dos soldados en una confitería próxima. En un goteo continuo, hasta 174 soldados de Murat habían caído en reyertas y emboscadas.

Y así, el 2 de mayo a las ocho de la mañana, es sabido, una multitud se agolpaba frente al Palacio Real. Convocados por la noticia de que los últimos representantes de la familia real, la infanta Luisa y el infante Francisco de Paula, partían para Francia, trataron de oponerse y cortaron el tiro de los carruajes. Murat envió una patrulla reforzada con artillería que hizo fuego sobre la multitud. La sublevación se extendió en minutos. Pero fueron muy pocos los que, sin armas, se lanzaron a las calles. Hubo combates en la Puerta del Sol contra la caballería, mamelucos y cazadores, que fueron inmortalizados por Goya. En la Puerta de Toledo, medio centenar de mujeres intentaron interceptar a los refuerzos gabachos que subían desde Carabanchel, pero sufrieron una mortandad. La batalla principal se dió en el barrio de Maravillas, en el Cuartel de Artillería de Monteleón. Allí, un capitán, Luis Daoiz, desobedeciendo las órdenes, neutralizó a la guarnición francesa, abrió las puertas del cuartel a los paisanos que reclamaban armas y sacó los cañones a la calle. Le secundó otro oficial, Pedro Velarde, y, poco a poco, se les unieron algunos soldados y oficiales, como el teniente Ruiz, evadidos de sus acuartelamientos para poder combatir. Aguantaron tres asaltos. Los testimonios afirman que una joven de quince años, que llevaba municiones a su padre y le ayudaba a recargar el fusil, murió alcanza por un disparo en el pecho. El padre, continuó combatiendo hasta que cayó a su lado. Se la identificó como Manuela Malasaña y, junto con Clara del Rey, madre de cinco hijos, fue considerada una de las heroínas de Monteleón. Después de la guerra, una tía de Manuela afirmó que su sobrina había muerto aquel día, pero no en el cuartel. Que la habían matado unos franceses porque la encontraron entre las ropas unas tijeras de bordar. ¿Quién fue, entonces, aquella muchacha que recargaba fusiles en el cuartel?

Daoiz murió cuando, herido, intentó alzar el sable contra el oficial gabacho que le insultaba. Le travesó un infante con la bayoneta. Velarde había recibido un tiro en el pecho. Los accesos al cuartel estaban llenos de muertos y heridos. La Junta de Gobierno, que no había secundado la revuelta, consiguió una tregua y el cese de la resistencia a cambio de la promesa de que no habría represalias. Murat incumplió sus palabra y durante dos noches los pelotones de fusilamiento actuaron en la montaña del Príncipe Pío, en la Moncloa y en el salón del Prado. No fueron muchos los fusilados: unos 125, pero el terror se extendió por Madrid. En las calles, se habían recogido 250 muertos y más de 800 heridos. Una cifra terrible si se tiene en cuenta que apenas dos millares de madrileños, en su mayoría artesanos y servidores, habían participado en la rebelión.

La noche del 2 de Mayo, desde Móstoles partió un mensajero con la noticia de lo acaecido en la capital. Luego le siguieron otros, esta vez enviados por el gobierno, pidiendo calma y ordenando que no se actuara contra los franceses. Pero en la convicción de los españoles, Madrid, la capital, había dado la señal de batalla. Al principio fueron sólo unos pocos, pero pronto, los caminos, los montes y las llanuras de España se llenarían de combatientes. Una guerra larga, cruel, a veces inhumana, esperaba a Napoleón. España, la nación española, hambrienta y debilitada tras doce años de lucha contra el inglés, se negaba a dejar de serlo.

Fuente: www.larazon.es
02.05.07

Experto: La gesta del Dos de Mayo en el 2006, por Rafael Vidal (10/05/2006)

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